Noticias de EEUU



JxCat retira la petición de delegación de voto de Carles Puigdemont

Tue, 23 Jan 2018 09:39:37 GMT

El grupo ha retirado la solicitud del orden del día de la reunión de este martes de la Mesa del Parlament

JxCat retira la petición de delegación de voto de Carles Puigdemont




El director de la DGT admite "errores" en el caos de la AP-6 y prevé sanciones a Abertis

Tue, 23 Jan 2018 00:13:32 GMT

Serrano anuncia un expediente de penalización contra la concesionaria tras el caos por la nevada

El director de la DGT admite "errores" en el caos de la AP-6 y prevé sanciones a Abertis




Los Mossos trataron de destruir la alerta de EEUU sobre los atentados yihadistas

Mon, 22 Jan 2018 08:14:47 GMT

La Policía Nacional incautó el dossier enviado por la CIA en la incineradora de Sant Adrià de Besós




Comienza el juicio a una célula yihadista que planeó en 2015 atentar en Barcelona

Mon, 22 Jan 2018 07:26:35 GMT

El fiscal pide entre 7 y 19 años de prisión para cada uno de los diez integrantes de la organización




Pedro Sánchez dice que "necesitamos un Gobierno que defienda el bien de todos"

Sun, 21 Jan 2018 23:57:22 GMT

El líder del PSOE afirma que el PP está "agotado, está paralizado también con la corrupción"

Pedro Sánchez dice que "necesitamos un Gobierno que defienda el bien de todos"




Las mafias de tráfico de personas arrojan 180 inmigrantes al mar frente a las costas de Yemen

Thu, 10 Ago 2017 17:44:21 GMT

Las mafias de tráfico de personas han arrojado este jueves otros 180 inmigrantes al mar frente a las costas de Yemen, según ha informado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), apenas un día después de que otros 120 inmigrantes corrieran la misma suerte. La agencia de Naciones Unidas ha indicado que, hasta ahora, han recuperado cinco cadáveres, aunque 50 personas siguen desaparecidas. Los 125 inmigrantes restantes habrían sido rescatados, si bien la OIM no lo ha detallado en su comunicado. El miércoles, la OIM ya denunció que 120 inmigrantes, en su mayoría somalíes y etíopes de unos 16 años de media, fueron arrojados al mar cuando se aproximaban a la región yemení de Shabwa, desde donde pretendían alcanzar otros países del Golfo. Unos 50 murieron ahogados. «Los supervivientes explicaron a nuestros compañeros en la playa que el traficante les había empujado al mar cuando vio a 'personas de la autoridad' cerca de la costa», ha explicado el jefe de la misión de la OIM en Yemen, Lauren de Boeck, en una nota oficial. «También nos dijeron que el traficante había vuelto a Somalia para seguir con su negocio y llevar a Yemen a más migrantes por la misma ruta», ha añadido De Boeck, que ha tachado de «impactante» e «inhumana» la forma en que las mafias se aprovechan del «sufrimiento» ajeno. La ONU estima que, desde que comenzó el año, unas 55.000 personas han abandonado el Cuerno de África para llegar a Yemen. Más de 30.000 de estos migrantes tendrían menos de 18 años, mientras que una tercera parte serían mujeres, según las estadísticas.




Trump suprime la página en español de la Casa Blanca

Sun, 22 Ene 2017 19:22:13 GMT

«Lo sentimos, pero esta página no ha podido ser encontrada». Así reza la imagen de la página web de la Casa Blanca cuando se intenta acceder mediante el enlace habitual a la versión en español del sitio oficial de comunicación del presidente de Estados Unidos. El nuevo mandatario norteamericano habría cumplido de esta manera con la intención que transmitió en diversas ocasiones durante la campaña electoral de promover que en su país «sólo se hable en inglés, y no español». Una forma de trasladar su mensaje de marcado acento nacionalista, el de «poner a América por delante», al uso de la lengua, excluyendo el uso de otras que, como el español, es hablada ya en Estados Unidos por aproximadamente cincuenta millones de personas. Captura de la nueva apariencia de la web de la Casa Blanca- THE WHITE HOUSE Ya en los debates celebrados durante las primarias republicanas, el que sería posteriormente nominado por el partido reprochó en diversas ocasiones a sus rivales el uso del español, en especial al exgobernador de Florida, Jeb Bush. Una agresividad que llevó al resto de aspirantes a no utilizarlo apenas, incluidos los dos hispanos, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz. Desde la llegada de Trump y su equipo a la Casa Blanca, el cambio de la página web ha sido sustancial. En materia de contenidos políticos, desaparecieron de forma inmediata los accesos a las secciones de luchas contra el cambio climático y en favor de la causa gay. Pero la modificación más importante se produce con la supresión de toda la versión del portal en español, que bajo el mandato de su antecesor, el presidente Obama, había convertía en bilingüe la comunicación de la Casa Blanca. No en vano, también la relación con la prensa y la comunicación contaba con una oficina propiamente hispana y de relación en lengua española. Como por arte de magia La versión en nuestro idioma de la página web de la Casa Blanca incluía el Discurso sobre el Estado de la Unión y los contenidos relacionados con las órdenes ejecutivas de Obama que intentaban impedir la deportación de los once millones de hispanos sin papeles, las llamadas DACA y DAPA. Pese a todo, también habrá presencia hispana en el entorno de comunicación de Trump, aunque no tanto como una estructura propia, sino como presencias individuales. El presidente ha nombrado a una hispana directora de asuntos de prensa y asesora especial del presidente a Helen Aguirre, la estadounidense de origen nicaragüense y hasta ahora afincada en Miami. Aguirre inició las primarias republicanas como jefa de la campaña de Jeb Bush. Posteriormente, se incorporó a la dirección de comunicación hispana del Comité Nacional Republicano, durante la campaña para la elección presidencial que terminó venciendo Donald Trump.




Obama asegura que habría ganado a Trump en las últimas elecciones

Mon, 26 Dic 2016 22:17:57 GMT

El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, cuyo mandato expirará el próximo 20 de enero, se ha mostrado seguro de que habría podido ganar las últimas elecciones al candidato republicano, Donald Trump, que derrotó a la aspirante demócrata, Hillary Clinton. Obama ha concedido una entrevista a su antiguo asesor David Axelrod, producida por la Universidad de Chicago y CNN, en la que afirma que, de haberse podido presentar a los comicios del pasado 8 de noviembre, habría ganado porque su visión sobre la necesidad de un cambio progresivo en la política estadounidense aún cuenta con el apoyo de la mayoría. «Creo que, si me hubiera podido presentar de nuevo, habría movilizado a la mayoría del pueblo estadounidense», ha sostenido. «Lo sé por las conversaciones que he tenido con gente de todo el país, incluso con algunos que no estaban de acuerdo conmigo y que me han dicho: 'el rumbo que has fijado es el correcto'», ha explicado. Fallos de la campaña demócrata Obama ha atribuido la victoria de Trump, no a los méritos del magnate neoyorquino –«algunos sugerían que era una fantasía» que llegara a la Casa Blanca–, sino a los fallos de la campaña demócrata y a los ataques a Clinton. El todavía líder norteamericano ha criticado que el discurso demócrata dejara fuera a «importantes segmentos» de la población estadounidense, especialmente a los que más han sufrido con la crisis económica y todavía no notan la recuperación. «No hemos comunicado bien que nos preocupamos por esas comunidades, que realmente estamos sufriendo por esas comunidades», y que no nos hemos limitado a presentar «un gran paquete de políticas progresistas al consejo editorial del 'New York Times'», ha reprochado. «Hillary Clinton lo hizo maravillosamente en unas circunstancias realmente difíciles»Barack Obama Sobre Clinton, ha destacado que «lo hizo maravillosamente en unas circunstancias realmente difíciles», aludiendo una vez más a las investigaciones en su contra por el uso del correo electrónico privado para asuntos oficiales del Departamento de Estado. Interrogado sobre su futuro, ha revelado que seguirá viviendo en Washington hasta que su hija pequeña acabe el instituto. Además, planea escribir un libro sobre sus ocho años en la Casa Blanca y participar en la formación de jóvenes líderes demócratas. Obama ha aclarado que permanecerá callado sobre las políticas del Gobierno Trump, salvo que se trate de «cuestiones fundamentales sobre la democracia». «Sigo siendo un ciudadano y eso conlleva derechos y obligaciones», ha remachado. Trump, contundente El presidente electo, Donald Trump, ha contestado a Barack Obama que "de ninguna manera", le hubiera ganado. «Obama ha dicho que piensa que podría haberme ganado. Debe decir eso, pero yo digo: ¡de ninguna manera! El desempleo, el Estado Islámico, la reforma sanitaria...», ha respondido Trump, que comenzará su mandato el próximo 20 de enero.




