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Este domingo el tradicional cambio de hora de verano ha llegado en pleno confinamiento por el coronavirus. Si todos los años hay personas a las que adaptarse al nuevo horario les cuesta, estar encerrado en casa puede hacerlo más complicado. Los más sensibles al cambio horario de verano por su menor capacidad de adaptación son los niños y las personas mayores. Para intentar paliar los síntomas, los expertos aconsejan una adaptación progresiva horaria los días previos al cambio. También se puede favorecer la producción de melatonina (hormona esencial para la función del sueño) con luz ambiente anaranjada o evitando la exposición a dispositivos móviles 2 horas antes de dormir. Tener más horas de luz favorecerá una mayor exposición solar, aunque sea desde la ventana o terraza de la casa, lo que aumentará nuestros niveles de vitamina D, así como de la secreción de serotonina, hormona reguladora del apetito y del estado de ánimo entre otras muchas funciones. Si eres de los que sufres con el cambio de hora, te ofrecemos algunas recomendaciones para entrar con mejor pie en el horario de verano: -Lo ideal es que unos días antes intentes adelantar tu rutina diaria en unos 15 minutos, especialmente al irte a la cama. -Mantén unos horarios regulares para acostarte y despertarte. - Evita la siesta hasta que notes que estás adaptado al nuevo horario. - Practicar ejercicio físico moderado ayuda, pero no lo hagas antes de acostarte. -Evita las bebidas estimulantes (café, té o alcohol), sobre todo durante la segunda mitad del día. -La alimentación también influye. Para conciliar el sueño es mejor apostar por cenas ligeras que incluyan frutas y verduras. -La cama, solo para dormir. Evita la tele y otros dispositivos electrónicos en la habitación.

En estos días en los que las cifras de afectados por COVID-19 no paran de crecer, e incluso el Palacio de Hielo de Madrid ha tenido que reconvertirse en morgue para acoger de forma provisional los féretros de las víctimas de la capital, una cuestión recurrente que todos nos planteamos es: ¿cuánto tardará en llegar la vacuna que acabe con la pandemia? Una pregunta extensible a otras enfermedades infecciosas como el Ébola, la malaria o el SIDA, frente a las que se lleva luchando mucho más tiempo y, sin embargo, aún no cuentan con una vacuna efectiva. El desarrollo de una vacuna es un proceso complejo. Para empezar, se requiere partir de conocimiento previo sobre las características biológicas e inmunológicas del patógeno -virus, bacteria, o parásito-. A continuación, habría que sintetizar el candidato vacunal y desarrollar ensayos que permitan evaluar su eficacia. Finalmente, si los pasos anteriores han sido exitosos, hay que cumplir todos los requisitos legales su puesta en circulación. En cierto modo, el proceso puede compararse con una guerra contra el patógeno que requiere una cuidada estrategia para conseguir la victoria final. Conocer al enemigo A lo largo de la evolución, los patógenos han desarrollado múltiples armas y estrategias para evadir la respuesta inmune del hospedador-las nuestras-. En ocasiones poseen proteínas que les permiten inhibir al sistema inmune, o bien engañarlo haciendo que nuestro organismo desarrolle respuestas ineficaces. Otras veces, su estrategia se basa en una capacidad de mutación constante que les permite escapar una y otra vez de nuestras defensas, como ocurre con el virus de la gripe. Un conocimiento detallado de la biología del patógeno, la estructura de sus proteínas y las características clínicas de la enfermedad asociada influyen decisivamente en el éxito de la vacuna. En casos como el que nos ocupa, en el que el adversario al que nos enfrentamos es nuevo, estudios previos sobre microorganismos similares pueden resultar fundamentales. Elegir dónde apuntar La elección del antígeno o antígenos- es decir las proteínas del patógeno que se incluyen en la vacuna- es un aspecto esencial en el diseño de la estrategia de ataque. En el siglo XVIII, Edward Jenner sentó las bases de la vacunación empleando un microorganismo entero como inmunógeno, dando origen a uno de los grandes hitos de la medicina, la erradicación de la viruela. Pero esta estrategia no es ni posible ni segura para todas las enfermedades infecciosas, y hoy se existen distintos tipos de vacunas. Actualmente se imponen las llamadas «vacunas de subunidad», en las que se elige un antígeno del patógeno frente al que dirigir la respuesta. Esta elección no es nada fácil, ya que se trata de un proceso básicamente empírico: aunque existen algunas herramientas para predecir la inmunogenicidad de una molécula, y conocer bien al patógeno resulta de ayuda, siempre hay que probar qué funciona y qué no. Una complicación añadida es que, normalmente, la receta de la vacuna también incluye adyuvantes- compuestos que favorecen la inducción de una respuesta más fuerte frente al antígeno. La elección de la combinación adecuada de antígeno y adyuvante requiere probar. Y esto implica tiempo, algo muy valioso en situaciones como la actual. Evaluar la estrategia Una vez elegida la estrategia de ataque es necesario comprobar si es efectiva. Para ello, primero se debe probar en animales. Por una parte, se evalúa la inducción de la respuesta inmune después de pinchar el prototipo de vacuna en el animal de experimentación, estudiando el tipo de respuesta inmune que se induce, y su capacidad de neutralizar al microorganismo enemigo. Para valorar los resultados, se debería contar con conocimiento previo que correlacione los parámetros inmunológicos medidos en el laboratorio con el grado de protección conferida en el paciente. Esto implica disponer de datos obtenidos de pacientes que hayan superado la enfermedad. Y, de nuevo, esto requiere tiempo. Otra posibilidad es contar con modelos animales que desarrollen la enfermedad para pincharles la vacuna y evaluar la protección frente a la posterior inoculación del patógeno. Estos modelos animales de enfermedad son extremadamente útiles, pero su desarrollo requiere esfuerzo y, cómo no, más tiempo. Primero pequeñas batallas, después la guerra Una vez superadas las pruebas en animales, llega el momento de evaluar la seguridad y eficacia en humanos: los ensayos clínicos. Primero se valora la seguridad del candidato vacunal en un pequeño grupo de voluntarios sanos –ensayos en fase I–, para posteriormente pasar a grupos más grandes en los que probar las dosis y pautas adecuadas –fase II–. Si todo va bien, se procede a evaluar la eficacia de la vacuna en un número aún mayor de individuos –fase III–. Pasado este proceso se puede empezar a producir la vacuna. Y debe hacerse en las cantidades adecuadas y asegurando los altos estándares de calidad y legalidad requeridos por la industria farmacéutica. Cada paso debe contar con la aprobación de las autoridades competentes para garantizar la seguridad de todos. En situaciones de emergencia como la actual, estos ensayos se pueden acelerar, claro. Pero seguramente no tanto como nos gustaría, ya que no hay que olvidar que constituyen una cadena: si nos saltamos un escalón es más probable que fallemos en el siguiente. Aunque el refrán dice que Zamora no se ganó en una hora, al final se ganó. Lo mismo sucede con el desarrollo de vacunas: pese a que en situaciones como la actual la aparente lentitud del proceso puede resultar frustrante, con tiempo y esfuerzo se consigue. Para comprobarlo, basta con mirar nuestro calendario vacunal. Martina Bécares Palacios es investigadora postdoctoral y profesora honoraria en e departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid . Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

El COVID-19 puede tener consecuencias graves para las personas con enfermedad cardiovascular pero, además, según un estudio publicado hoy en «JAMA Cardiology», causar daño cardíaco incluso en pacientes sin afecciones cardíacas previas. Se sabe que las enfermedades virales como el COVID-19 pueden generar infecciones respiratorias que pueden provocar daño pulmonar e incluso la muerte en casos graves. Sin embargo, sus efectos sobre el sistema cardiovascular son más desconocidos. «Es probable que, incluso cuando no existe enfermedad cardíaca previa, el corazón pueda verse afectado por el coronavirus», señala Mohammad Madjid, autor principal del estudio y profesor del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth). «En general, una lesión en el músculo cardíaco puede ocurrir en cualquier paciente con o sin enfermedad cardíaca, pero el riesgo es mayor en aquellos que ya la tienen». Una lesión en el músculo cardíaco puede ocurrir en cualquier paciente con o sin enfermedad cardíaca, pero el riesgo es mayor en aquellos que ya la tienen Los autores explicaron que el análisis de anteriores epidemias de coronavirus y gripe sugiere que las infecciones virales pueden causar síndromes coronarios agudos, arritmias y el desarrollo o exacerbación de la insuficiencia cardíaca. El nuevo informe muestra que la tasa de letalidad de COVID-19 para pacientes con enfermedad cardiovascular es del 10,5%. Los datos también apuntan a una mayor probabilidad de que las personas mayores de 65 años con enfermedad coronaria o hipertensión puedan contraer la enfermedad, así como experimentar síntomas más graves que requerirán cuidados críticos. Es lógico esperar que se produzcan complicaciones cardiovasculares importantes relacionadas con COVID-19 en pacientes sintomáticos graves debido a la alta respuesta inflamatoria asociada con esta enfermedad Según los investigadores, «es lógico esperar que se produzcan complicaciones cardiovasculares importantes relacionadas con COVID-19 en pacientes sintomáticos graves debido a la alta respuesta inflamatoria asociada con esta enfermedad». Los coronavirus previamente identificados causan enfermedades graves en humanos. Por ejemplo, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) se identificó por primera vez en el sur de China en 2002, y los datos sugieren que puede haber causado complicaciones cardiovasculares, como el síndrome coronario agudo y el infarto de miocardio.

