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Olga Peretyatko (San Petersburgo, Rusia, 1980) parece de todo menos frágil. La soprano, que interpreta a Pamina en la producción de «La flauta mágica» que presenta el Teatro Real desde mañana y hasta finales de febrero, desprende seguridad y aplomo hasta cuando se refiere a sus debilidades. Practica el yoga nidra porque le relaja y le recarga de energía, fue karateca, le gusta correr -«mejor que el gimnasio»-, se mueve por Madrid con patinete y ha descubierto en esta segunda visita nuestra ciudad -la primera fue para cantar «Rigoletto» a finales de 2015- el sentido de nuestra siesta. «No lo entendía, pero he comprendido que si haces un pequeño descanso después del almuerzo se sana el sistema nervioso. Y ahora me duermo media hora después de comer». Hay quien dice que los españoles y los rusos tenemos un carácter similar. «Los rusos y los españoles -asiente-nos parecemos en que a los dos nos gusta dejarlo todo para el último momento». Las funciones del Teatro Real (Olga Peretyatko canta los días 21, 25 y 30 de enero, y 2, 7 y 10 de febrero) supondrán el debut de la soprano en el papel de Pamina; será el tercer personaje de «La flauta mágica» que encarne; «hice la Reina de la Noche en el Conservatorio y Papagena cuando estaba en el Opera Estudio de Hamburgo». «Mozart es así, puedes cantar todas sus partes... Bueno, casi todas. Ayer, después del ensayo, pensaba: ¿Por qué no habré cantado antes este papel?» La propia cantante se responde a esta pregunta. «Al principio de mi carrera -de toda carrera, en realidad-, lo que buscaba era demostrar... Y cuando solo buscas demostrar que eres la más joven, la más bella, la más alta... entras en un camino hacia la neurosis. Con los años y la experiencia me estoy tranquilizando... Hace unos años tuve una crisis vital; creo que todos, pasados los treinta años, tendríamos que ir al piscólogo para entender todos los procesos que vive nuestra mente. No entendemos por qué no somos felices con las cosas que nos producían felicidad antes... Yo en dos años he cambiado de país de residencia, de marido, de representante.... Sentía que me estaba volviendo loca, no quería cantar, no quería viajar, me sentía cansada. Pero la he superado, soy más fuerte que antes y canto mejor que antes seguramente. Llega un momento en el que te das cuenta de que el público te comprende. Los críticos fueron los primeros en darse cuenta de este cambio en mi voz y mi forma de cantar. La voz es como una máquina que ha de ajustarse con el tiempo, y solo se puede hacer trabajando». Se defiende Olga Peretyatko de los que alababan su técnica pero le acusaban de frialdad. «Tiene que ver con el repertorio belcantista; las agilidades exigen un control de la técnica que te dificultan llegar al fondo de la emoción. Alberto Zedda, el gran especialista rossiniano, decía que la técnica no es más que control». Los personajes belcantistas son, en general, menos interesantes que los del verismo, por ejemplo. La cantante ha empezado a asumir personajes que, como la protagonista de «Anna Bolena», de Donizetti, tienen mucha fuerza. «Es verismo tras el bel canto», explica. Pero no tiene prisa por sumergirse en un repertorio diferente. «Si, y ojalá ocurra, tengo un niño, es posible que me cambie la voz, y será el momento de abordar otras óperas... Pero no lo sé. Ahora prefiero estar en el público y ver a la Mimí de “La bohème” o a Tosca, dos personajes que adoro -bueno, a Tosca quizás menos, porque es una histérica-. Además, es difícil encontrar a un director de orquesta adecuado que sepa cuidar a los cantantes en este repertorio», La solución la ha encontrado, también, con los años. «He comprendido que es la voz, el timbre, el color, lo que llega al alma. No quiero decir que no haya que cuidar la afinación, que no haya que cantar las notas con exactitud... No. Hay que combinar el corazón y la mente, la emoción y la técnica. Y el equilibrio se alcanza con la madurez. Pero está todo en la cabeza». Cuanta más vives, mejor cantante eres, dice Olga Peretyatko. «Si no te pierdes -matiza-. Yo he estado seis años sin vacaciones. Durante este tiempo no hacía otra cosa más que volar y cantar. Hasta que me dí cuenta de que tenía que parar, porque a veces me despertaba por la noche en el hotel y no sabía dónde estaba; las habitaciones son más o menos iguales. Y decidí que tenía que tomarme unas vacaciones». La soprano rusa encontró un aliado en Wolfgang Amadeus Mozart. «Es el mejor psicólogo que existe. Conoce perfectamente al ser humano, sus actos negativos y sus actos positivos. Es asombroso como un hombre tan joven -no nos olvidemos de que murió con tan solo 35 años- tenía tanta sabiudría. Es increíble». Además de psicólogo, Mozart es un maravilloso profesor de canto. «Así es. Ocurre lo mismo con el bel canto: es una base para todo. Vengo de cantar ”Don Pasquale”, “Lucia di Lammermoor” y “Anna Bolena”, y la Pamina de “La flauta mágica” es, vocalmente, como unas vacaciones. Es un papel que hace bien, aunque tenemos un coach de alemán que no nos pasa ni una», ríe. Y es que la producción del Teatro Real de la ópera de Mozart es, para los cantantes, tremendamente exigente; no hay decorados, únicamente proyecciones, y ellos han de sincronizar sus movimientos con los de las imágenes. Pamina, asegura Olga Peretyatko, tiene tres mil cosas en qué pensar: «cambios de vestuario, movimientos... ¿Por qué no seré un bajo? -bromea-. Sarastro se sienta y canta. Nada más». Pero ahora, en el filo de los cuarenta años, reconoce la soprano que disfruta mucho más del escenario. «He comprendido que no hay que dar nada por sentado. Hay que dar gracias por cada día que vives y no dejar nada para mañana. Pienso en Dmitri Hvorostovsky -un barítono ruso que murió hace catorce meses con tan solo 55 años-. Era muy joven, no esperaba morir. Nadie espera morir a esa edad. Eso es una advertencia para todos, porque nos hace darnos cuenta de que hay que vivir el día a día». Ha hablado Olga Peretyatko de crisis personal. No es una excepción en el mundo de la lírica, donde cantantes como los españoles Ainhoa Arteta y Carlos Álvarez, o el mexicano Rolando Villazón tuvieron problemas vocales al atravesar el umbral de los cuarenta. «Las crisis son una señal; la reacción puede ser pesimismo, hablar mal de todo o, al contrario, darle la espalda. Yo prefiero esta segunda opción, pero es una elección. La vida está llena de decisiones; hablar mal o no, ir a la derecha o a la izquierda, decir que sí o que no, cantar o no cantar, beber agua o una cerveza... Todos los días nos enfrentamos a decisiones. Y no entiendo a quienes adoptan una acitud negativa, porque además yo creo que todo vuelve a nosotros, Es el karma». Lamenta que haya una concepción moderna del cantante como un deporsista: «Más rápido, más fuerte, más alto...» «No sé, es el mundo el que está cambiando; se está volviendo mucho más caótico, todo es información cada vez más veloz... Hace poco me he puesto gafas, porque tengo miopía y cuando estaba en el teatro, por ejemplo, no veía bien de lejos. Me las puse dos días y lo veía todo con total claridad... Y pensaba que quizás la vista imperfecta protege al cerebro frente a tanta información exterior. No necesitamos leer perfectamente un cartel que está alejado de nosotros. Ocurre lo mismo con la información o con las redes sociales. No necesitamos saber determinadas cosas de los demás... Y yo uso las redes sociales, pero hay que ser moderado». Y, sobre todo, sincero. «He decidido que no quiero más mentiras en mi vida. Es más fácil y mejor vivir cuando todo está claro».

Las «escape room» (sala de escape) son un juego en el que una serie de jugadores se encierra en una habitación y han de resolver diferentes enigmas y rompecabezas para lograr salir de allí antes del tiempo establecido. Joel Joan y Héctor Claramunt buscaban una historia para llevar a la escena después de haber escrito juntos los guiones de varias series televisivas, y tras jugar en una «escape room» decidieron que éste sería el escenario de su función teatral. «Es una situación de encierro -explica Héctor Claramunt-, no hay que justificar por qué toda la obra transcurre en un único escenario, hay una cuenta atrás, y tienes a cuatro personajes en una situación de presión, porque no pueden salir de esa habitación. Es, teatralmente, perfecta». A partir de ahí comenzaron a trabajar la trama de «Escape Room», que se estrenó en Barcelona la pasada temporada, y ahora llega a Madrid con un reparto que componen Antonio Molero, Leo Rivera, Kira Miró y Marina San José. La obra cuenta la historia de cuatro amigos -dos parejas- que acuden, con la intención de pasar un buen rato, a un «escape room» situado en el barrio de Lavapiés (en la versión original era el barrio barcelonés de Hostafrancs), a pesar de que muy cerca ha aparecido el cadáver descuartizado de un hombre. «Una vez que están dentro -avanza Claramunt-, la sala se convierte en una olla a presión y para salir de ella no solo van a tener que resolver enigmas o pruebas como en cualquier “escape room”, sino que van a tener que enfrentarse a unas verdades que en otra situación, si no estuvieran sus vidas en juego, no afrontarían. Es ahí donde el “escape” incide en los personajes y hace que afloren sus más profundos secretos, que se enfrenten y saquen a la luz una serie de cosas». La traslación a Madrid y el giro de los personajes para darles un aire más «madrileño» tiene sentido, dice Claramunt, porque creemos que parte de la gracia de este espectáculo es que sea una obra del lugar y del momento en que se esté haciendo. Ahora estamos gestionando los derechos para el extranjero, y en cada país tendrán que adaptarla y localizar los personajes y los conflictos». Aunque la situación es terrorífica y los cuatro personajes están viviendo un infierno, «Escape Room» es una comedia escrita para que los espectadores se rían... Aunque después, ya fuera del teatro, se pregunten de qué se reían verdaderamente. «Hay comedia desde el primer minuto -asegura Claramunt-, porque creemos que la comedia es un gran vehículo para tratar temas muy serios. Queremos que el público se ría y se reconozca en los personajes; una de las claves de la función es que todo el mundo se va a identificar con alguno de los cuatro protagonistas o con alguna de las situaciones, y se va a reír de ellas y de cómo las resuelven los personajes. Todo ello aderezado con sus dosis de suspense y con algún susto». La comedia, naturalmente, hay que hacerla muy en serio. «Ahí está el reto -dice Claramunt-, pero los cuatro actores le dan mucha verdad a los personajes y hacen que el espectáculo funcione bien; lo pudimos comprobar en las previas que hicimos hace un par de meses en Aranjuez».