¿Cuánto cobran los presidentes de Estados Unidos?

Mon, 14 Nov 2016 10:26:57 GMT

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció las primeras medidas de su Adminsitración durante una entrevista emitida este domingo en la cadena «CBS». El futuro inquilino de la Casa Blanca explicó que realizará deportaciones masivas de inmigrantes con antecedentes y renunció a su plan para nombrar a un fiscal especial para investigar a Hillary Clinton, su rival demócrata en las elecciones, aprovechando también la ocasión para realizar otra afirmación llamativa: su renuncia al salario al que tiene derecho como futuro inquilino de la Casa Blanca. El magnate inmobiliario indicó que solo aceptaría un dólar como retribución, el mínimo exigido por ley. «Creo que por ley tengo que aceptar un dólar, así que aceptaré un dólar por año. Pero, lo cierto es que no sé siquiera cuál es el salario. ¿Sabes cuál es?», preguntó Trump a la entrevistadora, la periodista Lesley Stahl. «No, no voy a tomar ese salario», afirmó tajante a continuación. Lo cierto es que la retribución obtenida por los presidentes de Estados Unidos ha variado desde la fundación del país a finales del siglo XVIII, situándose en 400.000 dólares al año (unos 371.000 euros) el actual, con un suplemento de 50.000 dólares (46.400 euros) para gastos. La cifra es establecida por el Congreso, y la Constitución dicta que no puede variar mientras dura un mandato. Según indica la página web «Presidents USA», el primer salario obtenido por los presidentes, en 1789, era de 25.000 dólares. Las modificaciones posteriores, en 1873 y en 1909, aumentaron esa cifra. El presidente demócrata Harry S. Truman pasó de los 75.000 a los 100.000 dólares en 1949, y el republicano Richard Nixon vivió un incremento hasta los 200.000 en 1969. La última moficación se entró en vigor durante la presidencia del republicano George W. Bush, que ya cobró los 400.000 actuales. Una cantidad de la que también ha disfrutado su sucesor en el cargo, el demócrata Barack Obama. Los presidentes estadounidenses disfrutan de otros privilegios mientras ostentan su cargo. Como recuerda el medio «CNN» en un artículo, a ese salario hay que añadirle el transporte gratuito «en la limusina presidencial, el Marine One y el Air Force One», además de la residencia en la Casa Blanca. Una vez que el mandatario la abandona, tiene derecho «a una pensión anual de unos 200.000 dólares, seguro sanitario, y viajes oficiales pagados».




La revancha del varón blanco, por G. Sorman

Mon, 14 Nov 2016 09:19:33 GMT

Mientras las élites de EE.UU. y de otros lugares celebraban la victoria del primer presidente negro de EE.UU. e invitaban al mundo a inspirarse en su multiculturalismo, la otra mitad de los estadounidenses rumiaba su rencor. Aquellos a los que llamaban con sorna los «pequeños blancos» eran vistos desde las alturas del poder, de los medios de comunicación, de las universidades y de las torres de Wall Street como una especie en vías de extinción. Hasta que Donald Trump, con una excepcional intuición política, con un descaro desmedido y con el importante eco de las redes sociales, entendió que esos «pequeños blancos» seguían siendo lo bastante numerosos como para convertirse en una mayoría. Les ha dicho lo que querían oír, que el auténtico EE.UU. eran ellos. «Cuando EE.UU. era grande», retomando el eslogan de Trump, solo era estadounidense el hombre blanco, que era amo en su casa, dictador de su mujer y de sus hijos, generalmente protestante, trabajaba con sus manos en la granja o en la fábrica, despreciaba a las personas de color y era soldado en caso de necesidad. Desde la década de 1960, ese hombre blanco ha visto cómo su universo se desmoronaba con la liberación de las mujeres, la dominación de las músicas, los artistas y los deportistas afroamericanos y latinos, la discriminación positiva, la exaltación de la diversidad cultural, el matrimonio homosexual y el lenguaje políticamente correcto. El varón blanco considera que todo eso es una sustitución de la identidad auténtica por una identidad nueva, globalizada, cosmopolita y mestiza. En esta desposesión, tal y como la siente el varón blanco, la raza, como siempre en EE.UU., era discriminatoria. Ya en la década de 1780, el primer escritor estadounidense que reflexionó sobre la identidad de su nuevo país, Saint-John de Crèvecœur, un inmigrante normando, se planteaba el tema de la raza. A Saint-John de Crèvecœur le sorprendía y le maravillaba que los ingleses se casaran con irlandesas, e incluso con alemanas y con suecas. Los indios y los negros no tenían una figura humana en su descripción (Lettres d’un fermier americain, 1782), y no se imaginaba los movimientos migratorios que se producirían más adelante, procedentes del centro de Europa, del sur, y luego de Asia. No obstante, Crèvecœur definía a América como una «raza nueva», blanca y europea, un crisol original diferente de los países de origen. Desde esa época, los estadounidenses se han dividido en dos grupos, dos identidades, dos definiciones de lo que significa ser estadounidense: una mitad es de «raza estadounidense», los votantes de Trump, mientras que la otra mitad se define según las instituciones y solo se considera estadounidense porque respeta la Constitución de EE.UU., ese símbolo sacrosanto de la República. A estos poco les importa el color de la piel, las costumbres y las creencias. Este conflicto entre las dos identidades que conforman EE.UU., donde cada uno considera que solo la suya es auténtica, también existe en Europa, sobre todo en Francia, pero en EE.UU. se dice todo de forma más clara y más brutal. Este análisis de la ola de Trump minimiza, sin ignorarlos, los efectos económicos de la globalización sobre los «pequeños blancos». Es cierto que las regiones de industrias antiguas, las que han apoyado a Trump con mayor vigor, se han convertido en una sombra de lo que fueron en el pasado por los efectos de las importaciones, pero, en mayor medida —y es decir poco— por los profundos cambios provocados por las innovaciones técnicas que han transformado los modos de producción prescindiendo de los obreros de antaño. En contra de toda lógica, Trump promete restablecer este EE.UU. industrial, pero no lo logrará. Las promesas irreflexivas de Trump van a toparse con dos muros, muy reales, que son la economía de verdad y la Constitución. Nada de lo que consumen los estadounidenses, su querido teléfono, su no menos querida carabina y su gorra de béisbol, es totalmente Made in USA. Como tampoco nada es totalmente Made in France. La economía capitalista estadounidense es una economía globalizada por naturaleza; si dejase de serlo, el nivel de vida de los estadounidenses se desplomaría y habría penurias y un mercado negro. ¿Cómo explicará eso Trump a los estadounidenses o Marine Le Pen a los franceses? El otro muro entre los compromisos de Trump y la realidad del poder es la Constitución. Esta otorga pocos poderes al presidente, un Gulliver atado por unos enanos, ya que así lo quisieron los Padres Fundadores que, en 1787, temían el regreso de la monarquía o el reinado de un dictador. Presidir EE.UU. es negociar constantemente con todos los contrapoderes, el Congreso, el Senado, los estados y los jueces. A título de recordatorio, Barack Obama, en ocho años, no ha conseguido cerrar la cárcel de Guantánamo, y el matrimonio homosexual, del que al principio no era partidario, le ha sido impuesto por un Tribunal Supremo considerado conservador. Trump no podrá hacer más, ni podrá hacerlo mejor, porque si lo hace, corre el riesgo real de ser destituido (impeachment). Le quedará la política exterior, en la que el presidente dispone de alguna autonomía, pero siempre que el «complejo militar-industrial» (una realidad descrita por primera vez por el presidente Eisenhower) lo consienta. ¿Cuál es el poder más importante de Trump? Una magistratura influyente, la magia del discurso. ¿Satisfará a sus partidarios lo que ha bastado para llevarlo al poder? Estos al menos tendrán la impresión de recuperar una cierta legitimidad, un derecho a expresarse, nada más, porque la inmigración, legal o no, continuará por la prosperidad estadounidense, el mestizaje interior proseguirá, y la nueva raza estadounidense, un crisol, sustituirá inevitablemente a la resistencia de la identidad de los varones blancos. Esta transición podrá ser dolorosa, e incluso violenta, si Trump la agrava en vez de facilitarla, pero no siempre lo peor es cierto.