Algunos pacientes podían seguir teniendo el coronavirus incluso después de que los síntomas hayan desaparecido. Según una carta que se publica hoy en «American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine», la mitad de los pacientes que trataron por infección leve con COVID-19 todavía tenían coronavirus hasta ocho días después de que desaparecieron los síntomas. Sus autores, Lixin Xie y Lokesh Sharma, ofrecen datos de un estudio de 16 pacientes con COVID-19 que fueron tratados y dados de alta en el Centro de tratamiento del Hospital General de Beijing (China) entre el 28 de enero y el 9 de febrero de 2020. Los pacientes estudiados tenían una media de edad de 35,5 años. Los investigadores recogieron muestras de la garganta obtenidas con bastoncillos de todos los pacientes en días alternos y posteriormente los analizaron. Los pacientes fueron dados de alta después de su recuperación y confirmación del estado viral negativo por, al menos, dos pruebas consecutivas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Las personas con síntomas respiratorios leves por COVID-19 que ha hecho cuarentena deberían prolongarla otras dos semanas para asegurarse de que no infectan a otras «El hallazgo más significativo de nuestro estudio es que la mitad de los pacientes seguían eliminando virus incluso después de ya no tuvieran síntomas», explica Sharma. Los síntomas principales en estos pacientes incluyeron fiebre, tos, dolor en la faringe (faringalgia) y respiración difícil o dificultosa (disnea). Los pacientes fueron tratados con una variedad de medicamentos. El hallazgo más significativo de nuestro estudio es que la mitad de los pacientes seguían eliminando virus incluso después de ya no tuvieran síntomas El tiempo desde la infección hasta el inicio de los síntomas (período de incubación) fue de cinco días entre todos los pacientes, excepto uno. La duración media de los síntomas fue de ocho días, mientras que el tiempo que los pacientes permanecieron contagiosos después del final de sus síntomas varió de uno a ocho días. Dos pacientes tenían diabetes y uno tenía tuberculosis, ninguno de los cuales afectó el momento del curso de la infección por COVID-19. Los autores concluyen: «Las personas con síntomas respiratorios leves por COVID-19 que ha hecho cuarentena deberían prolongarla otras dos semanas para asegurarse de que no infectan a otras». Y añaden: «Los pacientes con COVID-19 pueden ser infecciosos incluso después de su recuperación sintomática, por lo tanto, se deben tratar a los pacientes asintomáticos recuperados con tanto cuidado como a los sintomáticos». Los investigadores enfatizan que todos sus pacientes tenían infecciones más leves y se recuperaron de la enfermedad. Debido a la pequeña muestra, reconocen que no está claro si sus resultados son similares en pacientes más vulnerables como ancianos, aquellos con sistemas inmunes debilitados y pacientes en terapias inmunosupresoras.

La eliminación de un gen de las células que producen insulina evita que los ratones desarrollen diabetes tipo 1 evitando que las células ataquen su propio sistema inmunitario, según muestra un nuevo estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison que publica la revista «Cell Metabolism». La prestidigitación celular puede sugerir formas de prevenir la diabetes de tipo 1 en individuos de alto riesgo, así como otras enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca a las propias células del cuerpo. Las personas con diabetes tipo 1, la llamada diabetes juvenil, producen poca o ninguna insulina, una hormona necesaria para generar energía a partir del azúcar en la sangre. En una etapa temprana de la enfermedad, los soldados de primera línea de su sistema inmunitario, llamados células T, identifican incorrectamente las células beta productoras de insulina como una amenaza y las matan, lo que lleva a una deficiencia completa de insulina. La diabetes tipo 1 afecta a unos 20 millones de personas en todo el mundo, lo que contribuye al glaucoma, daño a los nervios, presión arterial alta y accidente cerebrovascular El caos resultante debe ser manejado por el resto de la vida del paciente con dieta, medición de azúcar en sangre y vacunas de insulina. La diabetes tipo 1 afecta a unos 20 millones de personas en todo el mundo, lo que contribuye al glaucoma, daño a los nervios, presión arterial alta y accidente cerebrovascular. En los Estados Unidos, acorta la esperanza de vida en más de una década. «La cuestión es que las personas con alto riesgo pueden ser identificadas», explica Feyza Engin, profesora de Química Biomolecular de la Universidad de Wisconsin-Madison y autora principal del estudio». «Tienen autoanticuerpos en su suero sanguíneo, lo que significa que en realidad podemos decir quién desarrollará diabetes tipo 1 dentro de un par de años --añade--. Pero los médicos no tienen mucho que hacer sino enviarlos a casa, porque no hay cura para la diabetes tipo 1». El laboratorio de Engin alteró una línea de ratones genéticamente destinados a desarrollar diabetes tipo 1. Justo antes de que comience el ataque inmune, generalmente eliminaron de las células beta solo un gen llamado IRE1-alfa, involucrado en la respuesta de las células de ratón al estrés. Engin esperaba que la eliminación de este gen en las células productoras de insulina condujera a una diabetes acelerada. Pero la eliminación del gen hizo una diferencia sorprendente e inesperada en los ratones. «Esperábamos que las células beta murieran pronto --recuerda Engin--. En cambio, mis alumnos me dijeron que los niveles de glucosa en sangre de los ratones se estaban volviendo normales después de un aumento inicial que duró un par de semanas. No podía creerlo». Las células beta se estaban convirtiendo en productores normales de insulina. Pero primero estaban dando un paso atrás hacia la inmadurez.«Una vez que eliminamos este gen, es casi como si las células beta estuvieran disfrazándose, dice Engin, a quien se unió el primer autor Hugo Lee, un estudiante graduado, en la publicación de los resultados». Pierden su identidad madura. Se desdiferencian y muestran características de las células progenitoras, y expresan hormonas de otros tipos de células además de la insulina», añade. Si esa desdiferenciación ocurre antes de que una respuesta autoinmune ponga en peligro las células beta, las células T que se encuentran responden de manera diferente. «Cuando se diferencian, ya no actúan como las células beta típicas. Reducen la expresión de muchos genes que señalan a las células inmunes, «¡Ven y cómeme!» --apunta Engin--. Esas señales disminuyen, y eso en realidad está alterando la actividad diabetógena de las células T. Realmente ya no reconocen las células beta como un problema. No atacan« .Y luego, igual de importante, las células beta inmaduras y desdiferenciadas se vuelven a diferenciar en células beta funcionales y maduras. . Justo antes de que comenzara el ataque inmune, generalmente eliminaron de las células beta solo un gen llamado IRE1-alfa, involucrado en la respuesta de las células de ratón al estrés Los ratones experimentaron un poco de hiperglucemia transitoria. Tienen un nivel relativamente alto de azúcar en la sangre, que no es peligroso, durante algunas semanas», explica Engin, cuyo laboratorio cuenta con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación de Investigación de Diabetes Juvenil--. Pero luego las células beta vuelven al trabajo y producen insulina como se supone que deben hacerlo". Las células T alteran su actividad y se adhieren al cambio, dejando a las células beta solas mientras el laboratorio haya seguido a los ratones hasta ahora. «Esa es la belleza --dice--. Incluso después de que las células beta regresan, las células T las dejan en paz. Todavía no tienen actividad diabetógena un año después, que es como 40 o 50 años en la vida humana«. Dos medicamentos que se están probando en ensayos clínicos para la diabetes tipo 1 se dirigen a la respuesta al estrés de las células beta, incluido un medicamento cuya eficacia descubrió Engin en ratones mientras trabajaba en la Universidad de Harvard. Los nuevos hallazgos de su laboratorio podrían ayudar a guiar la forma en que se usan los medicamentos candidatos para la diabetes en los ensayos clínicos, o ayudar a crear nuevas terapias. Y pueden tener un efecto similar en otros trastornos autoinmunes, como la artritis, el lupus y la esclerosis múltiple, en los que la actividad de un tipo de célula particular atrae la atención inmunitaria disfuncional. «Hemos encontrado un momento muy importante en el que la desdiferenciación ayuda a reducir en gran medida la actividad diabetógena de las células inmunes --destaca--. Si puede determinar una célula apropiada dirigida por la respuesta autoinmune, y hacer que esas células víctimas sean menos funcionales, menos maduras al principio, tal vez también puedan evitar su papel en el progreso de otras enfermedades».