Carlos Núñez, el mago de las gaitas y las flautas, vuelve por quinto año a su ya tradicional concierto en el Price, donde ofrecerá un recorrido por la esencia de la música celta a través de países como Irlanda, Escocia o Bretaña, pero también por el mundo hispánico que forma parte del mundo celta. «En la última gran exposición que el British Museum hizo sobre el tema explicaban que las lenguas celtas más antiguas son “indoeuropeas con acento ibérico”. Es decir, que nacieron en la Península Ibérica. La actual España fue el punto de encuentro entre la cultura mediterránea y el mundo Atlántico. Y de aquí subía hacia Escocia, Irlanda... Se han encontrado flautas, liras, carnyx y otros instrumentos celtas de hace 2.000 años en España y Francia, pero no en las islas británicas». Del Rey Arturo a Napoleón Lo celta ha tenido varios picos de popularidad a lo largo de la historia que, según Núñez, son perfectamente identificables. «Primero en la Edad Media, con los relatos sobre el Rey Arturo y Merlín. Alfonso X El Sabio nos habló de los “celtiberes”, y durante su reinado se escribieron las “Cantigas de Santa María”. Más tarde, en Gran Bretaña vuelve a ponerse de moda cuando se descubren los poemas de Ossian, de McPherson. Hasta Napoleón lo llevaba siempre consigo. Decía que era como la Ilíada de Homero, que era algo fundacional de la cultura europea. En el siglo XIX, hasta Beethoven hizo composiciones inspiradas en músicas irlandesas y escocesas. Hace poco, con el cambio de milenio, vuelve a haber una fiebre muy fuerte por lo celta, con el surgimiento de la New Age. De pronto todo el mundo quería volver a conectar con la espiritualidad, con la naturaleza, y por esa rendija se coló la música celta». En nuestro país, dice el maestro Núñez, ha prevalecido esa última imagen. «La de los festivales celtas multitudinarios y al aire libre, con mucha cerveza y mucho jolgorio. Pero si te vas a los principales festivales europeos, la mayor parte de los conciertos son en auditorios, teatros, catedrales, iglesias... Eso es lo mejor de la música celta, que se adapta a todo tipo de escenarios».

Un equipo de arqueólogos ha encontrado en el yacimiento israelí de Abel Beth Maacah una jarra de 2.800 años con la inscripción en hebreo «lBenayo», que significa «De Benayo», un nombre típico de la antigua tradición yahvista (formada por aquellos que designan a Dios con el nombre Yahvé, a partir de ella se escribieron varios relatos del Génesis y el Éxodo). Robert Mullins, profesor en el Departamento de Estudios Bíblicos y Religiosos de la Universidad Azusa Pacific en California que está al frente de los trabajos, ha explicado a Live Science que los nombres yahvistas son aquellos que incorporan parte de las letras de Yahvé y que los que procedían del norte de la región solían terminar en las letras hebreas que pueden traducirse como «yo» o «yau». El equipo no reparó en la inscripción en un primer momento, pero, al enviarlo a restaurar, se detectaron rastros débiles de tinta. El hallazgo fue descrifrado gracias a las imágenes multiespectrales que se llevaron a cabo en el laboratorio del Museo de Israel que estudia los Rollos del Mar Muerto. La jarra fue encontrada en el interior de una habitación que ha sido excavada solo en parte. Junto a ella había otros recipientes similares. Uno de ellos parece contener restos de vino, por lo que una de las hipótesis es que todos ellos lo contengan y que Benayo fuera un viticultor, un oficio muy ligado a la región. Con el hallazgo se ha vuelto a reabrir el gran debate entre los arqueólogos sobre si Abel Beth Maacah, que se menciona en la Biblia hebrea en varias ocasiones, estuvo bajo el control de Israel, los fenicios, los arameos o si fue independiente durante los siglos X y IX a. C.

Hoy, Serrat y Sabina son prácticamente marca España. Son iconos de nuestra música, de nuestra cultura y en gran medida de nuestra forma de entender la vida. Pero hubo un momento en que su país no los quería ver ni en pintura. A Joan Manuel Serrat se le defenestró por sus palabras. En septiembre de 1975 viajó a Ciudad de México para dar un concierto, y al aterrizar en el aeropuerto hizo unas declaraciones sobre el Consejo de guerra contra tres miembros del FRAP y dos de ETA (que culminó con el fusilamiento de todos ellos) que no gustaron nada al régimen franquista. «El día 27 había leído que los condenados a muerte estaban prácticamente en capilla, que había casi seguras, cinco penas de muerte. El 27 me confirmaron la cosa por teléfono», relató el cantautor tiempo después en Lecturas. «Me debatí entre dos posibilidades: volverme a España y de alguna manera esconder mi actitud personal contra los fusilamientos, o aceptar la oferta del concierto en México, aunque sabía perfectamente que al llegar al aeropuerto de México me esperarían los canales de televisión y todos los periodistas. No podía adoptar la primera postura porque no estaba en absoluto de acuerdo con las ejecuciones de los cinco muchachos, así es que procuré imaginarme lo que me iban a preguntar para saber lo que tenía que responder. Me lié la manta a la cabeza y me dije: "Juanito, ya veremos cuándo vuelves a casa...”». Al bajar por la escalerilla del avión, los periodistas le rodearon para preguntarle por las condenas, una noticia de evidente alcance internacional, y Serrat contestó: «Siempre he condenado la postura represora del Gobierno franquista, por eso aplaudo la decisión del señor Echeverría (el presidente de México) de romper con todo tipo de relaciones con el Gobierno de Franco. La pena de muerte sólo sirve para seguir acobardando a la gente; pero tenemos que luchar porque la izquierda y la democracia españolas se unan para acabar con un régimen totalitario. Además de Franco, el pueblo español tiene un gran enemigo, Estados Unidos, que en ningún momento ha abierto la boca para acallar al Gobierno franquista». La reacción en España fue inmediata. Se le puso en busca y captura, varias radios oficiales y no oficiales dejaron de emitir sus canciones, muchas tiendas retiraron sus discos de sus escaparates, y la prensa le atacó con contundencia. El periódico Pueblo se preguntó: «¿Volverá a España después de hacer estas declaraciones? Aquí puede comenzar un largo exilio. O la historia de un encarcelamiento nada más tocar tierra española». Y esto es lo que dijo el diario Arriba: «España sabía que, llegado el caso, no podía contar con Joan Manuel Serrat. En 1968 chantajeó a su Patria y se retiró del escenario de Eurovisión en una "espantá" de Juzgado de guardia. En estos siete años a Serrat le ha ido creciendo el pelo y los contratos, pero no la dignidad. En el aeropuerto de México, ante la Prensa, delante de la Televisión, este español de tapadillo ha aplaudido hasta la saciedad los insultos a nuestra Patria de Echeverría "en contra del gran enemigo del pueblo español, Francisco Franco". Serrat acaba de cubrir de barro la bandera de su país y su propia honorabilidad. Se ha apuntado a la democracia sangrienta y totalitaria de la Plaza de las Tres Culturas y ha abandonado su guitarra, respetada artísticamente en la que era su Patria, para convertirse en un vulgar mariachi de Echeverría». La cosa no acabó ahí. Fue expulsdo de la Agrupación Sindical de Circo, Variedades y Folklore del Sindicato Provincial del Espectáculo de Barcelona, y el Sindicato Nacional del Espectáculo le suspendió el visado de contratos. «La Gordita» A Serrat nada de esto le pilló por sorpresa. «Naturalmente que era consciente de lo que me esperaba. Sabía lo que había sucedido otras veces y lo que iba a ocurrir», dijo a ABC en una entrevista en París. «En el 73 me agarraron en Pamplona, cuando la huella de Authi, por decir cosas en un escenario. Fue una experiencia muy desagradable, que hemos pasado muchos de nosotros. Cuando lo del "Proceso de Burgos" (que dictó nueve sentencias de muerte contra activistas de ETA) también me engancharon y estuve un tiempo censurado y castigado, pero como ya en 1968 me habían tenido castigado por lo de Eurovisión (cuando rechazó actuar porque no le dejaron cantar en catalán), no me cogió de nuevas…». Serrat fue acogido por una amiga mexicana a la que apodaban «La Gordita», y preparó una gira latinoamericana a bordo de una furgoneta a la que bautizó con el mismo nombre. Sus músicos y sus familias le acompañaron durante aquel tour que ocupó prácticamente los once meses de exilio. El cantautor viajó en varias ocasiones a Perpiñán para ver a su familia, pero tal como él mismo confesó después, la nostalgia por su tierra empezó a pasarle factura. Muchos pensaran que Serrat volvería nada más morir Franco, pero el artista catalán prefirió esperar hasta la amnistía concedida en agosto de 1976. El día 20 de ese mismo mes regresó a España, y al bajar del avión dijo a la prensa: «Yo no lo he pasado bien en ningún momento. Porque el exilio es como si te expulsan de un partido de fútbol. Te expulsan, te sientas en el banquillo y no puedes salir. Estas allí, pero no puedes hacer nada por mejorar la jugada». Un cóctel molotov Joaquín Sabina también se enfrentó al régimen por la pena de muerte, en su caso unos años antes, en 1970, por los presos del Proceso de Burgos. Pero fue bastante más allá de las palabras. El autor de «Y nos dieron las diez» lanzó un cóctel molotov contra un sucursal del Banco de Bilbao en señal de protesta, junto a otros activistas. Fue detenido por su propio padre, que era policía. Pero gracias a él se libró de las palizas que sufrieron sus compañeros en el calabozo. «¡No te doy dos hostias porque está tu padre en el pasillo!», le dijo unos de los que estaba interrogando al comando. Poco después, prefirió fugarse al Gran Bretaña para evitar males mayores. Así lo explicó en una entrevista con El País: «Las decisiones más importantes de la vida se toman en un segundo, no se meditan. La policía sabía que habíamos puesto el cóctel molotov y, del comando que formábamos, algunos se escaquearon y a otros los trincaron y les cayeron meses de cárcel. Yo estaba escondido y me tocaba irme a los diez días a la mili, pero tal y como estaba la situación había que largarse». Sabina pudo huir gracias a un desconocido que le dio su pasaporte sin pedir nada a cambio, un tal Mariano Zugasti al que conoció una noche de juerga. «Cada vez que necesito creer en el género humano, pienso en el acto de Mariano Zugasti, al que jamás he vuelto a ver», diría Sabina en agradecimiento a su cómplice de fuga. «Seguramente, él era un inconsciente. Por eso yo quiero pasar la vida con inconscientes, que hacen cosas tan solidarias como impresionantes». En 1973 intentó regresar a España, pero su padre se enteró de que había una orden de detención contra él y le avisó del peligro. Igual que Serrat, Sabina tuvo que esperar hasta la muerte de Franco y la Amnistía de 1976 para volver a España.