Trump reconsidera su idea de enjuiciar a Clinton porque no quiere «dañarla»

Mon, 14 Nov 2016 06:11:06 GMT

El presidente electo de EE.UU., Donald Trump, aseguró anoche que está reconsiderando su idea de designar a un fiscal especial para enjuiciar a Hillary Clinton por el escándalo de los correos, porque no quiere «dañarla» ni a ella ni a su marido, Bill Clinton. «Voy a pensar en ello, no quiero hacerles daño», expresó Trump ante las preguntas de la periodista Lesley Stahl en el programa «60 minutos» del canal CBS, en su primera aparición televisiva tras ganar las elecciones presidenciales del 8 de noviembre. No obstante, Trump consideró que Hillary Clinton «ha hecho muy malas cosas» al usar servidores de correo privados para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013), lo que hizo que su rival demócrata en la contienda electoral fuese investigada por el FBI, aunque esta dependencia concluyó que no debían presentarse cargos contra ella. El director del FBI, James Comey, fue el encargado de ordenar en julio el cierre de la investigación sin cargos, aunque once días antes de las elecciones sorprendió al anunciar unas nuevas pesquisas que no aportaron ningún elemento incriminatorio y, por tanto, fueron cerradas a dos días de los comicios. La actitud de Comey despertó las críticas de Clinton y de Trump, quien tras alabar al director del FBI por resucitar la investigación volvió a cargar contra él y consideró que su actitud era la prueba de que el sistema estaba «amañado». Preguntado sobre Comey, Trump dijo que le «respeta mucho» y aseguró que todavía no ha tomado una decisión sobre si le mantendrá o no en el cargo. El puesto del director del FBI es independiente del devenir de las elecciones y, si el nuevo presidente de Estados Unidos lo desea, Comey podría seguir en su actual posición.




Trump quiere un sueldo de un dólar como presidente

Mon, 14 Nov 2016 05:30:27 GMT

El millonario Donald Trump ha asegurado que renunciará al salario de 400.000 dólares anuales que le correspondería como nuevo presidente de EEUU y que solo cobrará un dólar, al ser esa la cantidad mínima que debe aceptar por ley. Trump anunció su decisión en una entrevista para el programa «60 minutos» del canal CBS, su primera aparición televisiva tras ganar las elecciones del 8 de noviembre. «Creo que por ley tengo que aceptar un dólar, así que aceptaré un dólar por año. Pero, lo cierto es que no sé siquiera cuál es el salario. ¿Sabes cuál es?», preguntó Trump durante la entrevista a la periodista Lesley Stahl, quien le respondió que la retribución anual para un presidente de Estados Unidos es 400.000 dólares. «No voy a aceptar ese salario, no lo tomaré», aseguró Trump, quien amasó buena parte de su fortuna con programas de televisión, hoteles, casinos y negocios inmobiliarios. Trump también dijo que dará a conocer su declaración de impuestos «en el tiempo apropiado» y defendió su decisión de no divulgarla durante la campaña electoral, como es costumbre en EEUU desde hace décadas por parte de todos los aspirantes a la presidencia. En la entrevista, Trump también abarcó otros temas como el Tribunal Supremo, compuesto actualmente por ocho jueces tras la muerte en febrero del conservador Antonin Scalia, a quien el millonario prometió sustituir con un magistrado favorable a los valores de la derecha cristiana. Sin embargo, hoy Trump dijo que se siente «bien» con respecto a la decisión del alto tribunal de legalizar el matrimonio entre las personas del mismo sexo, aunque consideró que el derecho de las mujeres a poner fin a su embarazo debe ser competencia de los estados y no del Gobierno federal, como lo es actualmente. Además, Trump exigió el fin de los actos violentos contra los hispanos, afroamericanos y miembros de la comunidad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB), tres colectivos que han denunciado un incremento de ataques desde el triunfo electoral del millonario. «Me siento tan triste de oír eso, les digo: 'detente'. Si ayuda, lo diré y lo diré directamente frente a las cámaras: 'Deténganse'», dijo Trump, quien fue criticado durante la campaña electoral por no mediar en fuertes episodios de violencia que se desataron en sus mítines. Del mismo modo, Trump, que tomará posesión como presidente el 20 de enero, pidió a quienes se manifestaron en las calles contra su elección que "no tengan miedo". Decenas de miles de personas se han manifestado contra Trump durante cuatro noches consecutivas en una treintena de ciudades, dentro de un movimiento de indignación bautizado como "Not my president" (No mi presidente). No enjuiciará a Clinton Trump aseguró también anoche que está reconsiderando su idea de designar a un fiscal especial para enjuiciar a Hillary Clinton por el escándalo de los correos, porque no quiere «dañarla» ni a ella ni a su marido, Bill Clinton. «Voy a pensar en ello, no quiero hacerles daño», expresó. No obstante, Trump consideró que Hillary Clinton «ha hecho muy malas cosas» al usar servidores de correo privados para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013), lo que hizo que su rival demócrata en la contienda electoral fuese investigada por el FBI, aunque esta dependencia concluyó que no debían presentarse cargos contra ella. El director del FBI, James Comey, fue el encargado de ordenar en julio el cierre de la investigación sin cargos, aunque once días antes de las elecciones sorprendió al anunciar unas nuevas pesquisas que no aportaron ningún elemento incriminatorio y, por tanto, fueron cerradas a dos días de los comicios. La actitud de Comey despertó las críticas de Clinton y de Trump, quien tras alabar al director del FBI por resucitar la investigación volvió a cargar contra él y consideró que su actitud era la prueba de que el sistema estaba «amañado». Preguntado sobre Comey, Trump dijo que le «respeta mucho» y aseguró que todavía no ha tomado una decisión sobre si le mantendrá o no en el cargo. El puesto del director del FBI es independiente del devenir de las elecciones y, si el nuevo presidente de Estados Unidos lo desea, Comey podría seguir en su actual posición.




Trump elige al «mediador» Priebus como jefe de gabinete de la Casa Blanca

Sun, 13 Nov 2016 22:36:57 GMT

El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, ha elegido a reince Priebus como su jefe de gabinete en la Casa Blanca, según ha adelantado la cadena CNN. El anuncio oficial se esperaba de un momento a otro. Priebus ha sido hasta la fecha presidente del Comité Nacional Republicano. De 44 años, Priebus actuó durante la agitada campaña electoral como puente entre el entonces candidato y el «establishment» republicano, que en esos momentos ponía distancias con un Trump siempre conflictivo y muy por detrás en las encuestas. El nombramiento de Priebus revela que Trump sabe que tendrá que entenderse con el partido. El líder republicano se convertirá a partir del próximo 20 de enero, día en que está previsto que Trump tome posesión de su cargo, en el nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca, un puesto clave en la administración que equivale al de primer ministro en Europa. El equipo de transición anunció también que Stephen Bannon, quien fue jefe de campaña del magnate y director del portal de noticias de la derecha alternativa Briebart, se convertirá en estratega jefe y consejero principal del presidente en la Casa Blanca. «Steve y Reince son dos líderes altamente cualificados que trabajaron muy bien juntos durante la campaña electoral que nos llevó a nuestra histórica victoria» en las elecciones, destacó Trump en un comunicado. Priebus, por su parte, agradeció la oportunidad de poder trabajar en una economía «que funcione para todos», asegurar las fronteras, «reemplazar» la reforma sanitaria del presidente, Barack Obama, y «destrozar el terrorismo islamista radical». «Estoy encantado de que mi gran equipo de campaña continúe a mi lado liderando nuestro país. Ambos estarán conmigo en la Casa Blanca mientras trabajamos para volver a hacer de Estados Unidos un país grande», concluyó Trump.