Seguramente, el cambio de hora de primavera es lo último que nos quita el sueño en estos momentos. Por vez primera en la historia, este cambio de hora se nos va a colar por la puerta de atrás, sin hacer apenas ruido, con millones de escolares, universitarios y trabajadores en cuarentena, confinados en un espacio limitado durante un tiempo aún por determinar. La buena noticia es que, gracias a la cuarentena, este año el cambio horario nos afectará menos que en otras ocasiones. Para entender los motivos primero hay que explicar cómo afecta el confinamiento a nuestro tic tac interno. El peligro de tener horarios caóticos Después de unos días de cuarentena, ya nos empiezan a pasar factura la ansiedad por el miedo al contagio y a la pérdida del trabajo. También la privación de contactos sociales, la falta de actividad física y la relajación de ciertas obligaciones laborales y sociales, que actuaban como sincronizadores y ayudaban a poner nuestro reloj biológico en hora cada día. Por otro lado, es fácil que ese reloj interno se desorganice durante el confinamiento y acabemos dejándonos llevar por el caos en nuestros horarios. Para evitarlo, nada mejor que conocer y potenciar todos los sincronizadores (las señales) que ponen en hora nuestras «manecillas internas» en la vida cotidiana. Existen sincronizadores de muchos tipos. El más importante es la alternancia de luz (natural o artificial) y oscuridad, que suele coincidir con el día y la noche. También son importantes los horarios de sueño y de comidas, los contactos sociales o la actividad física. Eso sí, para que un sincronizador sea eficaz «poniéndonos en hora» hace falta que cada día se repita prácticamente a la misma hora. Y ahí es donde empiezan los problemas. Porque la regularidad no es nada fácil en confinamiento. Durante estos días la mayoría no tenemos horarios laborales (teletrabajo) ni sociales estrictos, por lo que nos hemos vuelto flexibles (demasiado) con los momentos de comer o dormir. Para colmo, estando encerrados en casa picoteamos continuamente, pasamos mucho tiempo sentados y es más que probable que nos falte luz natural. De ahí que tengamos que poner especial énfasis en potenciar nuestros sincronizadores y encontrar la forma de ser regulares durante el tiempo que dure el aislamiento. Eso empieza por escoger un horario de sueño y laboral que se adecúe más a nuestras tendencias o cronotipo que el horario impuesto por las obligaciones anteriores a la cuarentena. Y, sobre todo, no saltárnoslo. El cambio de horario nos afectará menos Los humanos nos regimos por tres tiempos: el interno, del que ya hemos hablado (cronotipo), el externo social (horarios de trabajo y hora oficial) y el externo solar. La situación ideal sería que los tres coincidieran, pero no suele ser así. De hecho, el cambio de hora en primavera lo que hace es aumentar en una hora la discrepancia entre el tiempo social y el solar. Y eso repercute negativamente tanto en el buen funcionamiento de nuestros relojes internos como en el ajuste temporal de nuestros procesos fisiológicos. Para empezar, porque solemos perder tiempo de sueño, al menos en los primeros días. ¿De dónde viene este cambio de hora? Lo primero que debemos tener en cuenta es que el horario estándar es el que en España llamamos «de invierno» (aunque el nombre adecuado sería UCT o GMT, de sus siglas en inglés de Universal Coordinated Time o Greenwich Mean Time). Durante la Primera Guerra Mundial, para ahorrar carbón, Alemania propuso adelantar los relojes una hora, de forma que hubiera luz solar «hasta más tarde». Poco después, otros países en guerra se sumaron a la iniciativa. Y en las siguientes décadas, prácticamente el mundo entero implantó este cambio horario, orientado al ahorro energético. Sin embargo, hoy día parece haber consenso en que ese ahorro no es tan significativo como para compensar los problemas de salud que puede acarrear. De hecho, todo apunta a que esa hora de diferencia en nuestros horarios conlleva un jet-lag social que se ha relacionado con problemas agudos y crónicos en nuestra salud y bienestar. De ahí que la mayoría de los expertos en Cronobiología aboguen por que se elimine este cambio de hora y se mantenga el horario estándar durante todo el año. De esta manera los días continuarían alargándose conforme llega el verano de forma natural. Después de todo, no hay que olvidar que el cambio de hora sólo cambia el reloj, y no es el responsable de tener días más largos en verano. Tampoco tendremos tardes de inverno más largas, ya que mantendríamos la situación actual durante esa estación. Dicho todo esto, podemos vaticinar que este año el cambio horario estacional nos afectará menos que en otras ocasiones. Precisamente porque podremos seguir en mayor medida nuestro tiempo interno que el marcado por los horarios sociales externos. De hecho, habrá quienes apenas cambien su rutina a pesar de la nueva hora oficial. La nueva situación nos permitirá experimentar qué ocurriría si se eliminara el cambio de hora, como se ha propuesto desde Europa. ¿Cómo se ajustan las manecillas del reloj interno en confinamiento? Volviendo a nuestro confinamiento, una forma eficaz de «cargar la batería» del reloj biológico es potenciar el contraste. Si nuestra vivienda nos lo permite, lo podemos conseguir separando temporal (un momento concreto) y espacialmente (un lugar de la casa) el trabajo del ocio, el día (luz, actividad, sonidos) de la noche (oscuridad, descanso, silencio), o los días de trabajo de los días libres (con diferentes tipos de actividad en cada caso). No es nada recomendable trabajar desde la cama, o no diferenciar entre tiempo de trabajo y de ocio. Y por supuesto, es fundamental vestirnos y asearnos antes de empezar a trabajar. Durante el día, debemos tratar de incorporar una «ración» de ejercicio físico y una buena dosis de luz natural (o, si no es posible, al menos luz brillante artificial). Cuando va llegando la noche, sin embargo, la luz debería ser tenue y cálida, conviene disminuir la actividad física, y tratar de mantener la mente en calma y alejada del trabajo y las preocupaciones. Es el momento de iniciar las rutinas personales que nos conducen al sueño. El camino hacia el sueño no tiene atajos. Exige tiempo y rutinas, además de un ambiente de silencio y oscuridad. Y por supuesto, no es recomendable leer noticias en nuestros dispositivos móviles antes de dormir. Menos aún en estas circunstancias. Siguiendo estos consejos será más fácil mantener la salud de nuestro reloj biológico y, además, notaremos una mejoría en nuestro estado de ánimo y bienestar general. Por otro lado, en cuarentena ya no tenemos justificación para no comer antes de las tres de la tarde. Tampoco tenemos justificación para no dormir entre 7 y 9 horas cada noche. Ni siquiera nos sirve la excusa que la película «acabó muy tarde», ya que cada día es más frecuente utilizar nuevas plataformas donde podemos elegir el horario a la carta. Durante este periodo de confinamiento ni el autobús escolar pasará a las 7:30 a recoger a los niños, ni tendremos que fichar a las 8:00 de la mañana en el trabajo. Pero eso no implica dejar de dar cuerda al reloj de la forma apropiada. Ojalá pronto volvamos a recuperar nuestra vida y nuestros sincronizadores sociales. Mientras tanto, nuestra solidaridad, agradecimiento y admiración para todos los trabajadores que nos permiten vivir en cuarentena. El resto, quedémonos en casa nutriendo a nuestro reloj de rutinas hogareñas. Es la mejor ayuda que podemos brindar. Y el año que viene, seguro que nos volvemos a refunfuñar por el «fastidio» de tener que adaptarnos al cambio horario primaveral. María de los Ángeles Rol de Lama, Universidad de Murcia; Juan Antonio Madrid Perez, Universidad de Murcia y María Ángeles Bonmatí Carrión, Universidad de Murcia Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. <img src="https://counter.theconversation.com/content/133950/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important" />

Un análisis de movilidad y de datos epidemiológicos realizado por un consorcio mundial de investigadores, dirigido por la Universidad de Oxford y la Universidad Northeastern (Reino Unido), ha concluido que las restricciones de los viajes desde la ciudad china de Wuhan, epicentro de la pandemia de coronavirus, llegaron demasiado tarde. Según sus hallazgos, las provincias fuera de Hubei que actuaron con celeridad para realizar pruebas, rastrear y contener los casos de Covid-19 importados fueron las que mejor lo hicieron para prevenir o contener los brotes locales. Los datos de geolocalización móvil de Baidu, combinados con un conjunto de datos epidemiológicos, mostraron que la transmisión local de persona a persona se produjo ampliamente al principio del brote y se mitigó con medidas de control drásticas. Sin embargo, con un período de incubación medio de 5 días, y hasta 14 días en algunos casos, estas restricciones de movilidad no empezaron a repercutir positivamente en los datos sobre los nuevos casos durante más de una semana, y las cosas parecían empeorar en los 5-7 días inmediatamente posteriores al cierre, ya que la transmisión local estaba muy avanzada. Entre los casos notificados fuera de Hubei, 515 casos tenían un historial conocido de viajes a Wuhan y una fecha de inicio de los síntomas anterior al 31 de enero, en comparación con solo 39 después del 31 de enero, lo que ilustra el efecto de las restricciones a los viajes en la disminución de la propagación a otras provincias chinas. «Nuestros hallazgos muestran que al principio del brote de coronavirus las restricciones de viaje fueron eficaces para prevenir la importación de infecciones de una fuente conocida. Sin embargo, una vez que los casos de Covid-19 comenzaron a propagarse localmente, la contribución de las nuevas importaciones fue mucho menor», explica Moritz Kraemer, uno de los autores del trabajo, que se ha publicado en la revista «Science». Las restricciones de viaje y movilidad son las más útiles al principio, cuando la transmisión local todavía no se ha convertido en un factor En este contexto, los investigadores apuestan por un paquete completo de medidas que no se limite a la restricción de viajar, incluidas restricciones a la movilidad local, las pruebas, el rastreo y el aislamiento. «Las provincias chinas y otros países que han logrado detener con éxito la transmisión interna de Covid-19 deben considerar detenidamente cómo gestionarán el restablecimiento de los viajes y la movilidad para evitar la reintroducción y la propagación de la enfermedad en sus poblaciones», advierte, en cualquier caso. En este sentido, otro de los autores, Samuel V. Scarpino, añade que «las restricciones de viaje y movilidad son las más útiles al principio, cuando la transmisión local todavía no se ha convertido en un factor», pero que «después de que se establezca la transmisión, el distanciamiento físico y la cuarentena de los enfermos funcionarán, pero lleva tiempo».

«La obesidad en sí no ha demostrado ser un factor de riesgo de complicaciones por Covid-19. Lo que pasa es que la mayoría de las personas obesas tienen comorbilidades asociadas como diabetes, hipertensión o apnea del sueño y son estas patologías las que les hacen más frágiles frente al coronavirus», explica a ABC el doctor Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO). Aunque parezca complicado, para el experto, el confinamiento es un «momento magnífico» para plantearse perder peso y ganar así salud. Para ello aconseja ser organizados con las comidas y el ejercicio. «El peligro que estamos viendo es que la actividad física durante el confiniento está cayendo de forma brutal y hay una mayor tendencia al picoteo. Así se puede engordar fácilmente entre dos y tres kilos en un mes», advierte. Además la falta de actividad física, sobre todo en lo más mayores, puede derivar en una sarcopenia (pérdida del músculo). Para evitar esta degeneración, el experto recomienda realizar ejercicios de fuerza (sentadillas, pesas...) durante 5 o 10 minutos por cada hora que pasemos sentados. Y aprovechar el tiempo que tenemos para preparar comidas más saludables, así como recuperar las legumbres en la cocina. Evitar el picoteo es fundamental. Mejor no comprar snacks hipercalóricos y, en su lugar, cuando entra hambre entre horas, saciarse con una pieza de fruta. «Hoy más que nunca, por nuestra salud, es necesario establecer un plan estructurado de orden de comidas, menús saludables y práctica de ejercicio físico a la que hay que sumar a los más pequeños de la casa ya que los niños son uno de los colectivos que ha experimentado una disminución más brusca de su actividad física debido al confinamiento. Es fundamental, por tanto, evitar el sedentarismo extremo de la población pediátrica», añade el presidente de la SEEDO-SEO. Se puede plantear, por ejemplo, una hora de actividad física en familia cada día. La despensa durante el confinamiento Desde la Seedo recomiendan: -Consumir al menos dos raciones de verduras y hortalizas cada día, bien como plato principal o como guarnición, bien frescas o utilizar la opción de congelado para evitar salir frecuentemente a la calle. -Recuperar las legumbres ya que tienen un tiempo de almacenamiento largo (sean en su opción cruda o pre-cocinada) con un buen aporte nutricional, al menos tres veces por semana como plato principal o acompañamiento. -El consumo de carne roja debe limitarse a una vez por semana, por lo que el pescado y las carnes blancas son las mejores opciones. -Para el postre, opta por la fruta de temporada que aguanta periodos de almacenamiento relativamente largos como la naranja, las mandarinas, las manzanas o las peras. -No olvides el agua como bebida prioritaria para mantener un buen estado de hidratación. -Es importante utilizar métodos de cocción saludables como plancha, vapor, hervido, horno, con aceite de oliva extra virgen como grasa principal.