A estas alturas, con tres novelas publicadas y una cuarta en camino, a Nickolas Butler ya se le puede empezar a explicar por sí solo. Atrás quedan, pues, las obligatorias menciones a Bon Iver y su conexión con Justin Vernon, faros que iluminaron la gestación del muy emotivo y sorprendente «Canciones de amor a quemarropa», o el recitado a la carrera de ese pintoresco currículum que, de un Burger King a un tostadero de café, aún le acompañaba cuando aterrizó para promocionar «El corazón de los hombres», su segunda novela. Ahora, coronado ya como uno de los grandes retratistas del Medio Oeste americano, Butler sólo piensa en llegar hasta donde lo hicieron Jim Harrison y Annie Proulx mientras busca nuevas maneras de seguir contando las mismas historias de siempre. Historias de amistad, fidelidad y familia como la de «Algo en lo que creer» (Libros del  Asteroide), novela con la que regresa a las librerías para explorar las fricciones entre familia y creencias llevadas al extremo. «Esta novela está parcialmente inspirada en los sucesos ocurridos en Weston, en el estado de Wisconsin, el 23 de marzo de 2008», leemos en el epígrafe. ¿Qué ocurrió? Que una niña de once años, Kara Neumann, falleció por complicaciones derivadas de la diabetes. Básicamente se deshidrató. Todo lo que necesitaba era suero, pero sus padres eran parte de un grupo religioso muy extremista y relacionaron su enfermedad como una debilidad de su fe. Así que rezaron por ella en vez de llevarla a un hospital. Fue un caso muy famoso en Wisconsin, pero hasta que mis hijos no crecieron no empecé a pensar en ello e investigar sobre el tema. Leyendo casos horribles de niños muriendo innecesariamente pensé que sería algo interesante sobre lo que escribir. El problema es que era un tema muy oscuro y necesitaba algo de luz. Escribir un libro únicamente sobre curaciones por la fe y extremistas religiosos era demasiado. Algo de esa oscuridad ya estaba presente en su anterior novela, «El corazón de los hombres». Entonces dijo que hubiese preferido hacer otra novela luminosa como «Canciones de amor a quemarropa», pero que su obligación era ser honesto con lo que ocurría en el mundo. Exacto. Cuando escribí «Canciones de amor a quemarropa» estábamos al principio de la administración Obama y América era un lugar muy diferente. Y sí, siento que tengo una obligación artística a la hora de retratar de forma precisa lo que pasa no solo en mi parte del mundo, pero supongo que sobre todo en América. En este sentido, el extremismo religioso es algo que me preocupa, pero al mismo tiempo creo que es importante reflexionar de forma honesta sobre fe y religión, porque ahí hay elementos centrales de lo que supone ser humano. ¿Diría entonces que «Algo en lo que creer» refleja la relación de la sociedad americana con la fe y la religión? Hablar de religión en América es algo imposible. Es muy complicado. Para mí lo que era importante era explorar la idea de creencia en un espectro en el que caben desde extremistas chiflados a gente que no cree en nada. Pero no creo que pueda sentarme aquí y decir: «Oh, sí, este libro es un análisis del comportamiento religioso en América». Nada de eso. ¿Cómo es su relación con la fe? Crecí en la iglesia luterana, pero me considero agnóstico. De todos modos, no soy científico, soy artista, y creo que la ficción es mucho más poderosa si tiene un componente mágico. Y la religión es una especie de magia, tiene algo de pensamiento mágico, y eso es algo interesante de explorar en los confines de la ficción. Escribir sobre religión y fe en América sigue siendo tabú, pero no quiero renunciar a ello. Una vez más, la familia está en el centro del relato. Me encanta esa idea de historia confinada que encuentras en una familia. No tienes que ir a por la historia de un país o una ciudad. Te basta con la familia. Y en este libro me interesaba mucho plantear qué sería capaz de hacer un un abuelo para proteger a su nieto de su propia madre. Hablando del abuelo, ¿cómo ha sido ver el mundo a través de un personaje como el de Lyle, un jubilado de 65 años? Uso como ejemplo «Gilead», de Marilynne Robinson, en el que todo funciona muy bien porque el personaje está muy cerca del final de su vida. Y yo pensaba en Lyle de la misma manera. En cierto modo, escribir sobre Lyle era hacerlo sobre mi suegro, que básicamente es uno de mis mejores amigos, y me di cuenta de que me gustaba mucho ver el mundo a través de sus ojos. En «El corazón de los hombres» hablaba de los boy scouts y sus códigos de conducta y aquí de creencias, temas que parecen estar desapareciendo del discurso público. A mí me interesa la amistad y la moral. No sé si diría que son cosas que están desapareciendo, pero siempre me ha interesado la gente que tiene un código de conducta. Eso es recurrente. Y si escribes sobre las mismas cosas es porque intentas descifrarlas por ti mismo. Wisconsin es, además de su hogar, el escenario de todas sus novelas. ¿Cómo afecta eso a las historias? ¿Querrían los lectores españoles que yo escribiese un libro sobre Barcelona? Lo dudo. Los lectores buscan autenticidad. Y yo no estoy interesado en escribir libros en los que no crea. Conozco Wisconsin, a su gente, su paisaje, las estaciones, cómo suena, cómo huele… Es todo muy natural. A veces puede ser arriesgado localizar demasiado tu ficción, sí, pero no escribiría sobre alguien o algo que no respeto o admiro. Da la sensación que buena parte de lo que ha hecho desde que publicó «Canciones de amor a quemarropa» ha sido dar esquinazo a todo lo que se esperaba de usted como autor supuestamente generacional. Podría haber escrito la segunda, tercera o cuarta parte de aquella novela, sí, pero, como decía, siempre he intentado ser auténtico. Quiero mantener viva la curiosidad. Puede que los libros aborden los mismos temas, pero son completamente diferentes. Además, vivo en medio de la nada, así que me preocupa más bien poco cómo se me etiquete literariamente. Por otro lado, y por utilizar como ejemplo a Justin y Bon Iver, cada uno de sus discos es diferente. Son trabajos muy valientes. Podría hacer discos maravillosos de pop-rock, pero no le interesa. Y eso también es una inspiración. A quemarropa Nickolas Butler nació en 1979 en Pensilvania, y se crió en Eau Claire, Wisconsin. «Canciones de amor a quemarropa», su debut, hizo diana al novelar la amista de un grupo de treintañeros en el que uno de los personajes estaba inspirado en el músico Justin Vernon (Bon Iver), con el que Butler fue al instituto. Antes de ser escritor trabajó en un Burger King, una licorería y un tostadero de café.