Trump promete que deportará hasta 3 millones de indocumentados con antecedentes penales

Sun, 13 Nov 2016 18:03:09 GMT

El presidente electo de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que deportará a los inmigrantes indocumentados que tienen «antecedentes penales», una decisión que podrían afectar a entre uno y tres millones de personas. Trump hizo estas declaraciones en una entrevista para el «programa 60 minutos» del canal CBS, programada para esta noche y cuyos fragmentos adelantó hoy la televisión. «Lo que vamos a hacer es tomar a la gente que son criminales y que tienen antecedentes penales, pandilleros, traficantes de droga, probablemente dos millones, podrían ser incluso tres millones, y vamos a echarlos del país o vamos a encarcelarlos», indicó Trump en su primera aparición televisiva tras el triunfo electoral. En la entrevista, Trump ha indicado que, una vez que la frontera sea fortalecida, su Gobierno determinará qué ocurre con el resto de indocumentados que viven en Estados Unidos y a los que elogió por ser gente «fantástica». «Son gente fantástica y tomaremos una decisión sobre ello. Pero antes de tomar esa decisión, tenemos que asegurar nuestra frontera», consideró Trump. Con el objetivo de fortalecer la seguridad fronteriza, Trump reiteró en la entrevista su deseo de construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, aunque admitió que podrían alzarse «vallas» en «ciertas áreas» de los más de 3.000 kilómetros de la frontera entre los dos países. «Para algunas áreas lo consideraría (alzar vallas), pero para otras, un muro es más apropiado. Soy muy bueno en esto, se llama construcción», resaltó Trump. Reunión con Obama En la misma entrevista, Obama y Trump hablaron sobre Oriente Medio y Corea del Norte. Además, el presidente electo desveló que también habló con Obama de la reforma sanitaria conocida como «Obamacare», una pieza angular del legado del mandatario que el millonario prometió eliminar durante la campaña, aunque ahora parece abierto a mantener algunas provisiones. Trump confesó que se inclina por mantener dos partes de la reforma sanitaria: la provisión que obliga a asegurar a personas con enfermedades previas y la disposición que permite extender la cobertura sanitaria de un adulto a sus hijos hasta los 26 años. El millonario aseguró que cumplirá con su promesa de eliminar la reforma sanitaria, fuertemente criticada por los republicanos del Congreso, y que «simultáneamente» proclamará otra ley que permitirá a los estadounidenses acceder a «grandes cuidados sanitarios por mucho menos dinero». Donald Trump explicó que «hablamos de Oriente Medio, eso es duro. Es una situación difícil. Quería saber su punto de vista por completo y lo entendí, entendí una buena parte de su punto de vista», indicó Trump, que se mostró muy sereno en su primera aparición televisiva como presidente electo. Como hizo tras el encuentro, Trump alabó a Obama por ser «fantástico», «muy inteligente», «muy amable» y tener «un gran sentido del humor», unos calificativos diferentes a los que profirió durante al campaña presidencial y también en 2011 cuando impulsó el rumor de que el actual mandatario no había nacido en EEUU. Matrimonio homosexual Sin embargo, hoy Trump dijo que se siente «bien» con respecto a la decisión del alto tribunal de legalizar el matrimonio entre las personas del mismo sexo, aunque consideró que el derecho de las mujeres a poner fin a su embarazo debe ser competencia de los estados y no del Gobierno federal, como lo es actualmente. Además, Trump exigió el fin de los actos violentos contra los hispanos, afroamericanos y miembros de la comunidad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB), tres colectivos que han denunciado un incremento de ataques desde el triunfo electoral del millonario. «Me siento tan triste de oír eso, les digo: 'detente'. Si ayuda, lo diré y lo diré directamente frente a las cámaras: 'Deténganse'», dijo Trump, quien fue criticado durante la campaña electoral por no mediar en fuertes episodios de violencia que se desataron en sus mítines. Del mismo modo, Trump, que tomará posesión como presidente el 20 de enero, pidió a quienes se manifestaron en las calles contra su elección que «no tengan miedo». Decenas de miles de personas se han manifestado contra Trump durante cuatro noches consecutivas en una treintena de ciudades, dentro de un movimiento de indignación bautizado como «Not my president» (No mi presidente).




Trump inicia contactos con Le Pen y Farage

Sun, 13 Nov 2016 05:57:52 GMT

Como presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump inició estos días sus contactos con colaboradores cercanos a la líder del Frente Nacional (FN) francés, Marine Le Pen, y con el líder del británico UKIP, Nigel Farage, con quien mantuvo una reunión hoy en su torre de Nueva York. La que fuera jefa de campaña del republicano, Kellyanne Conway, informó de la reunión entre Trump y Farage, político ultraderechista y líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) que hizo una fuerte campaña a favor del «brexit» en el referéndum del pasado 23 de junio. «(La reunión ha sido) muy productiva. Creo que han podido disfrutar de la compañía del otro y, por supuesto, han tenido la oportunidad de hablar de (los conceptos) de libertad y ganar y lo que eso significa para el resto del mundo», indicó Conway a la prensa en la Trump Tower de Manhattan. Farage, polémico político eurófobo y contrario a la inmigración, tiene una estrecha relación con Trump e incluso participó en un evento durante la campaña para las elecciones presidenciales. Según los medios británicos, Trump está a favor de impulsar una relación bilateral con la primera ministra británica, Theresa May, muy parecida a la que disfrutaron el expresidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989) y la antigua primera ministra Margaret Thatcher (1979-1990) en los años ochenta. En lo que respecta a Francia, el millonario estadounidense parece querer reforzar sus lazos con Marine Le Pen, que esta semana calificó como «victoria de la libertad» los resultados electorales de Estados Unidos. Su sobrina, Marion Maréchal-Le Pen, anunció hoy en Twitter que el ultraderechista Frente Nacional había aceptado una invitación para «trabajar juntos» del jefe de campaña de Trump, Stephen Bannon. Bannon es el director del portal de noticias de la derecha alternativa Briebart, es miembro del equipo para la transferencia de poderes entre Trump y el Gobierno del presidente, Barack Obama, y suena como posible jefe de Gabinete de la Casa Blanca, un cargo que equivale al de primer ministro en Europa. A este puesto también podría optar el presidente del Comité Nacional Republicano, Rience Priebus, el principal aliado del presidente electo durante su accidentada campaña de primarias.




Hillary Clinton culpa al FBI de su derrota frente a Trump

Sun, 13 Nov 2016 05:42:53 GMT

La excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, culpó de su inesperada derrota electoral al FBI por haber anunciado solo unos días antes de las elecciones una nueva investigación relacionada con el uso de servidores de correo privados que hizo cuando era secretaria de Estado. Estas son las declaraciones más extensas que Clinton hace desde el discurso de Nueva York, que tuvo lugar el día después de las elecciones del 8 de noviembre y en el que admitió su derrota frente a su rival, Donald Trump, ahora presidente electo de Estados Unidos. En una llamada telefónica con donantes, filtrada a medios como The Washington Post, Clinton responsabilizó de la derrota al director del FBI, James Comey, que 11 días antes de las elecciones anunció una nueva investigación sobre el uso que hizo Clinton de servidores de correo privados para tratar asuntos oficiales cuando era secretaria de Estado (2009-2013). Durante la llamada de unos 30 minutos, Clinton consideró que la decisión de Comey colocó de nuevo la polémica de los correos electrónicos en la portada de los medios de comunicación, acaparó la atención del público e impidió a la demócrata cerrar la campaña con un mensaje optimista, destinado a conquistar a los indecisos. «Hay muchas razones por las que una elección como ésta no tiene éxito», admitió Clinton, según un donante que transmitió las declaraciones a The New York Times y The Washington Post. «Nuestro a análisis es que la carta de Comey, que levantó dudas que eran infundadas, detuvo nuestro impulso», aseguró Clinton, que tuvo que enfrentarse a duros ataques de Trump por la nueva investigación, relacionada con el ordenador de la expareja de una de sus asesoras, Huma Abedin. Cuando quedaban dos días para las elecciones, Comey volvió a sorprender al anunciar que el FBI daba por cerrada la investigación al no haber encontrado ningún elemento incriminatorio en la nueva pesquisa, por lo que no había motivos para reabrir la investigación de los correos, cerrada en julio. Para Clinton, este segundo movimiento de Comey se convirtió en «una verdadera motivación para los votantes de Trump», que como el millonario creen que el sistema está «amañado» para proteger los intereses de las elites políticas y favorecer a los Clinton. «Trump pasó los últimos cuatro días de su campaña con ataques personales dirigidos a mí, y éste es el resultado», concluyó. Clinton ya protagonizó ayer una breve conferencia telefónica con voluntarios, a los que agradeció su trabajo y a los que urgió a «volver a salir allí y seguir luchando», aunque reconoció que «estos habían sido unos días muy, muy duros» para ella. Desde su discurso en Nueva York, la única imagen que los estadounidenses han podido ver de Clinton es la que colgó en la red social Facebook una mujer que se encontró con la demócrata y su marido, el expresidente Bill Clinton, en un bosque de Chappaqua, en el estado de Nueva York, donde el matrimonio tiene una casa. Margot Gerster, la autora de la fotografía que se ha hecho muy popular en Facebook, explicó en un comentario junto a la imagen la emoción del encuentro con Clinton y los abrazos que las dos se intercambiaron.




¿Podrá cumplir Donald Trump todas sus promesas?