Mediante imágenes de microscopía crioelectrónica han comprobado que una proteína de transporte utilizada por el patógeno humano de la tuberculosis para importar vitamina B12 es muy diferente de otras proteínas de transporte ya que contiene una enorme cavidad llena de agua, en la cual las sustancias hidrofílicas son transportadas a través de la membrana celular. La bacteria de la tuberculosis tiene todos los genes necesarios para producir vitamina B12 pero, por alguna razón, aún necesita importar esta vitamina para una división celular exitosa. Para hacerlo, utiliza una proteína de transporte que forma parte de una gran familia de transportadores de casete de unión a ATP (ABC). Curiosamente, el transportador de vitamina B12 también está implicado en el transporte de péptidos antimicrobianos como la bleomicina. «Y es muy extraño tener un solo transportador para dos tipos muy diferentes de moléculas», explica el profesor de bioquímica de la Universidad de Groning, Dirk Slotboom. Slotboom y su equipo, junto con su colega Albert Guskov, se propusieron dilucidar la estructura proteica del transportador enigmático. «Este fue un proceso largo, pero finalmente lo resolvimos usando microscopía crioelectrónica», añade Slotboom. Esto se realizó en el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, en Estados Unidos. Hay fuertes indicios de que otras especies bacterianas tienen un sistema similar, lo que significa que recogen moléculas aleatorias de su entorno La estructura reveló una gran sorpresa: una cavidad llena de agua que se extiende por toda la membrana celular de 7.700 Angstrom cúbicos. «Eso es tan grande como siete moléculas de vitamina B12", precisa. El sistema de transporte no selectivo es totalmente diferente de los transportadores conocidos. «Como tal, cambia la forma en que vemos la fisiología de las bacterias. Hay fuertes indicios de que otras especies bacterianas tienen un sistema similar, lo que significa que recogen moléculas aleatorias de su entorno», añade. También ofrece una perspectiva interesante sobre el tratamiento de la tuberculosis: «Si pudiéramos estimular la actividad de este transportador, podría importar antibióticos de manera más eficiente, facilitando la eliminación de estas células. Sin embargo, nos dimos cuenta de que esto puede no ser sencillo, ya que la bacteria utiliza estrategias efectivas para evitar la entrada de antibióticos». El siguiente paso es descubrir cómo funciona el transportador. «Esperamos que dentro de la célula, la esclusa se vacíe uniendo e hidrolizando ATP. Pero no sabemos cómo se abre en el exterior, para dejar entrar nuevas moléculas», prosigue. La proteína de transporte es un dímero y las dos mitades parecen sobresalir por fuera, donde de alguna manera pueden abrirse para dejar entrar carga fresca. «Tal vez podamos encontrar una manera de aflojar esta tapa y dejar que entren más antibióticos», aventura.

Tomar una dosis baja de Aspirina una vez al día no reduce el riesgo de problemas de pensamiento y memoria causados por un deterioro cognitivo leve o probable enfermedad de Alzheimer, ni disminuye la tasa de deterioro cognitivo, «según un estudio publicado «on line» de «Neurology». La aspirina tiene propiedades antiinflamatorias y también hace más fluída la sangre. Durante años, los médicos han recetado dosis bajas de de este fármaco a algunas personas para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Sin embargo, también existen posibles riesgos al tomarlo, incluido el sangrado en el cerebro, por lo que es importante la orientación de un médico. Debido a que la Aspirina puede ser beneficiosa para el corazón, los investigadores han planteado la hipótesis, y estudios anteriores más pequeños han sugerido, que también puede ser beneficiosa para el cerebro, posiblemente reduciendo el riesgo de demencia al reducir la inflamación, minimizar los coágulos pequeños o prevenir el estrechamiento de los vasos sanguíneos del cerebro . «En todo el mundo, se estima que 50 millones de personas tienen algún tipo de demencia, un número que se espera que crezca a medida que aumenta la población, por lo que la comunidad científica está ansiosa por encontrar un tratamiento de bajo costo que pueda reducir el riesgo de una persona», destaca la autora del estudio, Joanne Ryan, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Monash en Melbourne, Australia. «Desafortunadamente, nuestro gran estudio encontró que una dosis baja diaria de Aspirina no proporcionó ningún beneficio a los participantes del estudio para prevenir la demencia o disminuir el deterioro cognitivo», lamenta. Una dosis baja diaria de Aspirina no proporcionó ningún beneficio a los participantes del estudio para prevenir la demencia o disminuir el deterioro cognitivo En el estudio participaron 19.114 personas que no tenían demencia o enfermedad cardíaca. La mayoría de los participantes tenían 70 años o más. La mitad de las personas recibieron diariamente una dosis baja de Aspirina de 100 miligramos, mientras que la otra mitad recibió un placebo diario. Fueron seguidos durante un promedio de 4,7 años, con exámenes anuales en persona. En el transcurso del estudio, 575 personas desarrollaron demencia. No encontraron diferencias entre los que tomaron Aspirina y los que tomaron placebo en el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve, demencia o probable enfermedad de Alzheimer.

Thu, 26 Mar 2020 13:56:05 +0100

EE.UU. ha aprobado el uso de un tratamiento de plasma sanguíneo - parte líquida de la sangre- para aquellos pacientes infectados con el coronavirus que están más graves. La autoridades sanitarias de ese país, FDA (Food and Drug Admnistration) emitieron un comunicado en el que se señalaba que se está «facilitando el acceso» a los pacientes con infecciones muy graves al plasma sanguíneo que se ha obtenido de una persona que se ha recuperado después de dar positivo en la prueba del virus. El proceso, conocido como terapia derivada de plasma o «plasma convaleciente», se basa en la búsqueda y uso de los anticuerpos contra el virus que ha desarrollado esos individuos para, posteriormente, inyectar el plasma, o un derivado del mismo, en el enfermo. Cuando una persona se infetca, el organismo genera anticuerpos que luchan contra la infección. Y cuando ese sujeto se recupera, los anticuerpos se quedan flotando en su sangre, especialmente en el plasma. El primero paso será identificar a los pacientes infectados y ya recuperados -resultado negativo en los test- extraer su plasma y analizarlo para detectar anticuerpos para Covid-19 antes de que pueda ser usado en pacientes. Si hay suficientes anticuerpos en el plasma, es posible que elimine la enfermedad. La medida es un «gran paso» afirmó Arturo Casadevall, jefe de microbiología molecular e inmunología de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.). En su opinión, «tiene una alta probabilidad de funcionar, «pero todavía no sabemos si funciona, aunque, según la historia, tiene buenas posibilidades». El primero paso será identificar a los pacientes infectados y ya recuperados -resultado negativo en los test- extraer su plasma y analizarlo para detectar anticuerpos para Covid-19 antes de que pueda ser usado en pacientes Esta nueva herramienta para atacar la enfermedad no es ninguna novedad. Esta terapia, que se basa en experiencias previas y en estudios que se han desarrollado en otros países, ya se ha llevado a cabo para hacer frente a otras infecciones como la gripe española de 1918, el SARS o el MERS. China ha utilizado este tratamiento en sus pacientes positivos para Covid-19 y afirma que está funcionando, aunque no han publicados datos en este sentido. La alternativa, aseguró Casadevall a CNN, es bastante segur a, «aunque siempre hay riesgos, incluso si alguien transmite un patógeno que no se identificó anteriormente». En su opinión, el tratamiento podría no funcionar en aquellos casos más graves. demasiado críticos. Así, en 2009, se llevó cabo un ensayo para tratar la gripe usando plasma, pero algunos de los pacientes ya estaban demasiado enfermos para que los anticuerpos funcionaran. Esta terapia, que se basa en experiencias previas y en estudios que se han desarrollado en otros países, ya se ha llevado a cabo para hacer frente a otras infecciones como la gripe española de 1918, el SARS o el MERS. En España, el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid ha comenzado a desarrollar junto con los hospitales madrileños un proyecto para tratar de curar a enfermos con coronavirus a través de la donación de plasma de personas que ya se han curado del virus. Este proyecto, que está en desarrollo desde hace unos días, podría curar o mitigar la gravedad de los pacientes con coronavirus a través de la donación de plasma de pacientes ya curados y que desarrollan anticuerpos que podrían neutralizar total o parcialmente el virus, explicaros a Efe fuentes del Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid. Las extracciones de plasma tendrán lugar durante los próximos días o semanas a pacientes que se hayan curado del Covid-19 y que sigan los criterios habituales que se exigen para esta donación, como el peso, el estado de salud o la edad, siempre que así lo consientan. Los resultados de este proyecto podrían verse a medio plazo, es decir, en uno o dos meses, señalan desde el Centro de Transfusión madrileño. Por ejemplo, en 2014, cuando la auxiliar de enfermería Teresa Romero se contagió de ébola tras atender al religioso Manuel García Viejo, se la trató con plasma de una paciente que superó la enfermedad en Liberia.