Con el festival del Palacio Vistalegre en el horizonte y muy en el aire [finalmente se celebrará en Aranda de Duero como lugar de celebración, de lo que nos enteramos mientras rematamos este texto], llamamos a Juan José Padilla, el torero que no solo ha lidiado con todo tipo de encastes sino el más castigado por los toros, a los que no guarda ningún rencor. Todo lo contrario: siempre serán su vida. Una vida que debe a Dios (es un hombre de elevada fe), a su propia entereza de héroe y los médicos: «Ellos me la han salvado». «¿Le han llamado para torear el festival por los cirujanos taurinos en Vistalegre?», preguntamos. «No sabía nada, nadie me ha dicho. Pero si hay algún problema, ahí estoy yo. Estoy dispuesto a torearlo». Y cita una interminable lista de los ángeles de la guarda que han sanado sus heridas de guerra, desde Carlos Val-Carreres, en la Zaragoza donde perdió un ojo y arrancó una leyenda de superación y gloria, a Héctor Ortiz, que curó aquella brutal cornada en el cuello en Pamplona, su plaza por los siglos de los siglos. Sin olvidar, entre otros tantos, los nombres de Máximo García-Padrós o Pascual González Masagosa, alma del festival que se anunció antes de Navidad. Y no solo taurinos: en el cuadro de honor de sus ángeles de la guarda figura Alberto García-Perla, el doctor que vigila su evolución desde aquel percance en la Feria del Pilar. Padilla convive desde entonces con los vértigos, que van remitiendo gracias a la sabia ciencia, y tendrá próximamente una nueva intervención de simetría en los párpados. Desde su retirada, Padilla, un héroe cosido a cornadas, con litros de sangre derramada y el olor a cloroformo como perfume de tantos sufrimientos y glorias, no ha vuelto a torear «ni una becerra». Y no será por falta de invitaciones a ganaderías. Le han tentado con posibles apoderamientos y también con torear algunos festivales. De momento, ha dicho «no». El llamado cariñosamente «Pirata», con su pañuelo bucanero y parche en el ojo, no conocía de la existencia del festival a beneficio de la cirugía taurina y, al referirnos a ellos, el propio matador, siempre solidario, se ofrece por sí mismo y está dispuesto a «reaparecer» por un día: «Si hay problemas, en Vistalegre estoy yo, que cuenten conmigo si lo necesitan. A los médicos les debo mi vida, son mis salvadores». Y añade: «El traje corto me sirve, y el de luces también. Me mantengo...» Siempre en torero para ofrecer su vida por quienes la resucitaron. Una vez colgado el teléfono con el maestro jerezano y mientras escribimos este texto, una llamada, cosas del destino o no se sabe qué, nos habla del festival y nos dice que, después de varias negativas y no formar un cartel de la categoría esperada en Carabanchel (se anunció su celebración para el 22 de febrero antes de hablar con las figuras), se llevará a cabo -si nada lo impide- en Aranda de Duero (Burgos) el próximo 29 de febrero en lugar de en la antigua Chata. Según ha podido saber ABC, entre los motivos de la no celebración en Vistalegre son la no disponibilidad de la fecha del 22 de febrero de varias figuras que sí tienen previsto actuar en Aranda (¿estará Morante?) y los costes de apertura del coso carabanchelero, que, por «h» o por «b», esta temporada se quedará sin toros. Una pena.

Sheila Blanco, la periodista y música, también profesora de «La Voz Kids», acaba de convertir un tuit en viral con una demostración de arte vocal en donde canta la vida del genio musical Johann Sebastian Bach sobre su famosa «Bandinerie» . «Bach es Dios», así ha llamado la salamantina al vídeo que ya supera las 1,6 millones de reproducciones además de más de 60.000 likes y 25.000 retuits en donde, con gracia y talento, desgrana hitos de la vida del maestro.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">‘Bach es Dios’, así lo creo y así lo canto. Aquí tenéis el precioso ‘Badinerie’ de Johann Sebastian Bach con una letra que le he hecho contando su tremenda vida. ¡¡¡Disfrutad!!! <a href="https://twitter.com/hashtag/Bach?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Bach</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/BachesDios?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#BachesDios</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/Badinerie?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Badinerie</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/m%C3%BAsicacl%C3%A1sica?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#músicaclásica</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/barroco?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#barroco</a> <a href="https://twitter.com/hashtag/Suite?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Suite</a> <a href="https://t.co/arZtVkyD0U">pic.twitter.com/arZtVkyD0U</a></p>&mdash; Sheila Blanco (@Sheila_Blanco_) <a href="https://twitter.com/Sheila_Blanco_/status/1217789838168076288?ref_src=twsrc%5Etfw">January 16, 2020</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Además de cantar con su grupo de jazz, Puro Gershwin, Blanco ha lanzado en solitario el disco «Cantando a las poetas del 27», que este próximo sábado, 18 de enero, en el Centro Cultural de España en México.

Los expertos han confirmado este viernes que un cuadro hallado por casualidad en el hueco de una pared del patio de un museo del norte de Italia es efectivamente una obra del pintor Gustav Klimt que llevaba más de dos décadas desaparecida. El cuadro, ya confirmado como «Retrato de una dama», fue localizado el 10 de diciembre oculto en la Galería de Arte Moderno Ricci Oddi, en la ciudad italiana de Plasencia. Los jardineros lo encontraron limpiando las hierbas, dentro de una cavidad protegida por una capa metálica y aparentemente intacto. Las autoridades locales han confirmado los resultados del análisis en una rueda de prensa en la que la alcaldesa, Patrizia Barbieri, ha celebrado «una noticia de importancia histórica para la comunidad histórica y cultural de la ciudad», según el diario Piacenza Sera. Se pone fin así a una incógnita que se remonta al 22 de febrero de 1997, cuando se detectó la desaparición de la obra, supuestamente robada en los días previos. Al cuadro se le perdió la pista durante un traslado con motivo de una exposición, sin que las investigaciones lograsen determinar su paradero hasta el hallazgo fortuito del mes pasado.

El republicano Ben Baker lidera la propuesta de un proyecto de Ley de Bibliotecas Públicas en Missouri en donde se eligirán grupos de padres para evaluar si los libros son apropiados para los niños y se harán juntas para pedir sugerencias de los potencialmente inapropiados para que las bibliotecas los eliminen de sus fondos, según «The Guardian». Los bibliotecarios que se niguen podrán ser multados y penados con cárcel por un año. Según informa este medio británico, el subdirector de investigación y política de libre expresión del PEN America, James Tager, describió este proyecto de ley como «un intento sorprendentemente transparente de legalizar la prohibición de libros». «Lo principal es que quiero poder llevar a mis hijos a una biblioteca y asegurarme de que estén en un ambiente seguro y que no estén expuestos a algo que sea material desagradable», esgrime Baker. «Desafortunadamente, hay algunas bibliotecas en el estado de Missouri que han hecho esto. Y eso es un problema». El subdirector de PEN America atacó la medida explicando que la misma estaba «claramente dirigida a empoderar a pequeños grupos de padres para que se designen a sí mismos como censores de las bibliotecas públicas de su estado». Y añadió que libros que contienen temas sexuales, personajes LGBTQ y exploran el impacto y dolor de la agresión sexual podrían estar «en el punto de corte si esto proyecto de ley aprobado». «El hecho de que un bibliotecario pueda ser encarcelado por seguir su conciencia y negarse a bloquear el acceso de un menor a un libro, le dice todo lo que necesita saber sobre la idoneidad de este acto», añadió Tager. La Asociación de Bibliotecas de Missouri también se opone al proyecto de ley porque «siempre se opondrá a la censura y a la libertad de leer» y dicen que ya cuentan con procedimientos para proteger a los niños. El impulsor explicóque el proyecto de ley no dice sacar los libros de la biblioteca sino colocarlos en una sección que no sea para niños y a partir de ahí que los padres dieran su consentimiento para que puedan acceder a ellos. «Creo que debemos tener cuidado al financiar algo con los dólares de nuestros contribuyentes sin el consentimiento de los padres», ha dicho.

A tan solo tres semanas del arranque de la Feria de Valdemorillo, por fin han visto la luz sus carteles después de no pocos escollos, tantos que Miguel Abel lán, director gerente del Centro Taurino de la Comunidad de Madrid, afirmó que había peligrado su celebración. El alcalde de la localidad serrana, Santiago Villena, quiso restar importancia a los problemas con los que han lidiado y aseguró que «en riesgo nunca ha estado». Llovieron las palabras de agradecimiento a la recién estrenada empresa Espacios Nautalia 360, capitaneada por Rafael García Garrido y con Víctor Zabala de la Serna como gerente, por su implicación en la promoción de la Fiesta. Tanto Rafael García Garrido como Víctor Zabala subrayaron el compromiso de Nautalia con la tauromaquia y contaron, como ya adelantó ABC, que su intención es presentarse a otros concursos de plazas con ayuntamientos partidarios de la tauromaquia. Villena se mostró «satisfecho» con los carteles, que cuentan con cuatro toreros que han abierto la Puerta Grande en Las Ventas: David de Miranda, Daniel Luque, López Simón y Álvaro Lorenzo (en total suman nueve salidas a hombros). A ellos se añaden José Garrido y Juan Ortega, uno de los artistas más esperanzadores. Darán cuenta de toros de Alcurrucén y Montalvo, cuyas corridas se dieron a conocer a través de un vídeo en el exitoso acto de presentación en sala venteña Bienvenida, que se llenó. En la ilusionante feria, se echa en falta la celebración de una novillada, que debería marcarse como obligatoria en cualquier serial. En su lugar se celebrará un concurso de recortes para los amantes de los festejos populares. «A mí me hubiese encantado ver una novillada, pero sé de la problemática que ha habido», dijo Abellán. Y añadió: «Pero no es momento de enjuciar, sino de agradecer a toreros, ganaderos y empresa y pedir unidad pues se presentan los momentos más problemáticos que haya tenido nunca la Fiesta». A ello se refirió también el alcalde en un acto que se convirtió en una defensa de la libertad taurina: «Se avecinan tiempos nada halagüeños, tenemos un gobierno no representa a los aficionados a los toros. Y tenemos que estar juntos para mantener la Fiesta viva. Vemos como una amenaza a este Gobierno que se mueve bien en el terreno de los animalistas, de aquellos que sitúan en el mismo plano a animales y personas. No ven el esfuerzo y el trabajo, el triunfo y la gloria». Villena, abonado habitual del tendido 4 de Madrid, reiteró que su equipo defenderá la tauromaquia y trabajará «para que Valdemorillo sea y siga siendo el bastión taurino del Oeste de la sierra». Y remató con tres «vivas»: «¡Viva la Fiesta, viva Valdemorillo y viva España!» CARTELES DE LA PRIMERA FERIA DEL AÑO Viernes 7 de febrero. Concurso de recortes. Sábado 8. Toros de Alcurrucén para Juan Ortega, José Garrido y David de Miranda. Domingo 9. Toros de Montalvo para Daniel Luque, López Simón y Álvaro Lorenzo.