Sun, 13 Nov 2016 03:13:44 GMT

«Make America Great Again» («Hacer a Estados Unidos grande de nuevo»). Ha sido el eslogan del antes candidato a la Casa Blanca y ahora presidente electo, Donald Trump. Con la intención de convertirlo en una realidad, ha hecho numerosas propuestas a lo largo de su polémica campaña. Muchas de ellas, promesas difíciles de cumplir: en Estados Unidos, el que una idea se lleve a cabo o no depende mucho de las instituciones que ostentan el poder, el archiconocido «establishment». La actuación de Congreso será fundamental durante su mandato. El órgano bicameral es el depositario del poder legistativo: pueden aprobar impuestos; dar el visto bueno a las nuevas leyes o por el contrario, rechazarlas; decidir cómo gastar el dinero del que dispone el Estado. El presidente es el que hace cumplir la Ley, ya aprobada por el Congreso. Aunque la Cámara de Representantes —que junto con el Senado constituye el Congreso— cuente ahora con una mayoría republicana, Trump no podrá hacer lo que le venga en gana. Algunas de sus propuestas serán adoptadas, otras no. Además, el presidente electo no siempre contará con el apoyo de sus propio partido: muchas las personalidades declararon durante la campaña electoral que no apoyarían a Trump en su lucha por llegar a la Casa Blanca a pesar de pertenecer a la misma formación. El muro «Construiré un muro magnífico —nadie puede construir muros mejor que yo, creedme— y no saldrá caro. Lo haré en la frontera sur y haré pagar a México por él. Quedaos con mis palabras», ha llegado a pronunciar Trump a lo largo de su campaña. Sin duda, una de sus ideas más controvertidas. Pero, ¿sería posible lograrlo? Para hacer esto, el mandatario electo tendría que trabajar con dos gobiernos: el de mexicano y el suyo. Para empezar, el dirigente azteca, Enrique Peña Nieto, se ha negado a poner dinero para el proyecto. Así que Trump debería persuadir al Congreso para que destine dinero al proyecto: decenas de miles de millones de dólares, según afirma el diario «The Washington Post». Además, el magnate también tendría que superar grandes obstáculos ambientales y de ingeniería; batallar contra terratenientes y luchar contra los enormes retos geológicos de la frontera. Es la razón por la que algunos congresistas republicanos han propuesto limitarse a ampliar el muro que ya existe y que marca la frontera ente los dos países. Deportaciones masivas Trump también se ha comprometido a deportar a los inmigrantes ilegales que hayan cometido delitos de forma masiva: cerca de 820.000. Para cumplir con su palabra, ha prometido triplicar el número de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Un gasto que habría que ver si el Congreso está dispuesto a asumir. También existe el temor a que acabe con el programa que implantó su predecesor, Barack Obama, y que da protección temporal a los cientos de miles de niños que llegan a Estados Unidos: DACA («Deferred Action for Childhood Arrivals», «Acción para los Nños Recién Llegados»). Un plan que la contrincante del multimillonario estadounidense, Hillary Clinton, había prometido defender. Musulmanes y refugiados sirios Otra de sus promesas estrella ha sido la de «bloquear completa o parcialmente la entrada de musulmanes en Estados Unidos». Algo que incluye a los refugiados que vienen de Siria, sospechosos de colaborar con el grupo terrorista Daesh. Es una medida sin precedentes en el país y, para hacerla realidad, lo primero que habría que hacer es recurrir al Departamento de Seguridad Nacional para diseñar un test para descubrir si «albergan odio en su corazón». Sería la forma de certificar que puedes convertirte en refugiado o asilado en un país en el que una mayoría musulmana constituiría una «amenaza». Sin embargo, su discurso con respecto a este tema se ha suavizado hasta tal punto que la propuesta ya no figura en su página web. «Waterboarding» «Waterboarding» es una forma de tortura aplicada en cárceles de diversos países como mecanismo para lograr extraer información a los reos. Consiste en dificultar la respiración de una persona hasta que sienta que está a punto de ahogarse. Puede hacerse colocándole una bolsa de plástico en la cabeza o en maniatarlo y, con las piernas suspendidas, meterle la cabeza en un líquido. Según el maganate norteamericano, es el método que se debería utilizar contra los militantes de Daesh. A finales de junio pidió que se volviera a permitir. Si en algún momento se le ocurre rescatarlo, necesitará que el Congreso y el Tribunal lo apruebe. Aunque contaría con muchos detractores, entre ellos, el exdirector de la CIA Michael Hayden, quien ha dicho ya varias veces que Trump «use su propio maldito cubo». Reducción de impuestos Trump se ha comprometido a entregar al Congreso, que es el que tiene que dar el visto bueno, un proyecto de ley para reducir los impuestos a la clase media en sus primeros cien días de Presidencia. Una iniciativa que hará crecer la economía un 4% al año y creará 25 millones de nuevos empleos, según las estimaciones de su campaña. Todo dependerá de que el órgano legislativo vea que su propuesta, una vez estudiada, sea viable. «Obamacare» La «Ley de Protección a Pacientes y Cuidados de Salud Asequibles» también es conocida como «Obamacare», ya que fue el todavía presidente quien la instauró. Ha sido uno de los puntos fuertes de su mandato, aunque, desde el principio, ha recibido duras críticas por parte de sus adversarios, los republicanos; que alegan que sale caro al Estado. Un paso hacia un sistema sanitario público al que ya han accedido más de 20 millones de personas. Trump, sin embargo, ha prometido derogar la ley y, además, para ello, cuenta con el apoyo de buena parte de la Cámara de Representantes y del Senado. Para eliminar los subsidios federales destinados al plan de salud, necesita 50 votos en el Senado, uno menos que la mayoría republicana que conformará el organismo.




La venganza de los «deplorables»

Sun, 13 Nov 2016 03:13:39 GMT

En la infinidad de lecturas que los datos aportan sobre la sorprendente elección presidencial, se impone una abrumadora determinación del grupo de raza blanca de situar a Donald Trump en la Casa Blanca. No es tan sorprendente el hecho en sí como la diferencia, que alcanzó los 21 puntos, 58%-37%. Pero todavía hay otro dato más llamativo, después de una campaña en la que el candidato republicano se convirtió aparentemente en el enemigo público número uno de las mujeres. Acusaciones de acoso sexual, vídeos y testimonios sobre su soez comportamiento con exempleadas y misses que habían participado en el concurso que él mismo patrocinaba… Su imagen no podía estar más en la picota para el sexo femenino. Y, sin embargo, Trump también se llevó la victoria entre las mujeres blancas, con una diferencia de diez puntos (52%-42%), según los mismos sondeos. Fueron las jóvenes, de edades entre 18 y 29 años, las que optaron rotundamente por Clinton, casi duplicando su voto a Trump. En las jóvenes de edad media, hubo igualdad. Mientras que entre las mayores de 65 años, fue el candidato republicano el que se impuso claramente. El contraste es enorme cuando se compara este reparto con el de las mujeres de los grupos minoritarios, entre las que arrasó la aspirante a presidenta: el 93% de las afroamericanas y el 86% de las hispanas le dieron su apoyo. Resulta inevitable el recuerdo de uno de los mayores errores que cometió Hillary Clinton durante la campaña electoral. A principios de septiembre, cuando la candidata demócrata encabezaba con una ligera ventaja las encuestas, la exsecretaria de Estado protagonizó un exceso en sus arremetidas contra Donald Trump. Incumpliendo el célebre principio político de «critica a tus oponentes, pero nunca a sus votantes», Clinton situó a los seguidores del magnate, concretamente a «la mitad», en una «cesta de deplorables». Su posterior rectificación, más que petición de perdón, 24 horas más tarde, poco convincente y que culpaban a Trump de sus propios excesos, vino a dejar las cosas como estaban. La ofensa hacia los millones de fieles del candidato republicano, agrupados en el «movimiento» del que presume Trump, se multiplicó exponencialmente gracias a la habilidad del millonario para encender a la masa. Con un ejercicio de victimismo que seguía a otro, el número de uno de las imprecaciones, se encargó de recordar a sus fieles «qué clase de presidenta puede ser alguien que insulta a medio Estados Unidos». Representado en el arquetipo de personas de raza blanca, la mayoría de ellas ya de por sí con una gran aversión hacia Hillary Clinton y el establishment al que representa, Trump el argumento en ariete electoral hasta la víspera del Election Day. Promesas de empleo El análisis de los datos electorales nos lleva también a los estados del rust belt (cinturón industrial), incluidos los de los lagos, en los que el magnate hizo historia con victorias republicanas que, en algunos casos, no se producían desde 1988. George H. W. Bush (Bush padre) había sido el último candidato en imponerse a los demócratas. La mayoría de esos estados habían conducido a la victoria, primero a Bill Clinton, consecutivamente en 1992 y 1996, y, más recientemente, a Barack Obama, en 2008 y 2012. Tomando como referencia esta última, la anterior a la del pasado martes esta es la elocuente comparación de resultados entre los estados clave: en Pensilvania, de los casi 5,5 puntos que Obama le aventajó al republicano Mitt Romney, se ha pasado a una victoria de Trump por más de un punto ante Hillary; en Ohio, los tres puntos de diferencia a favor de Obama han pasado a los abrumadores 8,6 puntos en favor de Trump, y en Michigan, donde el ahora presidente saliente obtuvo 9,5 puntos de ventaja, el magnate se ha impuesto a Clinton por tres décimas. Ha sido la reacción del llamado blue collar, el trabajador blanco hasta ahora fiel al partido del centro-izquierda en Estados Unidos, que ha respondido a las promesas de empleo y mejora del poder adquisitivo de una castigada clase media-baja.