El 85 % de los pacientes críticos con COVID-19 presentan linfopenia, es decir, un número bajo de las células de defensa, que se asocia a una neumonía grave. Ahora, un estudio español propone utilizar esto como marcador para predecir qué casos serán más graves y poder usar de manera más eficiente las UCIS. Cada vez hay más evidencias científicas que sugieren que la COVID-19 causada por el nuevo coronavirus puede inducir una neumonía adquirida en la comunidad linfopénica (L-NAC), que se caracteriza por la presencia de linfopenia o baja cantidad en la sangre de linfocitos, las células encargadas de la defensa del organismo frente al virus. Según dos trabajos publicados en The Lancet –el 30 de enero y el 24 de febrero–, el 85% de los pacientes con COVID-19 grave tienen linfopenia. El reconocimiento temprano de este fenotipo inmunológico podría ser útil para ayudar a identificar de forma rápida a los pacientes severos El reconocimiento temprano de este fenotipo inmunológico podría ser útil para ayudar a identificar de forma rápida a los pacientes severos Ahora, un nuevo estudio liderado por el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca, que se ha publicado en la revista Journal of Infection propone que la linfopenia puede ser utilizado como biomarcador para reconocer qué pacientes pueden derivar en casos graves. «El reconocimiento temprano de este fenotipo inmunológico podría ser útil para ayudar a identificar de forma rápida a los pacientes severos», apuntan los autores, entre los cuales figuran miembros de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Además, los pacientes en UCIS también tienen altos niveles de unas sustancias, las citocinas plasmáticas, lo que técnicamente se denomina hipercitoquinemia. «La hipercitoquinemia en pacientes con COVID-19 con linfopenia podría indicar un control deficiente del patógeno, como se muestra en pacientes graves infectados con el virus de la influenza pandémica 2009», explica Antoni Torres, neumólogo y miembro de SEPAR y uno de los autores del estudio. Similitudes con el coranavirus 2003 Curiosamente, continúa, «la hipercitoquinemia y la linfopenia también fueron evidentes en pacientes críticos con síndrome respiratorio agudo severo debido al coronavirus surgido en 2003, el SARSCoV». Según Rosario Menéndez, otra de las autoras, «estas características –linfopenia + hipercitoquinemia se ajustan al fenotipo inmunológico particular de la L-NAC que, como observamos en el trabajo, está asociado con mayor gravedad, mortalidad y una respuesta inmunológica desregulada». Los factores del hospedador, como la edad avanzada y las comorbilidades, también podrían inducir linfopenia Estudios realizados en China proponen que estos bajos recuentos de linfocitos en casos graves de COVID-19 se deben a la acción del virus, pero los autores del estudio proponen que “los factores del hospedador también podrían inducir linfopenia”. «Los ingresados con COVID-19 en la UCI son personas de edad avanzada y, por tanto, pueden sufrir de un deterioro de su respuesta inmune [inmunosenescencia] y tienen más probabilidades de sufrir comorbilidades como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares», explica Menéndez. «Tanto el envejecimiento como las enfermedades crónicas inducen disfunción endotelial crónica, agrega esta neumóloga», «y hallazgos recientes de nuestro grupo han evidenciado que existe una interconexión entre esta disfunción endotelial, la linfopenia en pacientes con NAC y el fallo orgánico». Importancia del bio marcadores en las UCIS Por esta razón, la disponibilidad de biomarcadores que permita diferenciar a los enfermos que tienen uno u otro virus en las fases iniciales es crucial para poder utilizar mejor los recursos de UCI. También podrían ayudar a identificar temprano los casos graves de COVID-19» y, desde el punto de vista terapéutico, añade que «los medicamentos que mejoran la disfunción endotelial «Encontrar nuevos biomarcadores que puedan usarse en las primeras etapas de la hospitalización para identificar a las personas con COVID-19 que se enfermarán críticamente será importante para el manejo eficiente de los recursos de la UCI. Y el recuento de linfocitos se puede obtener fácilmente al ingresar a la sala de emergencias», subraya Torres. Este marcador podría tener relevancia para la búsqueda y desarrollo de estrategias farmacológicas frente al virus, según los autores del estudio Por eso, los autores proponen que considerar la cifra de linfocitos, junto con la situación clínica del paciente y con otros marcadores como el dímero D, las transaminasas o la LDH, «podría ser útil en este sentido». Asimismo, creen que la identificación de este fenotipo inmunológico en los pacientes con COVID-19 puede tener relevancia para la búsqueda y desarrollo de estrategias farmacológicas frente al virus. «En caso de que la linfopenia desempeñe un papel en la patogénesis de la enfermedad, los medicamentos dirigidos a la proliferación o apoptosis de linfocitos podrían ayudar a prevenir la linfopenia o restablecer los recuentos de linfocitos en pacientes graves que padecen COVID-19», explica Torres. También podría ayudar a identificar antes a los pacientes que han de recibir tratamiento antiviral. El experto también destaca el papel potencial de la disfunción endotelial como actor predisponente y patógeno en esta enfermedad, que tiene que ser mejor estudiado. «Los biomarcadores o pruebas que evalúan la función endotelial también podrían ayudar a identificar temprano los casos graves de COVID-19» y, desde el punto de vista terapéutico, añade que «los medicamentos que mejoran la disfunción endotelial como el adrecizumab podrían desempeñar un papel clave en su tratamiento». «Los trabajos preclínicos sobre modelos animales deberían contribuir a dilucidar el verdadero papel de la linfopenia y la disfunción endotelial en esta enfermedad», concluyen los investigadores

Se sabe que el coronavirus se propaga a través de la mucosidad y las gotas expulsadas al toser o estornudar, pero ahora sabemos que no lo hace con las lágrimas. Un estudio publicado hoy en «American Academy of Ophthalmology» ofrece evidencia de que es poco probable que los pacientes infectados estén transmitiendo el virus a través de sus lágrimas, con una advertencia importante: ninguno de los pacientes en el estudio tenía conjuntivitis, que se desarrolla en solo 1 a 3% de las personas con coronavirus. Los autores del estudio concluyen que sus hallazgos, junto con la baja incidencia de conjuntivitis entre los pacientes infectados, sugiere que el riesgo de transmisión del virus a través de las lágrimas es bajo. Ni el cultivo viral ni la técnica de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR) detectaron el virus en sus lágrimas durante el curso de dos semanas de la enfermedad Para llevar a cabo el estudio, los científicos recogieron muestras de lágrimas de 17 pacientes con COVID-19 desde el momento en que mostraron síntomas hasta que se recuperaron unos 20 días después. Ni el cultivo viral ni la técnica de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR) detectaron el virus en sus lágrimas durante el curso de dos semanas de la enfermedad. Además, obtuvieron muestras de la parte posterior de la nariz y la garganta durante el mismo período de tiempo. Mientras que las lágrimas de los pacientes estaban libres de virus, sus narices y gargantas estaban llenas de COVID-19. Los expertos esperan que su trabajo ayude a guiar más investigaciones para prevenir la transmisión del virus a través de rutas más significativas, como las gotas y la diseminación fecal-oral. Cuando una persona enferma tose o habla, las partículas de virus pueden rociarse de la boca o la nariz en la cara de otra persona A pesar de esta noticia tranquilizadora, es importante que las personas entiendan que proteger sus ojos, así como sus manos y boca, puede retrasar la propagación de virus respiratorios como el coronavirus. ¿Por qué? Cuando una persona enferma tose o habla, las partículas de virus pueden rociarse de la boca o la nariz en la cara de otra persona. Es más probable que inhale estas gotitas por la boca o la nariz, pero también pueden ingresar por los ojos. También puede infectarse al tocar algo que tiene el virus, como una mesa o pomo de la puerta, y luego tocarse los ojos.

Una dieta alta en sal no solo es mala para la presión arterial, sino también para el sistema inmunológico. Esta es la conclusión de un estudio realizado en el Hospital Universitario de Bonn (Alemania). Los investigadores han visto que los ratones alimentados con una dieta rica en sal sufren infecciones bacterianas mucho más graves. En humanos, los voluntarios que consumieron seis gramos más de sal al día también mostraron deficiencias inmunes pronunciadas. Esta cantidad corresponde al contenido de sal de dos comidas rápidas. Los resultados se publican hoy en «Science Translational Medicine». Cinco gramos al día, no más: esta es la cantidad máxima de sal que los adultos deben consumir de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Corresponde aproximadamente a una cucharadita. En realidad, sin embargo, muchos personas superan, por mucho, este límite. En España, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), la mayoría de la población supera con creces las recomendaciones de la OMS. Esto significa usamos el salero mucho más frecuentemente de lo que es bueno para nosotros. Después de todo, el cloruro de sodio, que es su nombre químico, aumenta la presión arterial y, por lo tanto, el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Pero no solo eso: «Ahora hemos podido demostrar, por primera vez, que el consumo excesivo de sal también debilita significativamente un brazo importante del sistema inmunitario», explica el profesor Christian Kurts del Instituto de Inmunología Experimental de la Universidad de Bonn Este hallazgo es inesperado, ya que algunos estudios apuntan justo en la dirección opuesta. Por ejemplo, las infecciones con ciertos parásitos de la piel en animales de laboratorio sanan significativamente más rápido si consumen una dieta alta en sal: los macrófagos, que son células inmunes que atacan, comen y digieren parásitos, son particularmente activos en presencia de sal. «Nuestros resultados indican que esta generalización no es precisa», enfatiza Katarzyna Jobin, autora principal del estudio. Hay dos razones para esto: en primer lugar, el cuerpo mantiene la concentración de sal en la sangre y en los diversos órganos de una forma constante. De lo contrario, los procesos biológicos importantes se verían afectados. La única excepción importante es la piel: funciona como un depósito de sal del cuerpo. Es por eso por lo que la ingesta adicional de cloruro de sodio funciona tan bien para algunas enfermedades de la piel. Sin embargo, otras partes del cuerpo no están expuestas al extra de sal que se consume con los alimentos. Es decir, explican, se filtra por los riñones y se excreta en la orina. Y aquí es donde entra en juego el segundo mecanismo: los riñones tienen un sensor de cloruro de sodio que activa la función de excreción de sal. Sin embargo, como un efecto secundario indeseable, este sensor también hace que los llamados glucocorticoides se acumulen en el cuerpo. Y estos a su vez inhiben la función de los granulocitos, el tipo más común de células inmunes en la sangre. Los granulocitos, como los macrófagos, son células carroñeras. Sin embargo, no atacan a los parásitos, sino principalmente a las bacterias. Si no lo hacen en un grado suficiente, las infecciones proceden mucho más severamente. «Pudimos demostrar esto en ratones con una infección por listeria -detalla Jobin-. Previamente habíamos sometido a algunos de ellos en una dieta rica en sal. En el bazo y el hígado de estos animales contamos de 100 a 1.000 veces el número de patógenos que causan enfermedades». La listeria es una bacteria que se encuentra, por ejemplo, en alimentos contaminados y puede causar fiebre, vómitos y sepsis. El ensayo también mostró que las infecciones del tracto urinario se curaron mucho más lentamente en los ratones de laboratorio alimentados con una dieta rica en sal. Pero además, el cloruro de sodio también parece tener un efecto negativo en el sistema inmunitario humano. «Examinamos a los voluntarios que consumieron seis gramos de sal extra a los de su ingesta diaria -explica Kurts-. Esta es aproximadamente la cantidad contenida en dos comidas rápidas, es decir, dos hamburguesas y dos porciones de patatas fritas». Transcurrida una semana, los científicos obtuvieron sangre de sus voluntarios y examinaron los granulocitos. Las células inmunes respondían mucho peor a las bacterias después de que los sujetos iniciaran su dieta alta en sal. En voluntarios humanos, la ingesta excesiva de sal también resultó en un aumento de los niveles de glucocorticoides. No es sorprendente que esto inhiba el sistema inmunitario: la cortisona glucocorticoide más conocida se usa tradicionalmente para suprimir la inflamación. «Solo a través de investigaciones en todo un organismo pudimos descubrir los complejos circuitos de control que conducen desde la ingesta de sal a esta inmunodeficiencia -segura Kurts-. Por lo tanto, nuestro trabajo también ilustra las limitaciones de los experimentos basados únicamente en cultivos celulares».