Nacido en Madrid pero criado en Extremadura, Alejadron Calderón, pintor desde hace 14 años, nos abre la puerta de su estudio en el que lo más llamativo son los objetos cotidianos con los que realiza sus obras. Y esto le ha acompañado en toda su trayectoria, ya que se considera un artista al que se le puede identificar por su factura, aunque vayan cambiando las series en las que trabaja. ¿Qué es lo que más le interesa reflejar en su obra? Está todo marcado por mi manera de entender el arte. Por ello, quiero plasmar una reflexión sobre el mundo en el que vivimos y la necesidad de vivir en él. Conectar la crítica del consumo innecesario del ser humano y la necesidad que en el fondo tenemos de acudir a él. La obra es la relación entre el objeto cotidiano y la sombra para darle un significado diferente al que tienn en su origen. Con ello quiero resaltar que no existen fronteras a la hora de enfrentarse a un papel o a un lienzo en blanco, puesto que lo visible y lo invisible se funden, lo real y lo irreal se mimetizan; todo ello, para crear algo nuevo cuya realidad no se encuentra en los motivos sino en las sombras. ¿Tiene algún referente? Mi influencia viene del surrealismo y de la pintura metafísica. Ese mundo onírico y desolado. Este deseo de explorar la vida interior de objetos cotidianos donde lo inverosímil y lo ilógico parece creíble. También centrar la atención en la simplicidad de las cosas ordinarias y cargadas de metáforas. En la representación de lo oculto tras la apariencia de las cosas corrientes y simples. Y la exploración de la naturaleza enigmática de los objetos ha despertado siempre ese mundo en mi interior. Trabaja con objetos de uso cotidiano, pero, ¿qué características tienen que tener para crear una obra con ellos? El objeto me tiene que transmitir algo, llamarme la atención. Ya sea por la forma, por el color, porque me recuerde a algo del pasado o me sienta angustiado por él. ¿Y en qué se inspira para crear sus pinturas? Realmente con la mayoría de objetos con los que trabajo es porque me crean una cierta inquietud y me llaman la atención. Es por nostalgia o por el interés actual que pueda tener ese objeto. ¿Qué pretende resaltar a la hora de realizarlas? Mi interés se centra en resaltar dos aspectos: la sombra y la teatralidad. Ambos los he combinado y con ello trato de realzar irónicamente el mundo que nos rodea. Busco que la mirada del espectador sea la sombra de crear un espectáculo, un divertimento que nos hable de ese gran teatro que es el mundo. «Ya vayan cambiando las series, que siempre mantengo la esencia, la forma de trabajar»» ¿Están relacionados también con los temas de la actualidad? Claro. Yo intento que mis obras vayan muy relacionadas con mi forma de ver el mundo, de tratarlo y de vivir en él. ¿Cuántas exposiciones hace al año? Ahora mismo cada dos años hago una . Por ello, la expectativa que tengo de vender es de un 70 u 80% de lo que expongo para así poder vivir durante dos años en el caso de que solo esté trabajando con una galería. Además, ahora se pinta más pequeño porque la gente quiere obras más económicas y más reducidas de tamaño para poder ponerlas en casa sin problema. ¿Qué precios tienen sus cuadros? Yo te hablo desde 250 hasta los 5.000 euros. ¿Cómo les afectó a los artistas la crisis? La crisis ha afectado a todos pero, sobre todo, afectó a ese medio coleccionista o al nuevo coleccionista que se estaba introduciendo en el arte. Y con la crisis se eliminó a coleccionistas. El grande se mantiene pero comprando obras de grandes artistas. ¿Y a usted en particular? Me afectó como a todos. La primera exposición individual que hice en Madrid fue estupenda. Me sorprendí de lo que se vendió. Sin embargo, en la segunda, con dos años de diferencia, por caer en plena crisis, solo se vendieron tres piezas. Fue catastrófico. Calderón, en su estudio - Óscar del Pozo Una evolución «interesante» Tras 14 años dedicados al mundo del arte, Calderón reconoce que es «difícil» mantenerse solo con este trabajo. Es por ello por lo que también trabaja con algunas revistas haciendo ilustraciones y colabora con algunas galerías como ilustrador para ediciones de libros. Empezó cuando todavía estaba estudiando la carrera de Bellas Artes y pudo presentarse a varios concursos en la Comunidad de Madrid, de los cuales «dos salieron bien». Allí, un galerista le compró varias piezas y se lo llevó a varias ferias. «A raíz de ahí empezó el circuito», recuerda. Al ser preguntado por su evolución, tanto de sus trabajos como de sus temas, solo le basta con la palabra «interesante». Pero con la temática no todo ha sido avance. Y es que se considera un artista al que se le identifica por la obra. «Ya vayan cambiando las series, que siempre mantengo la esencia, la forma de trabajar», cuenta. Además, siempre ha luchado por tratar «sus objetos», aunque manteniendo las fórmulas.

¿Como se construye un mundo? Todos sabemos y hemos leído mil veces lo difícil y en ocasiones fortuito que es escribir una buena novela, pero ¿cuánto cuesta crear un universo literario completo? ¿Qué dificultades entraña mantener con vida una genealogía inventada, dotarla de oxígeno a lo largo del tiempo? Es un hecho que, si le formuláramos a Michael Connelly estas preguntas, consciente o inconscientemente conocería las respuestas. Con más de treinta títulos publicados, sesenta millones de ejemplares vendidos y traducido a 39 idiomas, el éxito de Connelly, fanático declarado de Raymond Chandler y, antes que novelista, prestigioso periodista de sucesos, no se hizo esperar. Con su primera novela, «El eco negro» (1992), en la que se basó en un caso real y eligió como víctima a un veterano del Vietnam para presentarle al lector a su personaje más emblemático, el detective de homicidios del Departamento de Policía de los Ángeles Harry Bosch, Connelly comenzó un perpetuo idilio con los aficionados más exigentes al género policiaco; y con su novela más reciente traducida al español, «Noche sagrada» (2019), no solo ha confirmado que el romance sigue con vida, sino que además, a través del perfil femenino de la detective Renée Ballard, ha demostrado su visión y capacidad -fundamentales para defender la supervivencia de ese mundo ficticio que mencionábamos- de incorporar a su narrativa los temas que interesan en la realidad. Reflejo del #MeToo Un claro ejemplo de esta sintonía entre la mentira y la verdad es la situación de partida de Ballard, que se relata en la estupenda «Sesión nocturna», cuya versión original se publicó en 2017, anticipándose al escándalo Harvey Weinstein y exponiendo cómo la detective, a pesar de ser una de las mejores investigadoras de Los Ángeles, es relegada al turno de noche en represalia por haber presentado una demanda de acoso sexual contra su jefe. Junto a la recién llegada Ballard, reflejo del #MeToo, las tramas de Connelly se completan con Bosch y su hermanastro, el abogado Mickey Haller, más conocido como el Abogado del Lincoln y protagonista absoluto de «El inocente» (2005), que, amparada por su buena acogida en las librerías, fue adaptada al cine. Si a estos tres carismáticos personajes, que se turnan a la hora de asumir el protagonismo de la acción y conviven entre las páginas de esas más de treinta novelas publicadas, sumamos la importancia que el autor de «El lado oscuro del adiós» (2017) concede al escenario, la híbrida y nunca suficientemente retratada ciudad de Los Ángeles, tenemos ya los pilares sobre los que se levanta su extraordinaria y longeva función. Tres vidas completas Sin embargo, más allá de estos apuntes sobre lo explícito, que cualquiera puede rastrear, ¿cuál es el secreto de Connelly, su remedio intangible contra el tedio del lector? Quizás el mismo al que recurría Andrea Camilleri cuando se enfrentaba a la ardua tarea de mantener despierto el interés por el comisario Montalbano: el respeto por «lo que no se ve», todo aquello que, como una lluvia fina, va calando título tras título sobre los elementos perdurables de la ficción, los que se mantienen de una novela a otra y en apariencia resultan secundarios, y los va dotando de una profundidad que, lectura tras lectura, nos hace cómplices del desarrollo de una farsa maravillosa. Es de esta manera como el crimen se convierte en anecdótico y la cotidianidad de quienes tratan de resolverlo, en el centro de atención. Bosch tiene una hija adolescente; Haller se ha casado dos veces; y Ballard solo tenía 14 años cuando su padre murió. Con una paciencia infinita, un ritmo intuitivo, y la imaginación que caracteriza a los buenos novelistas, Connelly ha ido inventando para nosotros tres vidas completas en las que, sí, es cierto, los sucesos y el entramado del sistema legal de Los Ángeles ocupan un lugar relevante, pero no todo; porque lo fundamental no es el delito y su resolución, siempre extraordinarios, sino la existencia que acontece mientras tanto y cómo se ve afectada por la presencia constante del dolor ajeno. Y es que, por extraño que parezca, la buena narrativa criminal de largo recorrido, literaria o audiovisual, exige el brillo de lo que sucede en las sombras, que las bambalinas queden a la vista del espectador, porque el crimen no es lo que importa. «Noche sagrada». Michael Connelly Narrativa. Alianza de Novelas, 2019. 416 páginas. 18,00 euros