Trump asegura que podría mantener partes de la reforma sanitaria heredada de Obama

Sat, 12 Nov 2016 11:52:58 GMT

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá al menos dos partes de la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, según aseguró en una entrevista publicada por el diario Wall Street Journal. Tras reunirse ayer con el Obama para preparar la transferencia de poder que culminará el 20 de enero, Trump aseguró que se inclina por mantener la provisión que obliga asegurar a personas con enfermedades preexistentes y a extender la cobertura sanitaria de un adulto a sus hijos hasta los 26 años. En la entrevista, la primera concedida a un medio desde su victoria electoral ante la demócrata Hillary Clinton, Trump dijo que sus prioridades nada más llegar a la Casa Blanca serán "sanidad, empleo, control fronterizo y reforma fiscal". Trump, que durante la campaña abogó por reemplazar la reforma sanitaria de Obama con una ley nueva, dijo que tras conversar con el presidente saliente, éste le sugirió mantener ciertos elementos. "Le dije que lo examinaría por que le respeto", indicó en la entrevista, realizada en la Torre Trump de Nueva York, y en la que dijo que podría solo "enmendar" la reforma sanitaria, aprobada en 2010. «Le dije que lo examinaría por que le respeto»Donald Trump Trump aseguró que se centrará también en promover reformas que promuevan la concesión de créditos por parte de los bancos y estudiará aranceles para las empresas que externalicen su producción al extranjero con el objetivo de preservar el empleo. También indicó que trabajará en su promesa de aumentar la seguridad fronteriza para detener el tráfico de drogas y la inmigración ilegal. Además, aseguró que creará nuevos empleos mediante un plan de inversión en infraestructuras y la renegociación de tratados comerciales. Preguntado sobre si se arrepentía de su retórica agresiva y negativa durante la campaña contestó: "No. He ganado".




Tres hijos de Trump componen el equipo de transición a la Casa Blanca liderado por Mike Pence

Fri, 11 Nov 2016 20:31:26 GMT

El vicepresidente electo, el republicano Mike Pence, tomará las riendas de la transición de la administración de Donald Trump a la Casa Blanca, y se dedicará a diseñar el gabinete del nuevo presidente. El grupo lo componen, entre otros, tres hijos de Trump: Erik, Ivanka y Donald Jr, según ha informado AFP. Pence releva en esa responsabilidad al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, que en los últimos meses había sido el principal representante de Trump en las reuniones que se han dado en la Casa Blanca para preparar el traspaso de poder en caso de victoria de los republicanos. Pese a que Trump dijo en su discurso de victoria la madrugada del miércoles que quiere dar señales de unidad, los primeros nombres que suenan para tomar puestos de importancia en el gabinete son personas que han defendido al presidente electo a ultranza durante la campaña y no tienen perfiles moderados. Dans l'équipe de transition de #Trump, 3 de ses enfants, son gendre, et un milliardaire de la Silicon Valley pic.twitter.com/EFuO5JR0Hi— Xavier Yvon (@xavieryvon) 11 de noviembre de 2016La flamante oficina del presidente electo emitió un comunicado en el que informó de que el vicepresidente electo, Mike Pence, se encargará de diseñar el traspaso de poder, que hasta ahora había sido responsabilidad del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie. Además, anunciaron las figuras que formarán parte del nuevo equipo de transición, que incluyen a tres hijos del magnate neoyorquino, Ivanka, Donald Jr. y Eric, convertido en pieza central de los negocios y planes políticos del presidente electo. Los políticos que defendieron la candidatura de Trump desde los primeros días de campaña recibirán cargos de importancia en el equipo de transición y probablemente en el Gobierno. El expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich podría optar a varios cargos, entre ellos secretario de Estado, al igual que el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, que podría tener un papel en Justicia, o el senador Jeff Sessions, quien podría mover los hilos del presupuestos desde la Casa Blanca.




El Ku Klux Klan convoca una marcha para celebrar la victoria de Trump

Fri, 11 Nov 2016 18:47:34 GMT

Uno de los principales grupos de Ku Klux Klan en Estados Unidos ha anunciado una marcha en Carolina del Norte para celebrar la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales. Los Leales Caballeros Blancos de Pelham, N.C., como se hacen llamar, dicen en su página web que la manifestación tendrá lugar el 3 de diciembre, ha informado «Los Angeles Times». «TRUMP = TRUMP RACE UNITED MY PEOPLE», dice la página principal del «movimiento». No hay hora ni lugar para el evento que aparece, y el número de teléfono que aparece no da tono, según el diario estadounidense. El grupo tiene entre 150 y 200 miembros y es «quizás el más activo del Klan en los Estados Unidos hoy», según la Liga Anti-Defamación. El año pasado, fue parte de una protesta de Carolina del Sur contra la retirada de la bandera confederada del Capitolio estatal. Varios grupos del KKK respaldaron a Trump. De hecho, el conocido ex líder del Ku Klux Klan David Duke, que el martes perdió en su candidatura al Senado por Luisiana, también ha sido un partidario del magnate. Este miércoles acusó a los manifestantes que han salido a las calles para protestar contra la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de estar llamando al conflicto armado. A través de un comentario en su cuenta oficial de la red social Twitter, Duke ha advertido de que «ya se ha acabado el momento de celebración». «Estos salvajes radicales están faltando al respeto a nuestro pueblo y a nuestra nación, muchos de ellos llamando a un conflicto armado», sostiene, acompañando sus palabras de una imagen en la que se pueden ver a varias personas protestando, algunas con banderas de México y otras con pancartas en contra de Trump. La campaña de Trump fue criticada este año por negarse inicialmente a denunciar el apoyo del KKK. Más tarde, su entorno describió las acciones del Klan como «repulsivas».




Calexit, el movimiento que pide la independencia de California tras la victoria de Trump en EE.UU.

Fri, 11 Nov 2016 17:10:04 GMT

La victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses ha reactivado una campaña que aboga por la secesión de California de Estados Unidos inspirada en la serie de videojuegos de rol de ciencia ficción postapocalíptica «Fallout». Se trata de «Yes California», una iniciativa creada por Shervin Pishevar, inversor de la compañía de transportes Uber y que defiende un «Brexit a la californiana» amparado en el carácter autosuficiente del estado, que es por sí mismo la sexta economía del mundo y en el que la candidata demócrata, Hillary Clinton, fue votada por mayoría. «California es más potente que Francia y tiene más población que Polonia. Punto por punto, California compite contra países enteros, no contra los otros 49 estados», reza la página web de la campaña, que se identifica ahora por un hashtag: #Calexit. Esta campaña, marginal a todos los efectos, se convirtió en «trending topic» en Twitter el pasado miércoles por la noche, en pleno fervor de un colectivo demócrata en busca de opciones para rechazar la victoria de Trump. Propone un referéndum sobre el estatus de California, que se celebraría en 2019, y que pide a los californianos que opinen sobre la posibilidad de convertirse en un país, la República de Nueva California, un nombre -- y una bandera -- adoptados a partir de la archiconocida franquicia del estudio Bethesda (distribuidora del videojuego «Fallout»). Se trata de una iniciativa utópica que sigue no obstante una tendencia independentista más propia de Texas, estado cuyo gobernador, Rick Perry, en 2009, llegó a proponer la escisión, alentado por el movimiento antigubernamental «Tea Party». Pishevar renunció esta semana a su puesto directivo en la Junta que concede las becas Fulbright «en protesta contra la victoria de Trump». «Lo más patriota que podemos hacer ahora es cuestionarnos la idea de una federación de estados y pedir un cambio sistémico de la Constitución para permitir la reincorporación a la Unión de una República de Nueva California convertida en nación», ha escrito en su cuenta de Twitter.