En plena crisis del coronavirus muchos españoles siguen su vida envueltos en una anómala rutina. Confinados en sus hogares, muchos ciudadanos tienen que ir a al hospital por una urgencia que no esté vinculada con la pandemia o conocer el resultado de alguna prueba que no puede esperar. Es el caso de Dani Rovira, que ha informado este miércoles de que ha sido diagnósticado de cáncer. El cómico y actor tiene linfoma de Hodgkin y ha empezado ya con la quimioterapia. El linfoma de Hodgkin es un tipo de cáncer afecta al sistema inmunitario. El linfoma es un tipo de cáncer causado por la proliferación de linfocitos y del que existen varios subtipos, que se encuadran en los linfomas de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin. La sintomatología que viene ligada a este cáncer hematológico pasa, en muchas ocasiones, desapercibida. A menudo los pacientes con linfoma exponen a los psicooncólogos de Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia (AEAL) que se sienten incomprendidos por la sociedad y por su entorno. Su cáncer no se ve a simple vista y aunque parece que están bien, la realidad es que ellos no se sienten así. ¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas pueden variar dependiendo del tipo de linfoma, de la zona del cuerpo que esté siendo más afectada y de la velocidad de crecimiento que tenga, siendo estos los más comunes: -Sudores nocturnos abundantes. -Fiebre y escalofríos intermitentes. -Picazón. -Inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas, ingles, etc. -Pérdida de peso. -Tos o dificultad para respirar. -Hinchazón o dolor abdominal. -Fatiga. -Anemia. «Entre las nuevas terapias destaca la irrupción de la inmunoterapia con los linfocitos CAR T cell en los Linfomas B Agresivos y los fármacos anti PD1 en Linfoma de Hodgkin», explica el doctor Mariano Provencio.

Wed, 25 Mar 2020 18:41:25 +0100

Un método de aprendizaje automático, que se presenta hoy en la revista «Nature», ha demostrado que es capaz de identificar a pacientes con cáncer de pulmón en las etapas más tempranas. Este sistema detecta el ADN que desprenden los tumores en muestras de sangre, llamadas biopsias líquidas, y puede ayudar servir como una primera criba para determinar a qué individuos, con mayor riesgo, hay que hacer pruebas de detección más específicas. El método recomendado para la detección del cáncer de pulmón en personas de alto riesgo es la tomografía computarizada, que ya ha demostrado reducir las muertes relacionadas con el cáncer de pulmón. Sin embargo, debido a factores como su elevado coste y las preocupaciones con falsos positivos, por ejemplo, no son muchas las personas que son sometidas a esta prueba. En EE.UU, apenas el 5% de las personas elegibles se someten a dicho examen. Los análisis de sangre son un medio alternativo para la detección del cáncer, aunque la mayoría de los estudios de biopsia líquida se centran en el seguimiento de pacientes con enfermedad avanzada, que pueden tener niveles más altos de marcadores de ADN relacionados con el tumor que los pacientes en etapa temprana. Los investigadores han perfeccionado la captación del ADN en la muestra de sangre y así localizan alteraciones que pueden servir como marcadores de la enfermedad. Lo que propone ahora el equipo de Maximilian Diehn, del Instituto del Cáncer de la Universidad de Stanfford (EE.UU.), es optimizar un método de secuenciación existente para evaluar el ADN tumoral circulante (ADNc). Los investigadores han perfeccionado la captación del ADN en la muestra de sangre y así localizan alteraciones que pueden servir como marcadores de la enfermedad. Usando este método, muestran que, aunque el ADNc está presente en niveles muy bajos en los cánceres de pulmón en las etapas tempranas, mucho antes de que aparezca el primer síntoma, sí es un marcador pronóstico fuerte. La técnica, escriben en su artículo, en un pequeño estudio logró discriminar a los pacientes con cáncer de pulmón en estadio temprano de los controles en una muestra inicial de 104 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio temprano y 56 controles. Estos datos se confirmaron en una grupo de validación independiente de 46 casos y 48 controles. Una aplicación potencial de este sistema, denominado Lung-CLiP, es que podría servir como método de cribado inicial para los pacientes de alto riesgo que, a pesar de ser candidatos para técnicas más definitivas, como la tomografía computarizada, no están siendo examinados. Lung-CLiP, es que podría servir como método de cribado inicial para los pacientes de alto riesgo que, no están siendo examinados. El estudio, no obstante, tiene una serie de limitaciones. Primero, reconocen sus autores, se necesita analizar a más pacientes para establecer las características de rendimiento de esta técnica. Además, señalan, «la mayoría de los casos en nuestro estudio eran cánceres de pulmón diagnosticados de forma incidental y no se identificaron mediante la detección con tomografía computarizada. Por lo tanto, la sensibilidad del cribado clínico podría ser menor en un entorno de población. Por último, nuestro estudio se ha hecho en una cohorte compuesta principalmente por fumadores y, por lo tanto, es posible que el rendimiento sea peor en los no fumadores». Los investigadores concluyen que su estrategia genómica integrada puede detectar una fracción significativa de los cánceres de pulmón en etapa temprana utilizando plasma sanguíneo. Y, además proponen la la integración de Lung-CLiP con las técnicas de tomografía computarizada o con el análisis de otros biomarcadores circulantes podría mejorar aún más el rendimiento. Y añaden que, al modificar las poblaciones en riesgo consideradas e incorporar características moleculares apropiadas para otros tipos de cáncer, esperan que sea factible desarrollar métodos CLiP para una amplia gama de tumores malignos.

Tener un bebé ya es suficientemente estresante sin una pandemia provocada por el COVID-19 y toda la desinformación que envuelve al coronavirus. Por lo tanto, si está embarazada o va a dar a luz pronto, conviene acudir a fuentes fidedignas como la Organización Mundial de la Salud. (Nota: En España, las instituciones más fiables son la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia y el Ministerio de Sanidad). A continuación, le mostramos las principales pautas para proceder correctamente si se encuentra en período de gestación: Se trata de un virus desconocido Al tratarse de una enfermedad provocada por un virus nuevo, cada día aprendemos algo sobre el COVID-19. La mayoría de las mujeres embarazadas son jóvenes y presentan un buen estado de salud, por lo que tienen menos probabilidades de verse afectadas de gravedad (sin duda, una buena noticia). En cualquier caso, también se debe atender al estado del bebé, lo cual puede complicar ligeramente la situación. Un bebé nacido hace unos días en Reino Unido dio positivo a las pruebas del COVID-19. La madre estaba infectada, por lo que no se sabe con certeza si el bebé fue contagiado en el útero (lo cual parece improbable) o tras nacer (la opción más plausible). Hasta donde alcanza nuestro conocimiento, el bebé se encuentra en perfectas condiciones y la madre está recibiendo tratamiento. Los demás bebés con COVID-19 de los que hemos tenido constancia han mostrado síntomas muy leves y una recuperación óptima. De la experiencia de China a las recomendaciones de la OMS Hasta la fecha, gran parte de la información de la que disponemos acerca del COVID-19 procede de China. Fue en el país asiático donde se llevó a cabo uno de los primeros estudios, en el que participaron únicamente nueve mujeres embarazadas que padecían la enfermedad. A todas estas mujeres se les practicaron cesáreas. Los procedimientos se desarrollaron según lo previsto y tanto las madres como sus bebés se recuperaron satisfactoriamente. El estudio reveló que ninguno de los recién nacidos parecía tener COVID-19 y que el virus no estaba presente en su organismo, en la leche materna o en cualquier fluido. No está claro, sin embargo, por qué los bebés nacieron por cesárea. China presenta unas cifras de cesáreas muy elevadas, lo cual, a pesar de que no es lo más recomendable, pudo haber influido en la respuesta de los sanitarios. Las nuevas pautas establecidas por la Organización Mundial de la Salud indican que: No existe evidencia alguna de que las mujeres embarazadas presenten síntomas distintos a los conocidos o se enfrenten a un riesgo mayor de sufrir una enfermedad grave. Hasta ahora, no se han producido transmisiones maternoinfantiles cuando la infección se manifiesta en el tercer trimestre del embarazo (…). La OMS recomienda practicar cesáreas únicamente en casos justificados. ¿Por qué las mujeres embarazadas no poseen un mayor riesgo de sufrir COVID-19? Las mujeres embarazadas suelen ser más susceptibles a los virus que provocan problemas respiratorios, como la gripe. Esto se debe a que su sistema inmune se ve debilitado, sus pulmones se comprimen y precisan de niveles de oxígeno más elevados. No obstante, no parece ser el caso del COVID-19. Un análisis realizado a 147 mujeres que padecían la enfermedad arrojó que solo el 8 % experimentaba consecuencias graves, mientras que el 1 % se encontraba en estado crítico, cifras más bajas que la media mundial. La reducción de la respuesta inmune durante el embarazo, necesaria para impedir que el organismo de la mujer reaccione al bebé como si se tratara de una amenaza, podría otorgar una protección adicional frente al COVID-19. La enfermedad parece afectar en mayor medida a pacientes con un sistema inmune bajo por otros trastornos de salud. Los hombres se ven perjudicados en un mayor grado que las mujeres por el COVID-19, a lo que se suma que estas tienen una menor probabilidad de enfermar de gravedad y fallecer. Hasta la fecha, las cifras de mortalidad se sitúan en un 1,7 % en el caso de las mujeres y en un 2,8 % en el de los hombres. Sin embargo, el avance de la pandemia podría producir la alteración de estos datos. Las mujeres conforman la mayoría del tejido sanitario, mientras que las redes de cuidados permanecen en contacto, por lo general, con más gente enferma. ¿Cómo pueden protegerse (y proteger a los demás) las mujeres embarazadas? Las mujeres embarazadas deben adoptar las mismas medidas que el resto de la población. Estas incluyen: Cubrirse la boca al toser (y hacerlo en la sangradura del codo). Evitar entrar en contacto con gente enferma. Mantenerse alejadas de personas que presentan síntomas. Lavarse habitualmente las manos con agua y jabón o con un desinfectante de manos con alcohol. Eludir las reuniones concurridas. Se recomienda evitar viajar al extranjero, ya que sería necesario recluirse posteriormente (Nota: Algunas de estas medidas ya se están llevando a cabo en países como Italia o España). Las mujeres que crean haber contraído el virus pueden hacer una consulta telefónica (Listado de números autonómicos de información sobre COVID-19) o con un especialista con el fin de evitar la visita presencial. Las mujeres embarazadas y las que han dado a luz recientemente gozan de prioridad en este tipo de servicios. Si se encuentra confinada en casa a petición de las autoridades o padece la enfermedad, contacte con su matrona u obstetra y siga sus recomendaciones. Además: Se deberá avisar al centro que controle el embarazo de que se encuentra en situación de aislamiento. Deberá avisar al centro correspondiente antes de acudir a las citas programadas. Se le recomendará no acudir a urgencias si no es estrictamente necesario. En este caso, se avisará de la situación de embarazo antes de acudir ¿Cuál es la postura respecto a las visitas al hospital previas al nacimiento y para dar a luz? Si dispone de fecha programada para el parto en un hospital o una maternidad, quédese tranquila: la precaución para minimizar el riesgo de infección es máxima. La mayor parte de las veces, el parto tendrá lugar con total normalidad. De nuevo, volver cuanto antes a casa sería lo ideal siempre que tanto usted como el bebé se encuentren en perfectas condiciones. Por último, tenga en cuenta que restringirán las visitas e incluso la cantidad de allegados que podrán estar a su lado con el fin de reducir el riesgo. ¿El bebé puede contraer Covid-19 en el vientre de su madre? La placenta actúa como un filtro sumamente eficaz para proteger a los bebés de cualquier daño que puedan sufrir. Hubo una excepción, sin embargo: el virus del Zika fue capaz de atravesar esa barrera. No hay evidencias científicas que indiquen que el coronavirus pueda producir complicaciones adicionales. Aun así, si la mujer estuviera enferma (si presenta fiebre o tiene neumonía, por ejemplo), es probable que los médicos provoquen un parto prematuro si lo considerasen necesario. En cualquier caso, un diagnóstico de COVID-19 no debería precipitar la decisión de adelantar el parto, a menos que la terminación del embarazo resultase beneficiosa para la madre atendiendo a su estado general de salud. Asimismo, tampoco existe evidencia alguna que pueda hacer pensar que el COVID-19 incremente la probabilidad de sufrir un aborto espontáneo. Aún es pronto para determinar la posible existencia de otros efectos que pudieran afectar al bebé a largo plazo. ¿Qué debo hacer tras dar a luz? Los beneficios de dar el pecho son tan significativos que la OMS aconseja hacerlo durante la primera hora de vida del recién nacido. Si el bebé está en buenas condiciones, se recomienda el contacto piel con piel inmediatamente después del nacimiento. Si la madre no se encuentra en condiciones de hacerlo por sí misma, debería obtener ayuda externa para la extracción de la leche. El amamantamiento es especialmente eficaz contra las enfermedades infecciosas, ya que se produce una transmisión de anticuerpos y de otros elementos inmunes importantes para el bebé. Si la mujer o el recién nacido sufren una infección, la composición de la leche materna puede verse modificada, incluso, para incrementar la cantidad de componentes esenciales para ayudar a combatir la infección del pequeño. Por lo tanto, si pensaba dejar de dar el pecho a su hijo, quizá sea buena idea continuar hasta que la pandemia toque a su fin. La OMS recomienda a las mujeres que padecen el COVID-19 que se laven las manos antes y después de estar en contacto con el bebé, así como animan a llevar mascarilla si presentan síntomas (como puede ser la tos) y a limpiar y desinfectar periódicamente las superficies que hayan tocado. ¿Qué más se puede hacer? Cuando se acerque la temporada en la que la gripe estacional se manifiesta con mayor intensidad, procure vacunarse, ya que es una medida que aporta seguridad durante el embarazo. La vacuna no entraña riesgo alguno para la salud del bebé. Si bien no ofrecerá protección frente al COVID-19, sí lo hará contra la gripe, la cual puede ser especialmente perjudicial durante el embarazo. Lo último que cualquier desearía sería tener que pasar la gripe y el COVID-19 al mismo tiempo. Sobre todo, no pierda la calma y póngase en contacto con su matrona o su médico si le preocupa la situación que estamos atravesando. Hannah Dahlen es profesora de Obstetricia, decana asociada de Investigación y HDR y líder en la disciplina de Obstetricia en Western Sydney University. David Ellwood, profesor of Obstetricia y Ginecología en la Griffith University. Este artículo fue publicado originalmente en inglés en The Conversation.<img src="https://counter.theconversation.com/content/133941/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important; text-shadow: none !important" />