En Berlín, Plácido Domingo cuenta, no solamente con el cierre de filas incondicional de Daniel Barenboim, sino también con el respaldo masivo del público. Así quedó de manifiesto anoche, con la gran ovación que recibió de una platea puesta en pie tras interpretar «La Traviata», en la versión del alemán Dieter Born. El cantante español reaparecía en la capital alemana tras las acusaciones de acoso sexual surgidas el año pasado, tras la decisión la Staatsoper Unter de Linden de mantener en programa la ópera de Verdi, para alivio de la Asociación de Amigos de la Ópera, que se mostró totalmente de acuerdo con la justificación que la Staatsoper publicó en un comunicado. Su director general, Matthias Schulz, señaló que frente a las alegaciones de acoso sexual que enfrenta, no hay elementos para condenarlo, por lo que la junta de la institución decidió, por unanimidad, mantener sus actuaciones. «Evidentemente tomamos muy en serio cualquier acusación de este tipo. La seguridad de mis compañeros y compañeras y de los artistas tiene en todo momento la máxima prioridad», puso por delante, pero constatando que Domingo «siempre se ha comportado en esta casa de forma ejemplar, de manera que no vemos un fundamento suficiente para una condena a priori y para romper un contrato que lleva largo tiempo en vigor». El teatro se plantaba así ante las presiones ejercidas por la asociación Pro Quote Bühne, a la que pertenecen mujeres del teatro y que había solicitado públicamente una «prohibición» de Domingo en Berlín. Antes de la función, además, varias personas se manifestaron con pancartas a la puerta de la Staatsoper. El Senador de Cultura de Berlín, Klaus Lederer, que pertenece al partido Die Linke (La Izquierda), ha respaldado la decisión del teatro en una entrevista en la radio pública rbb en la que afirmó: «Respeto la libertad del director artístico», y confirmó que Schulz le había asegurado que la decisión se había discutido intensamente en la dirección de la ópera. «Y también me acaba de decir que en los muchos años en que Plácido Domingo ha actuado allí, nunca ha habido incidentes que sean comparables a las acusaciones hechas en Estados Unidos, y creo sinceramente que eso hay que respetarlo». Sin embargo, el senador anunció que quiere reunirse con todos los directores de los teatros de Berlín para intercambiar opiniones y ver la posibilidad de establecer nuevas normativas contra la discriminación y el abuso de poder en los teatros. «Por lo que conocemos a Plácido Domingo desde hace muchas décadas es por su excelencia musical. Si ha cometido un delito debe ser juzgado y por supuesto apoyamos a las mujeres que hayan sido objeto de maltrato o de trato inadecuado o abusos, en cualquier lugar del mundo, pero no se puede condenar profesionalmente a alguien sin un juicio previo y no se puede negar la evidencia de la aportación de Domingo a la escena musical europea», comentaba a la entrada de la ópera Jürgen, un joven abonado deseoso de volver escuchar al cantante español. Pese a que las acusaciones contra Plácido Domingo tuvieron como consecuencia la ruptura de lazos del cantante con el continente americano, en Europa sigue siendo aclamado, desde el Festival de Salzburgo, en el que hizo su primera aparición tras el escándalo, hasta La Scala de Milán, el pasado 15 de diciembre, donde recibió también una sonada ovación. Lo mismo se espera los próximos 22 y 26 de marzo en Hamburgo, donde actuará en «Simon Boccanegra». La producción de « La Traviata » de Berlín forma parte del repertorio de la Staatsoper Unter den Linden y fue estrenada el 19 de diciembre de 2015. Además de Domingo, cuenta con la interpretación de la soprano checa Zuzana Marková y del tenor francés Benjamin Bernjeim en el papel de Alfredo Germont, que igualmente mostró durante la representación gestos de apoyo y afecto hacia Plácido Domingo.

- ¿Qué caracteriza al estilo editorial de Larrad, qué puede aportar al lector? Larrad Ediciones (enlazar a http://larradediciones.es) sigue un meticuloso proceso de producción para hacer de la lectura una experiencia placentera e inolvidable. Apostamos por un diseño sobrio, elegante y sencillo, con dos líneas o colecciones: novela y ensayo. Los libros siguen una línea característica de la editorial, portadas ilustradras (nunca opinamos acerca del trabajo del ilustrador, tienen total libertad para trabajar, por algo ellos son los especialistas), guardas a color, y una maquetación elegante y muy legible, por su tipografia y tamaño. Larrad no viene a aportar nada nuevo, lo único que nosotros podemos aportar es humildad y trabajo bien hecho, lo único que buscamos es que el lector sienta que acertamos con cada título que publicamos, que cuando quieran buscar un libro bello, bien trabajado y con una gran historia, piensen en Larrad. - ¿Cómo se concibió el proyecto, como se cimentó esta especial propuesta editorial? Larrad Ediciones nace en 2018 con la idea de crear un espacio para los amantes de la literatura. Creemos en el valor de esos autores que tejen historias que nos acompañan en los trayectos al trabajo, que nos esperan cuando llegamos a casa y que aguardan en la mesilla de noche antes de apagar la luz, por eso elegimos aquellos títulos que más nos han dejado huella y damos el protagonismo a escritores originales, con una voz única. El proyecto lo llevamos a cabo los hermanos Larrad, de ahí que el logo sean las dos “erres”, por eso también hay dos líneas editoriales principales (narrativa y ensayo). Al final, crear algo así nace de la necesidad y el amor por editar libros, un hermano tentó al otro y así nació esta editorial. - ¿Nos puede recomendar un libro para diferentes tipos de lectores -por gustos, por edad, etc.? Desde el inicio de la editorial, hemos querido seleccionar libros que marquen a los lectores, como en el caso de nuestro primer título, «Un Hobbit, un Armario y una Gran Guerra» (Joseph Loconte). Cómo J.R.R. Tolkien y C. S. Lewis redescubrieron la fe, la amistad y el heroísmo en el cataclismo de 1914-1918, un ensayo novelado para todos los públicos. Con este primer libro sentimos una alegría enorme, por como lo acogió el lector… además, milagrosamente, apareció la película sobre Tolkien, que en cierta manera trataba sobre este libro. En cuanto a nuestra primera novela, «El Soñador de la orilla del Tigris» (Fawaz Hussain), es un magnífico relato cargado de nostalgia y de humanidad, una lectura actual en plena guerra de Siria, un libro bellísimo. Y para los amantes de la novela negra, los libros de misterio,... No les puede faltar en su estantería el primer caso de criminalística que se desarrolla en Escocia «El Misterio de Ardlamont» de Daniel Smith, otro gran descubrimiento, ya que se trata de un ensayo novelado sobre la crimilalística, esto era algo nuevo en el mercado editorial. Y para interesados en la vida que han llevado grandes artistas, como Picasso y su amante Dora Maar, no puede faltar «Guernica 1937» de Alain Vircondelet. El gran biógrafo de Picasso nos desvela la relación que este mantuvo con su amante mientras realizaba su gran obra. Por último, hemos querido acabar este año con uno de los más reconocidos autores estadounidenses, Richard Russo («El ladrón de destinos»). Explora por primera vez su trayectoria como escritor, profesor, padre y amigo. Con un tono cálido, divertido, sabio y conmovedor. - ¿Cómo será 2020 para Larrad Ediciones? Pues 2020 sera un nuevo reto para Larrad. De momento, podemos desvelar que comenzará una nueva línea infantil, Larrad Kids: los más pequeños también podrán disfrutar de buena literature. Y la aparición de un libro que ha ganado el Gran Premio de novela de la Academia Francesa. Recuadro: Revelaciones del año - ¿Hay algún autor-a que se haya convertido en revelación editorial, que haya destacado por algo en especial…? Podría destacar, por ejemplo, la novela de Alexandre Najjar «Mimosa» y, ensayo, Marina Warner con «Cuentos de hadas». En «Mimosa», una oda a todas las madres, Najjar homenajea y recuerda desde el cariño a su madre, una mujer modelo por la independencia, resolución y liberalidad que mostró a lo largo de toda su vida y, en especial a la hora de casarse y criar una familia numerosa en Líbano durante la guerra civil. Cuando lo terminas, remueve lo más íntimo de cada uno. En «Cuentos de Hadas», Marina Warner indaga acerca de dónde vienen los cuentos de hadas, y qué significan para nuestra sociedad, ya que se enredan con el folclore y el mito. También qué efectos provocan sobre nosotros, nuestras ideas y nuestra imaginación; e incluso en aspectos más profundos, como pueden ser en la moralidad o el feminismo. Un libro para todos los públicos, una excelente idea para regalar y para regalarse.