De las promesas populistas a la realidad de gobernar

Fri, 11 Nov 2016 02:12:22 GMT

Se acabaron las propuestas y llega la hora de la verdad. Tras su rotunda victoria electoral del pasado martes, Donald Trump debe desprenderse del traje de candidato y ponerse el de presidente de la nación más poderosa del planeta. Sus planteamientos populistas se deberán someter a partir del 20 de enero, cuando tome posesión frente al Capitolio, al test de la realidad. Los republicanos ya han empezado a cuestionar la viabilidad del muro que Trump pretendía levantar en la frontera con México y están planteando un plan alternativo para reforzar la seguridad frente a la inmigración ilegal. En la web de su campaña ha desaparecido de forma súbita la prohibición a los musulmanes para entrar en el país. Otras medidas, como su ambicioso plan militar o la revocación de acuerdos internacionales, tampoco están exentas de dificultades. El muro, en el alero Si hay una propuesta que marcó la controvertida campaña de Donald Trump, esa fue la construcción de un muro en la frontera sur de Estados Unidos para frenar la inmigración ilegal procedente del país y que además se encargaría de pagar México, según aseguró el entonces candidato. Pocas horas después del triunfo electoral del magnate, la faraónica obra prometida recibió ya las primeras pegas provenientes de las propias filas republicanas. Miembros conservadores de la Cámara de Representantes están planteando una alternativa al muro, que consideran no solo excesivamente costoso, sino también poco práctico. Estos congresistas republicanos quieren reunirse con los asesores de Trump para sugerirle la ampliación de la valla existente en la actualidad en partes del límite con México, así como reforzar el personal encargado de la vigilancia fronteriza. El muro que propone el presidente electo, sostienen, obstaculizaría la visión a los agentes, además de tener que levantarse sobre un terreno accidentado y atravesar masas de agua y propiedades privadas a cuyos propietarios habría que indemnizar, lo que complicaría aún más su financiación aunque esta corriera a cargo de México. A ello se suma la resistencia del gobierno mexicano a financiarlo. El presidente del país azteca, Enrique Peña Nieto, ni siquiera hizo referencia al muro en su mensaje público para felicitar a Trump por su victoria. Amenaza a la libertad comercial y empresarial Posiblemente, las promesas de medidas proteccionistas hayan sido las más rentables para Donald Trump en las elecciones. A lo largo de su campaña, el candidato republicano explotó la desesperación de millones de personas que han visto cómo se cierran empresas o se reducen los salarios como consecuencia del traslado de centros de producción a otros países. Trump se mostró radicalmente en contra de los tratados de libre comercio, como el que EE.UU. suscribió con Canadá y México (Nafta) o con los países ribereños del Pacífico (TPP). También estaría en peligro el que se estaba abordando con la Unión Europea. Liquidar de la noche a la mañana estos acuerdos, en los que se emplearon años de negociaciones, no será fácil y supondría una importante alteración de la tendencia global a la libertad en los intercambios comerciales. Por otra parte, Trump pretende obligar a las empresas nacionales a producir dentro de los límites territoriales del país, una fórmula con la que asegura que protegerá los empleos de los estadounidenses. De hecho, prometió que forzaría a Apple a fabricar sus dispositivos en suelo norteamericano. Que logre obligar a este tipo de compañías globales a limitarse a las fronteras de EE.UU. es una incógnita. La prohibición a los musulmanes, eliminada La respuesta de Donald Trump al devastador tiroteo de San Bernardino (California), en el que una pareja de jóvenes vinculados a Daesh acabaron con la vida de 14 personas, no fue pedir un mayor control de las armas de fuego, sino proponer la prohibición de la entrada de musulmanes en EE.UU. El millonario neoyorquino refrescó esta iniciativa con ocasión del más mortífero ataque en una discoteca gay de Orlando (Florida), en el que un joven que también profesaba el islam y que era hijo de inmigrantes afganos, masacró a 49 personas. La propuesta se encontró con la firme oposición tanto de demócratas como de republicanos que consideraban que cerrar el paso a personas en función de la religión estaba fuera de los principios sobre los que se erigieron los Estados Unidos de América. Además, consideraban que esa propuesta no habría evitado las matanzas de California y Florida, protagonizadas por ciudadanos americanos. Trump fue modulando la propuesta, que acabó centrada en prohibir la inmigración desde países donde operan y se entrenan terroristas. En todo caso, es posible que se haya empezado a replantearla, ya que ha desaparecido de su página web, sin que su equipo haya explicado los motivos. Un plan viable en defensa El desorbitado coste cuestiona la viabilidad del ambicioso plan de seguridad y defensa que el candidato republicano, elegido ya como próximo inquilino de la Casa Blanca, planteó si ganaba el pulso a Hillary Clinton. Harían falta decenas de miles de millones de dólares para incorporar a las fuerzas armadas 36 batallones y 50.000 soldados, que se sumarían a los 490.000 actuales, así como la adquisición de 350 barcos y submarinos, 1.200 aviones de combate y el refuerzo de los sistemas defensivos de misiles. En la actualidad, Estados Unidos gasta ya 600.000 millones de dólares al año en Defensa, el presupuesto más alto del mundo en este concepto, y su elevada deuda no da margen para excesivas alegrías en el presupuesto. Por otra parte, Donald Trump viene quejándose de que su país paga de más en sus relaciones defensivas con los aliados de la OTAN, de manera que quiere que países como Alemania, Japón, Corea del Sur y Arabia Saudí, aporten más dinero. Se trata de países que gozan de una situación fiscal más saneada que los propios Estados Unidos. Trump aseguró durante la campaña que para que puedan seguir contando con «el enorme esfuerzo que hace Estados Unidos por su seguridad», estos países deberían rascarse el bolsillo. Habrá que ver hasta qué punto los socios de la Alianza Atlántica están dispuestos a apoquinar más, dado que también los norteamericanos se benefician de la cooperación con ellos. Rechazo al Acuerdo de París, que firmó Obama La negación del efecto de la acción humana sobre el cambio climático en el mundo cuenta con gran arraigo entre los conservadores de EE.UU., y en este caso Donald Trump no es una excepción. El ahora presidente electo, que considera que esa idea es una invención de los chinos para erosionar la competitividad norteamericana, se mostró dispuesto durante la campaña a revocar la firma por Barack Obama del Acuerdo de París contra el Cambio Climático y cancelar los pagos destinados a combatir el calentamiento global. Para ello sería necesario que denunciara el tratado que suscribió su antecesor tras negociar el contenido con China. Obamacare: en el aire la asistencia a 20 millones de personas Según prometido, Trump derogará la Ley de Protección a Pacientes y Cuidados de Salud Asequibles, el primer día de su mandato. El Obamacare, como se la conoce popularmente, ha permitido a 20 millones de personas acceder a asistencia sanitaria y es uno de los grandes logros del presidente saliente. Es también una de las bestias negras de los republicanos, que lo consideran costoso para las arcas públicas e ineficaz. Si acaba con el modelo de Obama, la incógnita es cuál sería la alternativa de Trump para un país donde se desconoce el concepto de sanidad pública a la europea y donde buena parte de la población carece de seguro médico por no poder pagarlo. Reducciones fiscales no cuantificadas El empresario neoyorquino ha asegurado que reduciría los impuestos para todos y garantizó que los ricos pagarían su parte justa, pero no tanto como para destruir empleos o minar la competitividad de EE.UU. También aseguró que suprimiría las costes que impiden desarrollarse a las pequeñas empresas. Además, en sus propuestas fiscales incluía la reducción del coste para las familias del cuidado infantil, permitiendo que se lo dedujeran de los impuestos. Queda por cuantificarse la reducción fiscal. Ahora llega la hora de la verdad para Trump, que tendrá que enfrentase con los que rechazan reducir la carga tributaria a los más poderosos. Bodas gais: contra el Supremo Durante la campaña, Trump planteó que la legalidad del matrimonio gay fuera decisión de los estados. Para ello tendría que revertir la decisión del Tribunal Supremo, que el pasado año lo legalizó en todo el país. En la Convención Republicano, no obstante, Trump dijo que protegería a la comunidad LGBTQ. Armas: leyes estatales El magnate es defensor a ultranza de la Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU., que ampara el derecho a poseer armas y recibió el respaldo de la poderosa Asociación Nacional del Rifle. Trump defiende que se puedan portar armas de fuego, aunque las leyes que regulan esta cuestión dependen de los estados. Poderes y límites del presidente Aplicar las leyes, jefe del Gobierno y del Ejército: El presidente es el máximo responsable de la aplicación de las leyes federales, nombra al Gobierno federal, a algunos de los miembros del poder judicial, es responsable de la diplomacia y comandante del Ejército. El Congreso y los «check and balance»: Las dos cámaras del Legislativo pueden bloquear el veto presidencial a las leyes con el voto de los dos tercios. Como responsable del presupuesto, el Congreso puede asimismo dejarle sin recursos económicos. Nombramientos en el Tribunal Supremo: El presidente tiene el poder de nombrar a los jueces del máximo tribunal a medida que se producen vacantes. También tiene la capacidad de declarar la guerra y de firmar acuerdos internacionales. El «impeachment» y el control de decisiones: Con dos tercios de los votos, el Congreso puede abrir un proceso de destitución del presidente por prevaricación. También debe confirmar los nombramientos de jueces del Supremo, los tratados y la declaración de guerra.