Wed, 25 Mar 2020 15:35:51 +0100

«Manual de prevención del coronavirus. 101 consejos basados en la ciencia que podrían salvar tu vida» (Skyhorse Publishing) es un libro supervisado por Wang Zhou, MD Médico Jefe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan, la ciudad china donde empezó todo. Los médicos que estuvieron allí al frente de la epidemia han participado en esta guía, que resultará interesante para cualquier ciudadano que quiera acceder a información sobre el Covid-19 basada en la experiencia de quienes primero se enfrentaron a él. A continuación reproducimos algunos de los consejos que aparecen en esta guía. ¿Cómo mantenerse alejado del nuevo coronavirus? -2019-nCoV se transmite principalmente por gotitas y contactos, por lo tanto, las máscaras quirúrgicas médicas deben usarse correctamente. -Al estornudar o toser, no cubra la nariz y la boca con las manos desnudas, sino que use un pañuelo de papel o una máscara. -Lavarse las manos adecuadamente y con frecuencia. Incluso si hay virus presentes en las manos, lavarse las manos puede impedir que los virus ingresen al tracto respiratorio a través de la nariz o la boca. -Aumenta tu inmunidad y evita ir a lugares abarrotados y cerrados. Haga más ejercicio y tenga un horario de sueño regular. Aumentar su inmunidad es la forma más importante de evitar infectarse. -¡Asegúrese de usar la máscara siempre! En caso de que entre en contacto con una persona infectada, usar una máscara puede evitar que inhale gotitas portadoras de virus directamente. ¿Cuáles son los momentos clave para la higiene de manos en la vida diaria? -Cuando se cubre la tos o el estornudo con la mano. -Después de cuidar a un paciente. -Antes, durante y después de preparar la comida. -Antes de comer. -Después de ir al baño. -Después de tocar animales. -Después de tocar los botones del elevador y las manijas o perillas de las puertas. -Después de llegar a casa desde afuera. ¿Puede el 75% de alcohol reducir el riesgo de infección 2019-nCoV? Sí. Los coronavirus son sensibles a los disolventes y desinfectantes orgánicos. El 75% de alcohol, cloroformo, formaldehído, desinfectantes que contienen cloro, ácido peracético y rayos ultravioleta pueden inactivar el virus, por lo que limpiarse las manos y los teléfonos móviles con alcohol puede prevenir la infección por COVID-19. ¿Qué estilo de vida se recomienda en medio del brote de COVID-19? -Coma diariamente alimentos ricos en proteínas, como pescado, carne, huevos, leche, legumbres y nueces, mantenga una ingesta adecuada basada en la dieta diaria. No coma carnes de animales salvajes. -Coma frutas y verduras frescas todos los días y aumente la ingesta según la dieta diaria. -Beba no menos de 1500 ml de agua por día. -Tener una dieta variada y diversa de diferentes tipos, colores y fuentes. Coma más de 20 tipos de alimentos todos los días. Coma una dieta balanceada de alimentos de origen animal y vegetal. -Asegurar una ingesta suficiente de nutrición basada en la dieta regular. -Se recomienda que las personas mayores desnutridas y los pacientes con enfermedades degenerativas crónicas complementen con soluciones comerciales de nutrición enteral (alimentos para fines médicos especiales) y complementen no menos de 2100 kJ adicionales al día (500 kcal). -No ayune ni siga una dieta durante una epidemia de COVID-19. -Asegure un descanso regular y un mínimo de 7 horas de sueño cada día. -Comience un régimen de ejercicio personal con no menos de 1 hora de ejercicio por día. No participe en ejercicios grupales. -Durante una epidemia de COVID-19, se recomienda complementar con multivitaminas, minerales y aceite de pescado de aguas profundas. ¿Cómo afecta el fumar y beber a su sistema inmunológico? Fumar provoca un aumento en la concentración de nicotina en la sangre, lo que podría provocar vasoespasmo e hipoxia transitoria en los órganos. Particularmente, la disminución de oxígeno en el tracto respiratorio y las vísceras podría dañar la inmunidad. Beber en exceso podría dañar el tracto gastrointestinal, el hígado y las células cerebrales, y debilitar la inmunidad. Se recomienda dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol. ¿Cómo prevenir la infección por 2019-nCoV en el lugar de trabajo? Mantenga el lugar de trabajo bien ventilado. No escupir en público; puedes escupir en un pañuelo de papel y luego tirarlo a la basura cuando sea conveniente. Tosa o estornude en los tejidos mientras cubre completamente la nariz y la boca. Selle los pañuelos de papel usados en una bolsa de plástico antes de desecharlos inmediatamente en un contenedor cerrado con la etiqueta «desechos residuales» o «desechos médicos» para evitar la propagación del virus. Lavarse las manos con frecuencia para la higiene personal; evitar todo tipo de reuniones sociales durante la epidemia. ¿Cómo prevenir la infección por 2019-nCoV en ascensores? Durante el brote de SARS de 2003, se informó una incidencia de personas infectadas después de tomar ascensores con casos. Un ascensor conlleva un alto riesgo de transmisión debido a su espacio confinado. Para evitar la propagación de 2019-nCoV en los ascensores, se deben tomar las siguientes medidas: -Todos los días se debe desinfectar a fondo y con regularidad varias veces con radiación ultravioleta, 75% de alcohol o desinfectantes que contengan cloro. -Minimice los riesgos de infectarse por estornudos tomando los ascensores solos si es posible. -Use una máscara antes de entrar al elevador. Si alguien estornuda en el elevador mientras no tiene máscaras, cúbrase la boca y la nariz con la manga del brazo, medidas como el cambio de ropa y la limpieza personal deben tomarse inmediatamente después. ¿Cómo prevenir la infección por el nuevo coronavirus en el hogar? -Concienciar sobre la salud y la higiene. Los ejercicios moderados y el descanso suficiente y regular pueden aumentar la inmunidad. -Mantener una buena higiene personal. Cúbrase la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar. Lávese las manos con frecuencia y evite tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sin lavar. -Mantenga una buena higiene en las habitaciones, limpie el piso y los muebles, separe los desechos domésticos y saque la basura a tiempo. -Mantenga una buena ventilación. Ventile todos los días para dejar entrar aire fresco. -Desinfección. Aplique desinfectante regularmente y pase un trapeador por el piso y limpie la superficie de los muebles. El nuevo coronavirus es sensible a los rayos ultravioleta y al calor. El calor sostenido a 56 °C durante 30 minutos, 75% de alcohol, desinfectantes que contienen cloro, desinfectantes de peróxido de hidrógeno y cloroformo pueden inactivar eficazmente el virus. -Evite el contacto cercano con personas que tienen síntomas de enfermedades respiratorias (como fiebre, tos, estornudos, etc.). -Evite ir a espacios abarrotados y confinados. Usa una máscara si debes ir. -No coma animales salvajes. Evite el contacto con aves de corral y animales salvajes, y no manipule carne fresca de animales salvajes. -Mantenga a las mascotas en estricto cautiverio. Haga vacunar a sus mascotas. Mantener una buena higiene para las mascotas. -Siga las precauciones y hábitos de seguridad alimentaria. Coma carne bien cocida y huevos duros. -Presta atención a las condiciones de tu cuerpo. Busque ayuda médica inmediatamente en caso de síntomas como fiebre, tos, etc. Puedes seguir leyendo más consejos en el «Manual de prevención del coronavirus. 101 consejos basados en la ciencia que podrían salvar tu vida».