Fri, 17 Jan 2020 11:46:19 +0100

Un grupo de manifestantes que protestaba contra la reforma de las pensiones del Gobierno francés impidió este viernes por la mañana la apertura del Museo del Louvre de París, en cuyo exterior se acumulaban los visitantes en espera de que se resolviera el conflicto. Una portavoz del museo confirmó a Efe que las protestas habían impedido desde primera hora de la mañana abrir al público las salas y reconoció no saber si los visitantes podrían acceder durante algún momento del día. Hizo hincapié en que la institución no está en huelga, y que solo una mínima parte de los manifestante son empleados. Desde el inicio de las huelgas contra la reforma de las pensiones del presidente, Emmanuel Macron, el pasado 5 de diciembre, el Louvre no había tenido que cerrar ningún día. Este viernes continúan los paros en los ferrocarriles y en el transporte metropolitano de París por cuadragésimo cuarto día consecutivo, aunque con menor vigor que en las primeras semanas. Por el contrario, las acciones de protesta se han agudizado en los puertos, con bloqueos en algunos de los más importantes del país, como Le Havre, Marsella y Ruán.

A tan solo nueve días para que los Grammy extiendan su alfombra roja, los problemas se multiplican para los galardones de la industria musical americana. En el mismo día se daba a conocer el cese de su presidenta, Deborah Dugan, al tiempo que saltaba la denuncia por plagio a Ariana Grande por su canción. La Academia de la Grabación confirmaba a Efe que Dugan abandonará su cargo de presidenta y consejera delegada de la Academia de la Grabación de EE.UU de forma inmediata por acusaciones de mala conducta. El cese inmediato de la presidenta ha sido una decisión tomada por la junta tras recibir «preocupaciones» sobre su desempeño y una denuncia formal de mala conducta interpuesta por una integrante de la institución que ha llevado a iniciar dos investigaciones independientes. «El director de la junta, Harvey Mason Jr., actuará como presidente y director ejecutivo interino hasta que finalice la investigación -añadió-. La junta de la Academia de Grabación tiene el compromiso fomentar un lugar de trabajo, una industria musical y una sociedad segura, diversa e inclusiva», han afirmado en un comunicado. La ya exdirectora tomó posesión de su cargo hace tan solo cinco meses, el 1 de agosto, y se convirtió en la primera mujer al frente de la institución musical que, entre otras actividades, concede los premios Grammy y actúa como punto de encuentro entre los profesionales del sector. Dugan reemplazó al anterior director, Neil Portnow, quien protagonizó una polémica en 2018 cuando, ante las críticas por la falta de mujeres entre los nominados, insinuó que ellas deberían «hacerse notar más» en la industria. Ariana Grande Además de la drástica decisión, saltaba a los medios que Ariana Grande recibió una denuncia por plagio que asegura que su exitosa canción «7 Rings», nominada a grabación del año en los Grammy, contiene estrofas y ritmos copiados de un desconocido rap publicado en 2017 . Está previsto que la estrella del pop actúe en la gala del 26 de enero y ademñas está nominada en cinco categorías, entre ellas al álbum del año por su trabajo «thank u, next». El rapero Josh Stone, cuyo nombre artístico es DOT, registró la demanda en un juzgado de Nueva York un año después de que la canción de Grande se lanzase al mercado. En el escrito, el abogado del demandante asegura que dos musicólogos forenses han analizado ambos temas y encuentran fragmentos en los que el ritmo y las notas son muy similares.<iframe height="349" src="https://www.youtube.com/embed/QYh6mYIJG2Y" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen style="width:100%"></iframe> Además, el supuesto tema plagiado, «You Need it, I Got It», repite varias veces una frase de una forma muy similar a la canción de Grande. En concreto, la cantante frasea en «7 Rings» las palabras «I Want It, I Got It. I Want It, I Got It». («lo quiero, lo tengo», en español) con un estilo muy parecido al rapero en su canción de 2017, quien repite «You Need It, I Got It. You Want It, I Got It» («lo necesitas, lo tengo, lo quieres, lo tengo»).<iframe height="349" src="https://www.youtube.com/embed/P1tJ90PcQKE" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen style="width:100%"></iframe> Stone alega además que presentó su composición a varios ejecutivos de la industria de la música, incluido el productor Tommy Brown, quien ha trabajado con Grande en numerosas ocasiones. «Literalmente, cada una de las 39 notas respectivas de '7 Ring' es idéntica a las 39 notas de 'You Need it, I Got It' desde una perspectiva de ubicación métrica. Dicho de otra manera, el ritmo y la colocación de las notas y las letras son idénticas», indica el texto de la demanda, obtenido por la revista Variety. Lo curioso, es que con anterioridad se publicó que Grande pagaría ya el 90 % de los beneficios de ese tema a los compositores de «My Favorite Things», la conocida canción de la película "The Sound Of Music" que utiliza como base para su tema, en esta ocasión, de forma autorizada y acreditada.

Valoración Crítica3 «Desayuna conmigo» Teatro de La Abadía, Madrid Alguna vez ha declarado Iván Morales que la escritura dramática debe ser una excusa para que pasen cosas poderosas en escena. Ya lo vimos en 2011 con «Sé de un lugar», una obra aclamada por el público y la crítica, y lo vemos ahora con «Desayuna conmigo». Una historia de nuevo de una enorme potencia visual, de una fuerte tensión dramática y de una indudable exploración en la intimidad de los personajes. Un relato montado desde una estética contemporánea, desde una sensibilidad que hunde sus raíces en las vanguardias urbanas, musicales y en los lenguajes periféricos, como el cómic. Y que se atreve a indagar en la sentimentalidad confusa de nuestra época, en las encrucijadas vitales, en las tentativas de una búsqueda de ese lugar donde reconocerse o donde perderse. La tensión entre la pérdida del amor y el reconocimiento de su necesidad es la que alienta en «Desayuna conmigo». Aquí está la desorientación de los personajes de Koltès, el alarido de nuestras ciudades, la melancolía y la apuesta frágil por el futuro. El cuadrado amoroso entre Salva, Sergi, Natalia y Carlota son historias que se entrecruzan, se enfrentan, se separan y se unen como un Lego. Todo empieza en la sala de fisioterapia de un hospital donde Natalia se recupera del accidente sufrido cuando un coche arrolla la bicicleta que conducía. Todo empieza cuando Sergi le confiesa el amor que siente por Carlota y como esta a quien desea verdaderamente es a otro hombre, Salva, un músico con quien acaba de grabar una canción comercial. Pero Salva por quien siente fascinación es por una chica a la que todas las mañanas ve montada en su bicicleta: Natalia. A partir de aquí asistimos a las mutaciones, las dudas, las fragilidades de los sentimientos, a las arenas movedizas de las relaciones, mientras cae la ceniza de los sueños perdidos. Y sin embargo lo que se busca es una apuesta por el otro, una redención en el otro, una nueva ética que deje atrás la queja, el pesimismo, las ficciones y los simulacros que la sociedad de nuestros días crea respecto al amor, incluso en las canciones de moda. Lo que se busca es dejar atrás el desamor porque «es el estado natural de los esclavos». «Desayuna conmigo» es una obra dialéctica, construida desde la tensión y el contraste. La misma confusión vital de sus personajes pasa a una cierta confusión textual. Hay momentos en que los diálogos se vuelven reiterativos y mecánicos y la trama entra en un evidente punto muerto, algo que puede alejar a algunos espectadores de ella. Aun así hay una enorme potencia textual, una extraordinaria creación de atmósferas, incluso desde la escenografía y la disposición de las gradas, y un enorme talento interpretativo. Texto y dirección: Iván Morales. Escenografía e iluminación: Marc Salicrú. Música y espacio sonoro: Clara Aguilar. Movimiento: David Climent. Vestuario: Míriam Compte. Intérpretes: Anna Alarcón, Andrés Herrera, Aina Clotet y Xavi Sáez. Madrid, Teatro de La Abadía

Fri, 17 Jan 2020 09:31:28 +0100

Vivimos en un mundo de expertos. Todo el mundo diferencia, por ejemplo, la fruta buena de la mala, el pescado fresco del no tan fresco. En el mercado, sabemos qué peras tienen buen aspecto pero están duras como piedras, qué melón está pasado, qué naranjas tienen zumo o están secas. Otro ejemplo fácil: la ropa. Todos diferenciamos un buen traje de un traje barato, un jersey de Alcampo de uno de El Ganso. ¿Y los bolsos? ¿Y los relojes? Un Cartier es un Cartier, y un Swatch es un Swatch. La cosa está clarísima. Lo mismo sucede con la electrónica, con los móviles, con los coches... Todos, hasta los que no sabemos nada del tema, percibimos la diferencia que hay entre un Renault y un Ashton Martin. Todos entendemos instintivamente la diferencia entre la baquelita y la madera, entre la piel artificial y el ante, y vemos, sin hacer ningún cursillo, la diferencia entre unas copas de cristal bueno y unas de vidrio vulgar, o entre un mueble de época y uno de Ikea. Pero vayamos a cosas más refinadas. Pensemos en el cine, por ejemplo. Sabemos si un actor es creíble o es falso, si la fotografía de una película es buena o mala, si la música es adecuada y mejora la película o no le añade nada. ¡Somos expertos en tantas cosas! Vemos con claridad la diferencia entre el marisco y el sashimi, entre los productos artesanos hechos a mano y los producidos en serie en una fábrica, entre un buen cantante y otro pésimo. Todo el mundo sabe de todo y entiende de todo y a nadie se la pueden dar con queso. En todo menos en una cosa: en la literatura. Ahí vemos con estupor cómo muchas veces los mejores lectores o incluso los críticos más prestigiosos aceptan con una gran sonrisa marisco pasado, manzanas agusanadas, bollería industrial y salsas con glutamato. Es como si nadie fuera capaz de distinguir lo verdadero de lo falso, el original de la imitación. El criterio, el sentido común, el más básico entendimiento del valor artesanal, intelectual o emotivo de las obras literarias parece haberse perdido por completo. ¿Por qué? ¿Cuándo?