Los diez errores de Hillary Clinton

Fri, 11 Nov 2016 02:12:17 GMT

Muchos de los votantes de Donald Trump y Hillary Clinton tenían algo en común: reconocían, durante los meses de campaña, que apoyaban al menos malo de dos candidatos, que no les gustaban. Lo que no esperaba nadie es que la peor de las dos opciones para la mayoría de los estadounidenses fuera la de Clinton. Un repaso a su candidatura y a sus decisiones de campaña explican, a toro pasado, por qué sus compatriotas prefirieron a un deslenguado que hasta hace año y medio solo era una estrella de la televisión. Candidata única Desde el principio, Clinton lidió con una paradoja: tenía todo el partido detrás, pero no al electorado. Clinton nunca ha disfrutado de índices altos de aprobación y, tras un cuarto de siglo en las esferas más altas de la política, no era una opción ni cercana ni ilusionante para mucha gente. El partido, sin embargo, no pudo negarle su apoyo en bloque: no había nadie con su experiencia ni con una hoja de servicios al partido como la suya. Tragó con los escándalos sexuales de su marido en la Casa Blanca para no perjudicar una presidencia demócrata y se puso detrás de Obama tras perder en las primarias de 2008. El partido, que tampoco se preocupó por buscar un relevo para Obama que no fuera ella, le debía otro intento. Pero el votante, no. Una mochila cargada de problemas Que Clinton podría no ser la candidata ideal quedó demostrado antes de que presentara su candidatura. A comienzos de 2015 ya se sabía que la presumible candidata había utilizado un servidor de email privado durante su época como secretaria de Estado, en el primer mandato de Barack Obama, y las repercusiones que podía tener sobre uso incorrecto de material clasificado. También se sabía de su relación cercana con Wall Street y los cuantiosos ingresos que percibía por dar discursos en empresas. Sus asesores subestimaron a Trump En uno de los email publicados por WikiLeaks, la asistente del director de campaña, Robby Mook, informaba al presidente de la campaña, John Podesta, de una estrategia demócrata: los candidatos republicanos preferidos para el enfrentamiento final, a los que creían que podrían derrotar con mayor facilidad eran Ted Cruz, Ben Carson y Donald Trump. Primarias El tercer protagonista de las elecciones es Bernie Sanders, el líder izquierdista que puso contra la pared a Clinton en las primarias. Ese procesó mostró las costuras de la candidatura de Clinton, su desconexión con los jóvenes y la clase trabajadora, que el martes le castigaron en las urnas. Jugar a ser Obama sin serlo Barack Obama arrasó en las elecciones de 2008 con un mensaje de cambio y esperanza que movilizó al electorado con título universitario, a las minorías, a los jóvenes y a buena parte de la clase media. Cuatro años después, conservó la Casa Blanca con esa misma coalición, pero con mayor desapego de la clase media. Clinton apostó a lo mismo, creyendo que la tendencia demográfica con los hispanos y negros le beneficiaría. No hacer caso a la clase media blanca En su discurso de la victoria, Trump habló de rescatar a los «olvidados» de EE.UU., en referencia a la clase media y baja blanca. Clinton nunca apostó por ellos. Su esfuerzo estuvo en otros grupos que creía más favorables, como las minorías y las mujeres en zonas suburbanas. Su marido, Bill Clinton, trató de hacer cambiar el rumbo de la campaña, pero los estrategas no le dieron la razón. Una de las consecuencias de esta actitud de la campaña de Clinton es dar por ganados estados con fuerte presencia de la clase trabajadora blanca como Wisconsin o Michigan, a pesar de que había cosechado derrotas ante Sanders en las primarias. La «cesta de los deplorables» Hay errores que pueden llegar a costar varios puntos porcentuales en unas elecciones. El de Clinton fue decir que la mitad de los seguidores eran parte de una «cesta de deplorables». Aunque trató de desdecirse, el comentario espoleó a las bases de Trump, que convirtieron el insulto en eslogan, y no sirvió para acercarse a los indecisos. Ser mujer no es suficiente Una de las sorpresas de los resultados es que las mujeres no votaron en masa a favor de Clinton, que consiguió el 54% del voto femenino (42% para Trump), pero solo el 34% entre mujeres blancas (62% para Trump). Parte de ello tiene que ver con la decisión de Clinton de no hacer una campaña basada en su género. Sin mensaje Clinton nunca encontró un mensaje central. Hasta 84 eslóganes probó su campaña y acabó con «Stronger Together» (Juntos más fuertes), que no comunicaba un mensaje central y nunca prendió en el electorado. Desconfianza Si la percepción de deshonestidad era uno de las principales cargas con las que Hillary Clinton se presentaba a la campaña presidencial, no hizo mucho por sacudírsela. Tardó más de año y medio -en uno de los debates- en reconocer que el uso de un servidor privado de email fue un error y se negó a divulgar sus discursos en Wall Street. El capítulo de su neumonía -que ocultó y tardó horas en reconocer después de haberse desmayado en público- fue una muestra más de una falta de transparencia casi paranoica.




El día uno de la nueva vida de Donald Trump

Thu, 10 Nov 2016 22:43:05 GMT

En su primera comparecencia pública como vencedor de las elecciones presidenciales, Donald Trump trató en la noche del pasado martes de mostrar una nueva cara. Queda atrás el showman provocador y el multimillonario insolente y llega el presidente al que le toca manejar el timón de los Estados Unidos de América, aunque sabe que no puede decepcionar a los millones de ciudadanos que le han votado por su actitud desafiante y decir las cosas como las piensa. La transición del Trump candidato al Trump presidente empezó a operarse en la intimidad. Tras una larga y agotadora campaña de cerca de año y medio, que en la recta final le llevó a multiplicar sus mítines en los principales estados donde se jugaba la presidencia, pasó sus primeras 24 horas después de la elección encerrado en el rascacielos que lleva su nombre en Manhattan, rodeado de las fuertes medidas de seguridad que implican mantener a salvo al hombre más poderoso del globo. Regresó a lo alto de la Torre Trump tras su primera intervención pública como presidente en un hotel, y allí permaneció en contacto con su familia, conversó con el futuro vicepresidente, Mike Pence, y mantuvo reuniones con otros de sus colaboradores más estrechos, pensando ya en el traspaso de poderes con Barack Obama. Trump trabaja también en su futuro equipo, para el cual contará con algunas de las personas que le han rodeado durante los últimos meses en su ascenso hasta la Casa Blanca. A lo largo de esa primera jornada fue recibiendo también la cascada de felicitaciones que le llegaban desde distintos rincones del planeta. Una de llamadas más amistosas fue la del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quien Trump invitó a visitarle en cuato pueda. En otros casos, los mensajes recibidos procedían de mandatarios que no deseaban precisamente su victoria pero que ahora no tendrán otro remedio que tratar con él, como el presidente cubano, Raúl Castro. En el exterior de la Torre Trump, en cambio, el ambiente no era precisamente de bienvenida para el recién elegido presidente y comenzaban las protestas contra la llegada al poder del magnate, que se han ido extendiendo después por distintas ciudades del país. Limando asperezas con el Partido Republicano Otra de las cuestiones que ha ocupado a Donald Trump en sus primeras horas como presidente electo ha sido la recomposición de las relaciones con su partido, al que se enfrentó ásperamente durante la campaña. El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que anunció que dejaría de hacer campaña por él tras la difusión del vídeo en que Trump se jacta de su impetuoso trato a las mujeres, aseguró el miércoles que habían charlado dos veces en las 18 horas anteriores. «Hemos hablado acerca del trabajo que tenemos por delante y de la importancia de mantener a la nación unida», aseguró. El sabor de la amplia victoria republicana, tanto en la elección presidencial como en el Congreso, está actuando de bálsamo para limar asperezas. «Esta tiene que ser la hora de la redención, no la hora de las recriminaciones», dijo Ryan. Este jueves ambos se reunieron en persona y acordaron trabajar juntos «por el pueblo americano».



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