El baño habitual en la bañera está relacionado con un menor riesgo de muerte por enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, según un estudio a largo plazo, publicado en la version de internet de la en la revista «Heart». Y cuanto más alta es la «dosis», mejor parece ser para la salud cardiovascular ya que un baño caliente diario es aparentemente más protector que uno o dos veces por semana. Bañarse se asocia con una buena calidad del sueño y una sensación saludable, pero no está claro cuál podría ser su impacto a largo plazo en el riesgo de enfermedad cardiovascular, incluido el ataque cardíaco, la muerte cardíaca repentina y el accidente cerebrovascular. Para explorar esto más a fondo, los investigadores autores de este estudio recurrieron a los participantes en el Estudio de Cohorte 1 del Centro de Salud Pública de Japón, un estudio de seguimiento basado en la población de más de 61.000 adultos de mediana edad (de 45 a 59 años). Al comienzo del estudio en 1990, unos 43.000 participantes completaron un cuestionario detallado sobre sus hábitos de baño Al comienzo del estudio en 1990, unos 43.000 participantes completaron un cuestionario detallado sobre sus hábitos de baño y factores potencialmente influyentes: estilo de vida, que incluye ejercicio, dieta, consumo de alcohol, peso (IMC), duración promedio del sueño e historial médico y uso actual de medicamentos. Cada participante fue seguido hasta la muerte o la finalización del estudio a fines de diciembre de 2009, lo que ocurriera primero, con el análisis final basado en 30.076 personas. Durante todo el período ocurrieron 2.097 casos de enfermedad cardiovascular: 275 ataques cardíacos, 53 muertes súbitas cardíacas y 769 ictus. Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, el análisis de los datos mostró que, en comparación con un baño semanal o sin baño una vez o dos veces, un baño caliente diario se asoció con un riesgo general 28% menor de enfermedad cardiovascular y un 26% menor riesgo general de accidente cerebrovascular. La frecuencia de los baños en bañera no se asoció con un mayor riesgo de muerte cardíaca repentina, ni con un tipo particular de accidente cerebrovascular, llamado hemorragia subaracnoidea (sangrado en el espacio que rodea al cerebro). Sin embargo, un editorial vinculado da una nota de precaución, porque la muerte súbita asociada con baños calientes es relativamente común en Japón, donde se realizó el estudio. Un análisis adicional de la temperatura preferida del agua indicó un riesgo 26% menor y 35% menor de enfermedad cardiovascular general para el agua tibia y caliente, respectivamente. Pero no surgieron asociaciones significativas para el riesgo general de accidente cerebrovascular y la temperatura del agua. Después de excluir a los participantes que desarrollaron enfermedad cardiovascular entre los 5 y los 10 años del inicio del estudio, las asociaciones encontraron que no eran tan fuertes, pero aun así seguían siendo estadísticamente significativas. Este es un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa, además de que los cambios en la frecuencia del baño no fueron analizados durante el período de control. El estilo típico del baño japonés también incluye la inmersión a la altura de los hombros, y esto puede ser un factor fundamental. los efectos del calor en el cuerpo no son diferentes a los del ejercicio Pero, dicen los investigadores, la investigación publicada anteriormente ha señalado un vínculo entre la exposición al calor y la prevención de enfermedades cardiovasculares: esto se debe a que los efectos del calor en el cuerpo no son diferentes a los del ejercicio. «Descubrimos que el baño frecuente en la bañera se asoció significativamente con un menor riesgo de hipertensión, lo que sugiere que un efecto beneficioso del baño en la bañera sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular puede deberse en parte a un menor riesgo de desarrollar hipertensión», escriben los investigadores. Reconocen que tomar un baño caliente no está exento de riesgos, especialmente si la temperatura es demasiado alta, advierte Andrew Felix Burden en un editorial vinculado. «No puede haber ninguna duda sobre los peligros potenciales de bañarse en agua caliente, y la muerte por esto aumenta con la edad, así como con la temperatura del agua», escribe. Aunque es poco probable que la enfermedad cardiovascular en sí misma sea la causa de estas muertes, el sobrecalentamiento, lo que lleva a a perder el conocimiento y ahogarse es más probable, según sugiere. «Se necesitan investigaciones sobre el beneficio cardiovascular potencial de la inmersión sin calor en agua tibia a caliente -apunta-. Mientras tanto, se necesita precaución debido a la mayor mortalidad asociada con tales baños en una población no seleccionada».

Una técnica de imagen fluorescente ha permitido realizar mapas de alta resolución de las comunidades microbianas en la lengua humana, según publican los investigadores en la revista «Cell Reports». Las imágenes revelan que las biopelículas microbianas de la superficie de la lengua tienen una organización espacial compleja y altamente estructurada. «A partir del análisis detallado de la estructura, podemos hacer inferencias sobre los principios del crecimiento y la organización de la comunidad -explica el autor principal Gary Borisy, de la Universidad de Harvard (EE,UU.)-. Las bacterias de la lengua son mucho más que un montón aleatorio. Son más como un órgano de nuestros cuerpos». El microbioma oral humano es un ecosistema complejo. La organización espacial de las comunidades microbianas de la boca se ve afectada por una variedad de factores, que incluyen la temperatura, la humedad, el flujo salival, el pH, el oxígeno y la frecuencia de alteraciones como la abrasión o la higiene bucal. Además, los microbios influyen en sus vecinos al actuar como fuentes y sumideros de metabolitos, nutrientes y moléculas inhibidoras como el peróxido de hidrógeno y los péptidos antimicrobianos. Al ocupar espacio, los microbios pueden excluirse físicamente entre sí de los hábitats deseables, pero sus superficies también presentan puntos de unión a los que pueden adherirse otros microbios. Sacar la lengua es una de las primeras cosas que dice un médico Sin embargo, los patrones espaciales han recibido relativamente poca atención en el campo de la ecología microbiana. «Creemos que aprender quién está al lado de quién nos ayudará a entender cómo funcionan estas comunidades», señala la coautora Jessica Mark Welch. «La lengua es particularmente importante porque alberga una gran reserva de microbios y es un punto de referencia tradicional en la medicina. Sacar la lengua es una de las primeras cosas que dice un médico», recuerda. En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron una técnica llamada Etiquetado combinatorio e imagen espectral: hibridación fluorescente in situ (CLASI-FISH), que se desarrolló recientemente en el laboratorio Borisy. Esta estrategia implica etiquetar un tipo dado de microorganismo con múltiples fluoróforos, ampliando en gran medida el número de diferentes tipos de microbios que pueden identificarse y localizarse simultáneamente en un solo campo de visión. «Nuestro estudio es novedoso porque nadie antes ha podido observar la biopelícula en la lengua de una manera que distinga todas las diferentes bacterias, para que podamos ver cómo se organizan», añade Borisy.

Hay seis casos documentados de "encefalopatía de Celia", todos en la región española de Murcia. Esta enfermedad rara se descubrió gracias al caso de una niña que murió a los 8 años.

La Universidad de California Davis en Estados Unidos intenta producir órganos humanos a través de la modificación de embriones porcinos. Sin embargo, se han topado con varias trabas prácticas y éticas.

A mi mamá no le gusta el boxeo pero cuando le cuento lo que Alí dijo sobre el Parkinson muestra su aprobación. Uno de sus libros me abrió los ojos sobre cómo es vivir con la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente.

Científicos en Estados Unidos están intentando desarrollar órganos humanos dentro de cerdos para poder trasplantarlos posteriormente, en un revolucionario proceso llamado edición genética.

La hermana Kate, una de las dos integrantes de las llamadas "monjas de la marihuana" en California, se dedica a elaborar un preparado con marihuana medicinal con fines curativos. Kate le contó a BBC Mundo para qué lo usan sus clientes.

Cada época tiene su dieta mágica, su nueva fórmula infalible para perder peso, su gurú, real o asignado. Entre las dietas más populares hay varias que nos llevan a preguntarnos si nos están tomando del pelo.

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Con el alarmante número de refugiados sirios enfermos de leishmaniasis, el nombre de un médico de Venezuela comienza a repetirse con frecuencia: Jacinto Convit, creador de la vacuna contra esta enfermedad.

Algunos dicen que suben el colesterol y otros que son una excelente fuente de proteína y que deben comerse a diario. ¿Quién tiene la razón? En BBC Mundo consultamos a los expertos.

La revista Forbes estimó que Elizabeth Holmes, la otrora número uno del ranking de las mujeres "hechas a sí mismas" más ricas, tiene un capital que "no vale nada". Sin embargo, su empresa señala que son especulaciones.

Científicos alertan que el desplazamiento causado por la guerra en Siria está extendiendo de forma preocupante la leishmaniasis cutánea, una enfermedad de la piel que causa lesiones y deja cicatrices.

Por mucho tiempo se creyó que entrenarse y competir en eventos deportivos estando embarazada ponía en riesgo al feto, pero investigaciones recientes señalan que esto podría no ser así. BBC Mundo te explica por qué.

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La adolescente de 16 años dice que un jefe policial la intentó "incriminar" y que siente llevar un "estigma" tras haber sido víctima de una brutal violación en grupo. La policía hizo dos redadas en busca de sospechos.

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