Del mismo modo que si queremos comprar pescado y la etiqueta en que viene envuelto pone «carne» no procede adquirirla, el que quiera leer un libro de historia no debe fiarse solo del título. Ya conocemos la frase hecha: «este libro de historia se lee como si fuera una novela». Al revés, es hora de que se diga «esta novela se lee como si fuera historia». En el sentido del rigor en la documentación, la crítica de fuentes, la actualidad en los enfoques, teniendo siempre en cuenta que la literatura inventa una ficción. La historia jamás puede hacerlo. La verdad de la historia es la verdad del historiador que la escribe, resultado de su método. Recientes incursiones de novelistas iracundos que se autoarrogan la capacidad de historiar, o de aficionados con tesis apriorísticas, no producen historia. Aunque utilicen la palabra en sus títulos. Esta biografía fallida de Bolívar constituye un claro ejemplo de ese carácter híbrido supuesto, escamoteador, que camufla una tesis falsa de origen, además rancia por decimonónica y criollista, a la que subordina todo. Según se deduce de su lectura, Bolívar fue un héroe contradictorio (gran descubrimiento, sin duda) y España fue una «madre patria» (aparece entre comillas esta expresión entonces inexistente, ¿será que molesta a la autora?), sembradora de desolación, porque ejercía «un poder absoluto, sello peculiar del colonialismo español» (p. 47). Menudo disparate, qué ignorancia. La caduca dialéctica de «españoles malos contra americanos buenos, pero inmaduros», fabricada a la medida de ciertos sectores de los Estados Unidos actuales, salpica -justifica- el texto. Los 18 capítulos cronológicos llevan títulos rimbombantes, con sentido teleserial Si esto es una novela (la autora posee oficio narrativo), no hay más que decir. Pero si ha pretendido escribir una biografía del personaje histórico llamado Simón Bolívar, resulta lamentable. ¿Por qué ignoró el revisionismo sobre las independencias hispanas de los últimos treinta años, que ha probado hasta la saciedad que el final del imperio español en la América continental fue una larga guerra civil y étnica, inflamada por Bolívar tras su decreto de guerra a muerte de 1813? Un repaso a la bibliografía utilizada muestra un uso abusivo de la publicada entre 1920 y 1980, cuando -por cierto- más se falsificaron escritos de Bolívar. Desconocimiento El desconocimiento clamoroso de los trabajos de historiadores iberoamericanos y españoles que han dedicado su vida a rescatar la complejidad del proceso de emancipación, contrasta con una sobrevaloración reiterada de lo que llaman al otro lado del Atlántico «la historiografía gringa». Por no estar, ni siquiera se menciona al ecuatoriano Jaime Rodríguez, académico en Estados Unidos y autor de una obra clave, «La independencia de la América española» (FCE, 1996, Cambridge UP, 1998), cuyo resumen indica lo siguiente: «La independencia de la América española no fue un movimiento anticolonial; fue parte tanto de la revolución del mundo hispánico y la desintegración de la monarquía como resultado de la invasión francesa de la Península. La tradición liberal del gobierno constitucional y representativo que había surgido en las Cortes de Cádiz y en los regímenes rivales en América, junto con el logro de la condición de nación, constituye la herencia más importante de los procesos de la independencia de la América española». Tampoco aparecen autores recientes fundamentales, los colombianos María Teresa Calderón y Armando Martínez Garnica, el español Manuel Chust, el francés Clément Thiébaud, el mexicano Roberto Breña, el estadounidense Gabriel Paquette o el uruguayo Fernando Aguerre, entre otros muchos. ¿Será por la barrera del idioma, aunque publican también en inglés? Documentos Los que sí aparecen son Víctor W. Von Hagen y Alfonso Rumazo, promotores en los años 40-50 de la versión de Manuelita Sáenz, amante quiteña de Bolívar, como concupiscente y ninfómana «libertadora del libertador». Rumazo fue enemigo de Salvador de Madariaga, por haberse atrevido este a publicar una biografía «crítica» de Bolívar en 1954. Por otra parte, ¿se puede escribir sobre este período sin conocer y utilizar a fondo las bibliotecas y archivos españoles, como el de la benemérita Real Academia de la Historia o el AHN, donde se custodian los documentos de los generales Pablo Morillo y Miguel de la Torre, adversarios contemporáneos de Bolívar en el campo de batalla y jefes de los ejércitos realistas (es decir, españoles) que vivían sobre el terreno? No, no se puede. Puestos a buscar explicaciones, los 18 capítulos cronológicos, que llevan títulos rimbombantes como «Ritos de iniciación» o «Atisbos de gloria» -otro se titula «Camino a la gloria»- responden a un sentido cinematográfico o teleserial, como señala en la contraportada laudatoria el perspicaz Joseph T. Ellis, del «Washington Post». En fin, entre la biografía de Carlos Marx de Bolívar, «el canalla más cobarde, brutal y miserable», la mediocre «El general en su laberinto» (1989) de García Márquez y «La carroza de Bolívar» (2012), estupenda novela del gran escritor colombiano Evelio Rosero, que narra lo acontecido al ginecólogo pastuso Justo Pastor Proceso, entregado a escribir en sus horas libres «la demostrada y auténtica biografía del mal llamado libertador», hay mucha ficción -de verdad- para elegir. «Bolívar». Marie Arana Ensayo. Trad.: Lina Rosas Martínez y Martha Cecilia. Debate, 2019. 720 páginas 27,90 euros

Fri, 17 Jan 2020 01:05:57 +0100

La "asfixia por ventiladores" ha sido considerada como una de las principales causas de accidentes durante el verano en Corea del Sur. Pero, ¿qué tienen de peligrosos estos aparatos en el país asiático?

“Siempre es más fácil obtener perdón que permiso”, decía la nota que dejó Banksy junto al mural que maravilló a los pequeños estudiantes.

Hace 25 años la lucha de Katie Koestner por impedir que su violación quedara impune ayudó a popularizar un concepto que sirvió para visibilizar un viejo problema: el “date rape”, las violaciones durante una cita romántica.

A mi mamá no le gusta el boxeo pero cuando le cuento lo que Alí dijo sobre el Parkinson muestra su aprobación. Uno de sus libros me abrió los ojos sobre cómo es vivir con la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente.

Esta semana, nos gustaría que compartieras con nosotros tus fotos de VIAJES: en tren, camino al trabajo, navegando en altamar ... todos realizamos viajes hacia alguna parte todos los días. Inspírate con esta galería.

En la era victoriana fotografiarse junto a los muertos se convirtió para muchas familias en la única forma de tener una imagen permanente de un ser querido que había fallecido muy pronto.

El surfista sudafricano Brett Archibald fue a disfrutar de su pasión con sus amigos. Pero el viaje se convirtió en una pesadilla cuando se cayó por la borda en medio de la noche en el Océano Índico. Y vivió para contarlo.

La familia del destacado boxeador, que murió hace dos días, organizará una gran procesión y celebración fúnebre el próximo viernes en Louisville, Kentucky, donde podrán asistir las personas que quieran de todos los rincones.

La ceremonia de inauguración este miércoles del túnel de San Gotardo, el más largo del mundo, fue, cuanto menos, rocambolesca. Te mostramos algunas imágenes de lo que sucedió. No siempre logramos comprender su significado.

Los nuevos planes papales incluyen la suspensión de aquellos obispos que no gestionen "adecuadamente" los casos de abusos sexuales por parte de algunos curas. Según el papa Francisco, las leyes actuales serán endurecidas.

Ver a Alí en acción era una experiencia electrizante, una combinazión de fuerza primaria y belleza artística. Pero el impacto más profundo y su verdadera grandeza se realizó fuera del cuadrilátero.

Imponente, provocador, filosófico y formidable. El mítico boxeador Mohamed Alí ganó el respeto de muchos alrededor del mundo tanto por su talento extraordinario como su postura ante la opresión de su raza.

Para muchos, Alí fue el atleta más grande de la historia, pero también una polémica figura con voz política que puso sus principios por encima de todo.

El montaje de la argentina Lola Arias pone a seis veteranos a hablar, cantar, bailar y pelear para reconstruir una guerra que jamás los abandona. El jueves se estrenó en el Royal Court de Londres.

La dramática saga de Yamato Tanooka, el niño de 7 años que fue abandonado en un bosque por sus padres pero luego encontrado sano y salvo, ha despertado una polémica en Japón sobre qué es la buena crianza de los hijos.

Con su simpleza e ingenio este personaje describe y aconseja con humor a la sociedad mexicana. Dice por ejemplo: "El que tenga burros que los amarre, y el que no, pues no"... Su creador murió esta semana.

El niño de 7 años estuvo extraviado casi una semana en un bosque espeso, con bajas temperaturas, sin alimento y con la amenaza de osos que habitan en la región. Te contamos qué le pasó y cómo logró sobrevivir.

Las inundaciones amenazan París, lo que hizo que el famoso Museo Louvre, el más visitado del mundo, fuera cerrado al público. En la capital francesa y sus alrededores 25.000 personas permanecen si electricidad.

Es uno de desiertos más calurosos y grandes del mundo, localizado entre México y Estados Unidos. Muchos migrantes mueren allí porque se ven forzados a tomar rutas más remotas y peligrosas en su intento de cruzar la frontera.

La oficina del forense que investiga la muerte del artista confirmó que la causa fue una sobredosis del analgésico fentanilo. Prince fue hallado sin vide en su residencia de Minneapolis el pasado 21 de abril.